Cada día que pasa y mientras el avance del Covid-19 en el territorio Norte Americano no se detenga, parece más evidente que de haber temporada en 2020, ésta se realizará sin la presencia de fanáticos en los estadios, al menos en un inicio. Esto, obviamente, podría traer severas consecuencias para las finanzas de los equipos no sólo para esta temporada sino para las venideras, en donde incluso se aproxima una discusión del próximo contrato colectivo en 2021. Pero ¿cuál seria el real efecto para los equipos en caso de una campaña 2020 sin los ingresos generados por las operaciones en el estadio?
Primero, debemos analizar cómo cerrarían las ganancias operativas de la liga bajo diferentes escenarios, incluyendo aquel donde los jugadores tengan una reducción de salarios todavía mayor a la acordada durante los acuerdos previos entre MLB y el Sindicato.
Según Forbes, los 30 equipos generaron ingresos de más de 10.3 Billones de dólares en 2019 donde casi el 50% de los mismos fueron obtenidos a través de la venta de entradas, concesiones, patrocinantes y venta de souvenirs en el estadio y los otros $5 Billones son ingresos de TV tanto Nacional como Regional. Esto produjo un total en ganancias operativas de unos $1.5 Billones a razón de 50 Millones por equipo siendo Astros, Dodgers, Giants, Braves y Red Sox los equipos con mayor balance positivo al acumular cada uno de ellos más de $90 MM en ganancias. Otros como Blue Jays, Oakland y Mets tuvieron un margen muy por debajo del promedio con 16, 10 y 7 millones respectivamente, mientras que los Marlins fueron el único equipo en acabar el año en rojo con pérdidas operativas de $6 millones.

Ahora bien, todos los planes que se han filtrado sobre el inicio de las acciones envuelven disputar la totalidad de los encuentros a puerta cerrada y en ciertos Estados definidos por la MLB con aprobación del Sindicato, así surgieron los Planes de Arizona o Arizona-Florida a los se que pueden adherir otros estados como Texas o Georgia. Debido a esta caída significativa de ingresos que los equipos sufrirían, la liga ha pedido renegociar los acuerdos a los que llegaron previamente con el Sindicato en relación al salario de los jugadores, que como ustedes recordarán se había fijado en un valor prorrateado en base al número de juegos de temporada regular realizados en el año, y habrían pedido ahora, reducir los salarios hasta en un 40% más.
Pero veamos algunos escenarios.
En un primer escenario, donde se jueguen hasta 100 juegos de Temporada Regular sin que se genere ni un céntimo de dólar por venta de tickets, por operación de las tiendas del equipo o por las concesiones habilitadas para trabajar en el parque pero manteniendo los ingresos de TV tanto Nacional como Regional y patrocinios corporativos intactos tal como en 2019 ; los ingresos totales de la liga en 2020 serían de unos $5.8 Billones.
Los Gastos Operativos de 2019 (Ingresos – Ganancia) según el mismo reporte de Forbes fueron de unos $8.9 Billones, siendo que casi la mitad de este monto fue destinado al pago de nóminas de peloteros ($4 Billones).
Si los salarios de 2020 fueran pagados de acuerdo al número de juegos disputados (100 en este escenario), el total de nómina se reduciría a $2.5 Billones (38,27% de disminución) y si el resto de gastos operativos y administrativos se mantienen como en 2019 ($4.8 Billones), el total de gastos sería de $7.3 Billones, lo que generaría pérdidas gravísimas de 1.5 Billones de dólares o de $50 millones promedio por equipo antes de impuestos. Veamos la siguiente imagen:

Ahora supongamos que tenemos los mismos ingresos del escenario anterior ($5.8 Billones), pero dejamos los salarios prorrateados y el resto de gastos operativos y administrativos se reducen en un 40%. En ese escenario, los gastos caerían a $5 Billones; lo que dejaría un margen de ganancias de $405 millones ($13.5 millones por equipo), un cuarto de la ganancia de 2019 pero al menos el negocio no operaría en números negativos.

Sin embargo y tal como reportaron algunos dueños de equipos desde el anonimato al diario USA TODAY, ellos no aceptarían una vuelta a los campos sin fans en los parques sin que haya una reducción de los salarios de los jugadores de por lo menos un 40% sobre el monto prorrateado. Temen que los ingresos por TV local no lleguen al 100% y el margen de ganancia se encoja aún más, pues en un plan de juegos en unos pocos estados, los ingresos generados por publicidad de las Cableras regionales y la cantidad de suscriptores podrían caer abruptamente producto de la recesión económica generada por la pandemia. Además indican que habrían perdidas relevantes de varios patrocinios corporativos atados a las franquicias.
También es posible que los equipos no puedan reducir todos sus gastos en exactamente 40%. Hay algunos costos previamente adquiridos por el equipo que no pueden ser desechados y otros costos en los que se incurre simplemente por realizar un encuentro. Otros gastos relacionados a mantenimiento de estadio, por ejemplo, pueden ser reducidos en un 100% sino juegan en su propio parque pero quizás cada equipo tenga que hacerse cargo por una parte de la manutención de los estadios donde llevarán a cabo sus encuentros. También puede que los equipos disminuyan sus gastos por scouting, desarrollo de peloteros y operaciones internacionales al mínimo; por ejemplo, la reducción en el número de escogencias en el draft de este año, el diferimiento del pago de bonos y de las firmas internacionales a enero de 2021, liberaría a los equipos de varias responsabilidades financieras en el año. Sin embargo, nada de esto está al descubierto ni mucho menos es fácil de calcular pero a manera de ejercicio, podríamos asumir que los equipos reducirían sus gastos distintos a salario de jugadores en hasta un 30% con respecto a 2019.
Entonces, veamos un escenario donde los ingresos de TV Regional y Patrocinios se reduzcan en un 30%, la TV Nacional se mantenga en 100%, los salarios sean prorrateados y el resto de costos se reduzcan otro 30%. Aquí la liga trabajaría a pérdida de casi 900 millones de dólares, casi $30 millones de pérdida operativa por equipo. Escenario totalmente inviable.

Pero si en este mismo escenario, alteramos el salario y aplicamos el 40% de reducción propuesto, las nominas caerían hasta un 63% con respecto a lo que se proyectaba en 2020 (de $4 B a $1.5B) y habría una ganancia de unos $127 millones ($4 millones por equipo), 95% menor que la de 2019 pero aún se cerraría en positivo.

Basados en estas últimas asunciones, quizás sí se justifique una reducción del salario todavía mayor a lo previamente acordado, sin embargo, aún quedan varias inquietudes sin responder, entre ellas: ¿Qué tan acertadas son las cifras de Forbes? ¿Reflejan la situación real en un 80%, 90% o 50%? ¿Cuál es el máximo al que pueden caer los gastos operativos y administrativos de los equipos?, ¿Cuál sería el efecto verdadero de juegos sin público en los ingresos de TV local? ¿La liga no es capaz de trabajar a pérdida por una temporada? ¿No son capaces de hacer sacrificios como los que están haciendo los peloteros? ¿Los equipos mostrarán sus cifras al Sindicato para justificar una reducción del salario? ¿Por qué el 40% de reducción y no el 10% o el 50%?. Creo, y es una opinión personal, que el Sindicato podría reconsiderar su posición de no recortar aún más los salarios, si las cifras oficiales son colocadas sobre la mesa y las negociaciones son basadas en datos concretos y no en supuestos o escenarios plausibles.
De manera individual, una reducción de ingresos por operaciones en estadio tendría un impacto distinto sobre las finanzas particulares de cada organización. Obviamente, para equipos con una gran porción de sus ingresos provenientes de los acuerdos Televisivos, jugar sin asistencia todos sus partidos en casa quizás no represente un impacto tan severo en sus balances como para aquellos que dependen de las operaciones en sus estadios.
Otro reporte de Forbes muestra los Ingresos obtenidos en 2019 por cada equipo a través de las operaciones del estadio (venta de entradas, concesiones, patrocinantes, estacionamiento, tiendas del equipo), siendo que Red Sox, Yankees, Cubs y Giants tienen un gran pedazo de su fuente de ingresos proveniente de estos rubros.

Boston ingresó $366 millones por «estadio» de los $519 millones totales que generaron en 2019, esto es un 70.52% de su flujo. Sus ingresos sin estadio serían de unos $153 millones, mientras que sus costos operativos reducidos en un 30%, incluyendo salarios prorrateados menos 40%, llegarían a $238 millones, por lo que presentarían balance negativo de alrededor -$85 millones al final del año. Mientras que un equipo como Tampa Bay, con bajísima asistencia histórica, con una nómina de menos de $70 millones y con la mitad de los gastos administrativos y operativos que tienen los Red Sox, podría tener una ganancia operativa de $80 millones, incluso mayor que la del año pasado pues acaba de firmar un nuevo acuerdo de TV regional que les hará ganar $48 millones por temporada.
La reducción de Ingresos también puede significar un sismo tremendo sobre el Revenue Sharing Plan (Plan de Repartición de Ingresos) para 2020. Equipos que históricamente contribuyen con la mayor parte del Valor Neto de Ingresos Transferidos quizás terminen generando incluso menos que aquellos que siempre han contado con este subsidio para aumentar sus dividendos al final del año.
De forma básica, el plan de repartición de ingresos consiste en tomar el 48% de los ingresos locales de cada equipo (mayormente estadio y contratos de TV regional sin incluir los fondos provenientes del Fondo Central de MLB – TV Nacional, Merchandising, Ingresos por Eventos Internacionales, etc), juntarlos y el total, repartirlo equitativamente entre los 30 equipos. Aquellos equipos que entregan más de lo que reciben son considerados «Pagadores» y aquellos que reciben más de lo que entregan son considerados de «Recibidores».
Por ejemplo, los Yankees en 2018 generaron $668 millones de ingresos locales, su 48% de contribución fue $321 millones, el pote acumulado total quedó en $4.7 billones de dólares que repartido entre los 30 equipos fue $158 millones para cada uno, por lo que el ingreso final luego de estas operaciones fue de $506 millones para Nueva York, contribuyendo con un valor neto de transferencia de $162 millones. Los Marlins que generaron apenas $224 millones, terminaron recibiendo $51 millones netos del plan con ingresos luego de repartición de $275 millones.
Tomando como referencia los ingresos reportados por Forbes en 2019 y según nuestros cálculos del Revenue Sharing Plan, el fondo transferido de los equipos «pagadores» a los equipos «recibidores» sería de unos $584 millones de dólares; teniendo como principales contribuyentes a los Yankees ($162M), Dodgers ($101M), Red Sox ($83M), Cubs ($60M) y Giants ($51M); y como principales beneficiarios a los Marlins ($59M), Royals ($46M), Orioles ($43M), Rays ($39M) y Pirates ($35M).
Todo normal hasta allí!. Los que tienen que pagar, pagan y los que deben recibir, reciben.

Pero la situación daría un vuelco total sin los ingresos provenientes de «estadio».
Bajo este escenario, los ingresos a ser repartidos no pasarían de los $132 Millones, 78% menos que en 2019 y equipos que nunca han tenido que aportar al fondo tendrían que hacerlo en este 2020. Aquí, los Rays pasarían a pagar $8 millones, y Pirates y Orioles pagarían unos $3 millones cada uno. Mientras que organizaciones como los Cubs, Giants y Red Sox pasarían a recibir unos 15, 13 y 12 Millones respectivamente según la formula de repartición.
Pero hay otro agravante. Chicago, San Francisco y Boston son equipos que operan en ciudades de mercado grande y, por lo tanto, con un Market Score superior a los 100 puntos; esta condición los deja totalmente descalificados de recibir en el Revenue Sharing y ese dinero no entregado a estas franquicias iría de nuevo a las cuentas de los que sí pagaron en el plan: Yankees, Dodgers, Rays, Pirates y Orioles.

Para complicar un poco más el asunto hay otro giro en este cálculo. El contrato colectivo vigente establece el concepto de «Fondo de Ingresos Locales Netos Ponderados» que intenta, en condiciones normales, suavizar cualquier variación abrupta en los ingresos generados año trás año. El método consiste en calcular un porcentaje de transferencia ponderado basado en los ingresos netos de los últimos 3 años de la siguiente manera: 50% para el año recién terminado, 25% para el año anterior y 25% para los ingresos de dos año previos (en nuestro ejemplo 50% ingresos de 2020, 25% Ingresos 2019, 25% ingresos 2018). Ese porcentaje de transferencia de cada equipo es multiplicado por el valor de la transferencia neta del año a ser evaluado ($132 millones en 2020) para determinar cuánto aportará o recibirá cada club. Normalmente, esto significa una pequeña variación en el pago o recepción por equipo y quizás por eso a veces descartado al realizar el cálculo, sin embargo, en este escenario sin ingresos de estadio toma una importancia significativa pues la diferencia puede llegar a ser hasta de 30 millones entre un peso de transferencia y otro, como es en el caso de Boston.
Con este método, los usuales «Pagadores» seguirían aportando al fondo (Yankees, Dodgers, Cubs, Red Sox) y los usuales «Recibidores» serían aún los beneficiarios (Rays, Pirates, Marlins), pero esto presenta un problema todavía mayor. Los Cubs por ejemplo tendrían que pagar al fondo $10 Millones de dólares en lugar de recibir $15 Millones, a pesar de que cerrarían con el Ingreso Local más bajo de la Liga en 2020 y cerrarían con pérdidas operativas después del Revenue Sharing de casi $82 millones. Pirates, por su parte, que deberían contribuir con $8 millones al Plan, terminarían recibiendo otros $10 millones bajo el sistema Ponderado, finalizando con ganancias de $52MM luego de repartición.

Estos resultados quizás obliguen a los dueños y a la liga a sentarse a discutir una posible reconsideración del Plan y estudiar un esquema donde el dinero sea transferido desde los equipos de mercados pequeños a equipos de grandes mercados. Algo nunca visto!!
Pero este cambio en la estructura establecida de Pagadores y Recibidores del Revenue Sharing también tendría un efecto sobre las compensaciones de las Ofertas Calificadas. Según el Contrato Colectivo Vigente, si un agente libre rechaza la oferta calificada de su antiguo club, el cual fue «Recibidor» del Revenue Sharing anterior y no descalificado por Market Score (MS <100); y luego firma un contrato de más de $50 millones con cualquier otro club, su equipo anterior tendrá derecho a obtener una selección de draft especial inmediatamente después de la primera ronda. Y en caso contrario, si el club que firma al pelotero que rechazó la oferta calificada es también «Recibidor» y con un market score menor a 100, perderá su tercera selección del draft.
Supongamos que los Dbacks, beneficiarios de los últimos dos años y con market score de 72, otorguen una oferta calificada a Robbie Ray luego de la 2020. Si éste la rechaza y como agente libre firma un contrato de más de $50 Millones con cualquier otro club, los Dbacks obtendrían una selección de compensación bajo las condiciones de 2018 y 2019, sin embargo, bajo éste raro panorama donde Arizona se convertiría en «Pagador» ya perdería el derecho a esta escogencia.
Sí, el cálculo es un poco complicado y las cifras aquí mostradas también son hipotéticas, pues estos son estimados de Forbes basados en reportes de prensa y en los balances financieros de algunos equipos a los cuales ellos han podido tener acceso, pero lo que pretendo ilustrar es que una temporada a puerta cerrada puede alterar de forma brusca todo el sistema financiero instalado en la liga, no sólo en las ganancias y perdidas sino hasta en sus reglas de balance competitivo.
De nuevo, estas cifras no son oficiales ni vienen de una fuente directa de MLB o de algunos de los clubes, por lo que deben ser tomadas con prudencia. Es un simple ejercicio que me permití realizar para mostrar algunos efectos sobre las finanzas de la liga y sus 30 clubes si finalmente, el 100% de los juegos es realizado a puertas cerradas.
Pero los invito a revisar las cifras y a comunicarse con nosotros si tienen alguna consideración, duda o cuestionamiento sobre los números presentados.
Y recuerden, amigos, seguirnos a través de twitter: @MQ27Outs para conocer más datos como este y para seguir hablando del deporte que nos une.

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