Detroit Tigers: De»Gastadores» a «Subsidiados»

Menos de 10 años atrás, los Tigres eran los eternos favoritos a ganar la División Central de la Liga Americana y una ficha segura cada año en los playoffs. Contaban con una de las nóminas más altas de la liga y con un roster repleto de All Stars, candidatos al MVP, vencedores del Cy Young y futuros miembros del Salón de la Fama. Pero un cúmulo de lesiones, bajo rendimiento y decisiones gerenciales controvertibles, los sumieron en un espiral de derrotas, tanto deportivas como económicas, llevando a los dueños a dar un cambio radical de timón, a replantear su estrategia y a convertirse de perenne candidato a ser uno más de ese lote de equipos en «vías de desarrollo». Pero, ¿Cómo llegaron a esta situación?. Veamos su historia reciente.

Cuando los Tigres perdieron 106 encuentros en 2002 y 119 juegos en 2003, la peor marca de la franquicia en sus más de 120 años de historia, prometieron hacer cambios circunstanciales. Dave Dombrowski, uno de los más reconocidos General Managers del momento por su obra con los Marlins Campeones Mundiales del 97 y 2003, llegaba a su tercera campaña como Presidente de Operaciones y GM en Detroit, y comenzaría con lo que a la postre se convertiría en su filosofía gerencial para los próximos 14 años al frente del club: firmar a los mejores agentes libres disponibles en el mercado, incrementar la inversión e instaurar la filosofía de ganar a cualquier precio ($).

Primera Reconstrucción (2003-2007).

El nuevo proyecto daría inicio con la firma de uno de los grandes nombres del mercado en el offseason de 2004 y uno de los mejores receptores de todos los tiempos, Ivan Rodriguez por 4 años y $40 millones de dólares, para que se convirtiera en el eje y capitán del barco. Junto al puertorriqueño llegaría también, proveniente de los vigentes campeones mundiales, el cerrador venezolano Ugueth Urbina por un contrato de dos años; y los veteranos Rondell White y Fernando Viña igualmente por par de campañas.

Además, Dombrowski haría uno de los movimientos más importantes de su gestión al adquirir vía cambio al campocorto Carlos Guillén, proveniente de los Marineros, para darle solidez a una posición en donde todos sus ocupantes de 2003 se habían combinado para cometer más de 30 errores y batearían para .220 con 4 HR Y 40 RBI, todos peores registros entre los SS de la Liga Americana.

Con estas incorporaciones y la mejoría de sus abridores Bonderman y Maroth, quienes habían acumulado 19 y 21 derrotas respectivamente en 2003, el equipo lograría 29 victorias más que la temporada pasada, lejos de la clasificación pero con un notable salto respecto a las dos temporadas previas. No obstante, lo más destacado de ese año sería la elección en la segunda posición del draft de un espigado lanzador con «potente y descontrolada recta» llamado Justin Verlander.

El 2005 vendría con más incorporaciones. Troy Percival, uno de los 3 cerradores con más de 300 salvados en las pasadas 10 temporadas junto a Trevor Hoffman y Mariano Rivera, llegaba al equipo por 2 años y $12 millones a sus 35 años de edad para que asumiera ese rol luego de un año decepcionante de Urbina. También firmarían por otros $85 millones y 5 años a Magglio Ordoñez en lo que sería el segundo mayor contrato otorgado en la historia de la organización.

Las expectativas eran altas pero luego de una mediocre primera mitad, el equipo ya estaba lejos de competencia para mediados de Junio. Su pitcheo fue de los 10 peores de la liga en efectividad y sus millonarios cerradores, Urbina y Percival, se combinaron para alcanzar tan sólo 17 salvados en todo el año. Por esa razón, en el medio de la campaña, Urbina sería cambiado por Plácido Polanco a los Phillies sin contar de que Percival, pocos días después de la transacción, lanzaría por última vez con el club debido a una lesión en su antebrazo derecho que lo sacaría, no sólo por el resto de 2005, sino para todo el 2006 (y esta no será la última historia trágica de los Tigres en relación a sus cerradores en los años de Dombrowski). Encima de esto, quizás los dos mejores bateadores, Ordóñez y Guillén, también quedaban marginados por gran parte de la campaña debido a sendas lesiones. A final de la temporada, el equipo conseguiría una victoria menos que 2004 a pesar de que su nómina había crecido un 50%, de $46.83 millones a $69 millones.

Estos resultados trajeron consecuencias y cambios profundos en el staff técnico, empezando por la destitución de Alan Trammell como manager, luego de 3 años al frente del club donde acumuló más de 300 derrotas, y la contratación de un viejo conocido por Dombrowski, el experimentado Jim Leyland. Leyland y Dombrowski ya habían hecho combinación Manager-GM en Florida entre el 97 y el 98 con resultados dispares en ambas temporadas pero con plena confianza mutua para liderar juntos al ahora potenciado equipo de Michigan.

El pitcheo necesitaba ser reforzado para la 2006 y para ello trajeron al lanzador zurdo de ya 41 años, Kenny Rogers con un contrato de 2 años y $16 millones. Junto a él, llegaría el cerrador de 39 años de edad, Todd Jones por otros $11 millones y 2 temporadas con el objetivo de estabilizar una de las grandes deficiencias del equipo de las últimas campañas; sellar las victorias en las últimos entradas.

En el «Opening Day» , el prospecto número 1 de la organización Justin Verlander, conseguiría un puesto en la rotación inaugural y se uniría a Rogers y a los mismos dos lanzadores que perdieron 40 juegos apenas 3 temporadas atrás, Jeremy Bonderman y Mike Maroth. Además otros dos prospectos elegidos por Dombrowski en el draft de 2002 iniciaban en el equipo grande. Joel Zumaya, un derecho de recta «humeante» que rozaba las 102 MPH y Curtis Granderson, un outfielder de sólida defensa, poder ocasional y gran velocidad en las bases.

La temporada iniciaría de forma avasalladora, Carlos Guillén y Magglio Ordoñez estaban 100% recuperados y bateando sobre .300, Polanco era la chispa ofensiva en la parte alta del lineup, el joven Verlander terminaba el mes de Julio con 13 ganados y 2.69 de Efectividad, siendo candidato serio al Cy Young y al Novato del año. Rogers agregaría otras 17 victorias y Todd Jones conseguiría salvar más juegos que los logrados por Percival y Urbina juntos en la temporada anterior.

Para el 7 de agosto, llevaban una ventaja de 10 juegos sobre los Twins y ya se enfilaban a conquistar su primer título de división en casi 20 años, pero un mes y medio de desplome total en donde caerían derrotados en 31 los últimos 50 juegos, les quitaría el cetro de las manos y tendrían que conformarse con la posición de comodín de la Liga Americana. Decepcionante tras el desarrollo de la temporada, pero con el objetivo cumplido de llegar a unos playoffs por primera vez desde 1987.

Ya en la postemporada, el equipo se encendería nuevamente. Primero, dejarían en el camino a los poderosos Yankees en apenas 4 juegos y, luego, barrerían a los Atléticos con aquel recordado cuadrangular de Magglio para de esa manera alcanzar su primer campeonato de Liga Americana desde 1984.

Lamentablemente para ellos, caerían derrotados por los Cardenales y así acabaría el sueño de un campeonato mundial.

Fue un gran año y una magistral actuación gerencial de Dombrowski, quien reconstruyó a un equipo inmerso en el foso más profundo hasta llevarlos a una Serie Mundial en apenas 3 temporadas. En esa temporada, los Tigres fueron el mejor pitcheo de todas las mayores en Efectividad, contaban con un cuerpo de abridores bastante joven donde sus dos principales brazos no superaban los 24 años y un bullpen poderoso con Jones, Zumaya y el dominicano Fernando Rodney; pero la oficina sintió que faltaba algo más para llegar a la tierra prometida y decidieron apostar en grande para la próxima temporada.

Su ofensiva había dejado dudas, especialmente en los últimos dos meses de campaña y durante la Serie Mundial. Era un equipo poco paciente en el plato que acumulaba muchos ponches y tomaba pocos boletos, por lo que para solventar esta deficiencia decidieron traer vía cambio a una Superestrella que hasta ese momento registraba un OBP de casi .400 en 19 temporadas con más de 450 HR; al 9 veces All-star y 5 veces Bate de Plata, Gary Sheffield.

Apenas llegando a Detroit, Sheffield, de 38 años y con una cirugía en su muñeca izquierda que lo sacó por gran parte de 2006, firmaría una extensión por 2 años y $28 millones hasta después de la temporada 2009.

La ofensiva fabricó casi 900 carreras (60 más que en 2006). Sheffield conectaría 25 HRs, Magglio tendría el mejor año de su carrera terminando segundo en la votación del MVP, Carlos Guillén tendría otro año muy completo y Curtis Granderson se convertiría en uno de los peloteros más electrizantes de la liga. Sin embargo, su pitcheo tendría una regresión importante, terminando con la 6ta peor efectividad de la Liga Americana. Verlander tuvo un año incluso mejor que el anterior pero Rogers, con sus 42 años, apenas abriría 11 juegos en la campaña. Bonderman, quien acababa de firmar una extensión de 4 años y $38 millones antes del inicio de la campaña, terminaba con 5.01 de Efectividad. Mientras que Joel Zumaya comenzaba a sufrir los problemas físicos en su hombro que cortarían su carrera abruptamente. Al finalizar la campaña, la novena terminaría con récord positivo pero a 8 juegos de los Indios en el Centro de la Americana y a 6 de los Yankees en el comodín.

Con este desembolso, la nómina se había duplicado con respecto al año de inicio del proyecto, pasando de $47 millones en 2004 a 95 en 2007. No obstante, la cantidad de asistentes al parque también se incrementaba y llegaba por primera vez a los 3 millones de fanáticos en ese año, la mayor cifra desde que el Comerica fue inaugurado en el 2000. El interés de los fanáticos por el equipo crecía y el apetito por títulos se palpaba en la ciudad. Las ganancias aumentaban luego de algunos años de pérdidas y baja rentabilidad producto de la deuda adquirida por el nuevo estadio y años espantosos en el terreno.

Asistencia total al Comerica Park 2002-2007
Ingresos Detroit Tigers 2002-2007. Fuente: Forbes

Por esta razón, la oficina iniciaría con una nueva fase en la gestión e instauraría una década de gasto desenfrenado a través de una filosofía del «todo o nada». Ese 2007 sería la última vez que los Tigres tendrían una nómina por debajo de los 100 millones de dólares.

Nomina Dia Inaugural Cot’s Detroit Tigers 2004-2007

Años de Decepción (2008-2010)

En el offseason de 2008, Dombrowski sería aún más agresivo que de costumbre y ejecutaría una serie de cambios, contrataciones y renovaciones que, hasta el día de hoy, continúan impactando en la estructura del equipo, no sólo a nivel deportivo sino a nivel salarial y gerencial .

El primer movimiento de peso en esta nueva etapa podría calificarse de histórico al obtener a dos jóvenes llamados a dominar la liga por los próximos tiempos como eran Dontrelle Willis y Miguel Cabrera, a cambio de hasta 6 prospectos, incluidos las dos primeras selecciones del draft 2005 y 2006, Cameron Maybin y Andrew Miller. Antes, el GM ya había adquirido al colombiano Edgar Rentería para ocupar la posición de SS ante la evidente pérdida de movilidad que empezaba a sufrir Carlos Guillén quien pasaría a jugar la tercera base, y al jardinero zurdo de buenos años en Minnesota, Jacques Jones por el valioso utility, Omar Infante. Así mismo, el propio Guillén firmaría una extensión de 4 años y $48 millones a pesar de las dudas que existían sobre su salud; y los «cuarentones» Todd Jones y Kenny Rogers eran renovados por un año más con contratos millonarios.

Los Tigres contaban con el lineup más viejo de la liga y casi tan caro como el de los Yankees, convirtiéndose en la segunda mayor nómina de la Liga Americana, superando incluso a la de los actuales campeones mundiales e históricamente altos «gastadores», los Boston Red Sox. Hasta 6 jugadores de la organización ganaban más de $10 millones de dólares anuales y otros 6 recibían salarios de al menos $6 millones, ni siquiera los Yankees tenían tal cantidad de peloteros ganando estas sumas.

Top Nominas Liga 2008

Pero la temporada sería un desastre. Verlander terminaría líder en derrotas con 17, los zurdos Rogers y Nate Robertson dejarían efectividad combinada de más de 6 carreras por cada 9 innings con 24 derrotas, mientras que Bonderman apenas sí lanzó en el año. Sheffield terminaría descontento con su rol como DH y tuvo conflictos con Dombrowski y Leyland, por lo que decidirían darlo de baja al final del año a pesar de adeudarle más de $14 millones de su contrato. Mientras que el capitán Ivan Rodriguez sería cambiado a los Yankees luego de muy buenos 5 años en Detroit.

¿El balance final de la temporada?. 74 victorias, apenas 2 más que 2004, infractores del Impuesto al Lujo por primera vez en su historia y con pérdidas operativas de casi 27 millones de dólares, el peor déficit entre los 30 equipos de una liga que promedió más de $17 millones en ganancia por equipo.

Una franquicia de mercado medio-bajo que quiere competir en desembolso con organizaciones de grandes mercados como Nueva York, Boston, Los Angeles o San Francisco estará siempre propenso a este tipo de resultados cuando asume riesgos como los que asumió Mike Ilitch durante todos estos años, sin obtener al menos una clasificación a la postemporada.

Pero antes de continuar, hablemos de su propietario, Mike Ilitch.

Ilitch, nativo de la ciudad, fanático apasionado del béisbol y especialmente del equipo de su niñez: los Tigres de Detroit, hizo su fortuna a través de la creación de su propio imperio de comida rápida, Little Caesars Pizza, llegando a ser considerado uno de los «400 hombres más ricos» del mundo según la revista Forbes en 2007. Este empresario siempre quiso llevar el éxito de sus negocios al deporte de la ciudad, así que en 1982 adquiriría primero a los Red Wings de Hockey, convirtiéndolos de perdedores a eternos contendientes al titulo, y luego en el 92 compraría al equipo de sus amores, los Tigres, coincidencialmente, a otro magnate de las Pizzas, Tom Monaghan, dueño de Domino’s, por 85 millones de dólares.

Ilitch prometió dos cosas a su llegada: 1. Construir un nuevo estadio para el equipo y 2. Darle una Serie Mundial a la ciudad. Lo primero lo logró en el 2000 con la construcción del «Comerica Park» del cual financió casi el 60% de la obra valorada en $350 millones; y para lo segundo, nunca escatimó recursos, nunca se rindió y siempre le dió a su Presidente de Operaciones y GM toda la confianza para hacer uso de un más que amplio presupuesto.

De allí que lejos de quitar el pie del acelerador por los fracasos recientes, los Tigres seguirían gastando en grande para las próximas dos temporadas. Si bien es cierto que la nómina de 2009 sería menor que la de 2008 pues saldrían de los contratos de veteranos como Sheffield, Todd Jones, Kenny Rogers e Ivan Rodriguez, aún se mantendría entre las 5 mayores de la liga. Los millonarios contratos de Magglio Ordoñez, Jeremy Bonderman, Carlos Guillén, Miguel Cabrera y Dontrelle Willis, fueron confeccionados para que aumentaran progresivamente año a año, mientras que Granderson y Verlander ya llegaban a sus primeros años de arbitraje luego de 3 años iniciales de carrera impresionantes.

Sin embargo, las próximas dos temporadas serían frustrantes. En 2009, desperdiciarían una ventaja de 7 juegos sobre Minnesota faltando 26 para terminar la campaña y acabarían sucumbiendo en un histórico «Juego 163» ante los propios Twins, cuando ya se habían vendido todas las entradas que pusieron en el mercado para los playoffs.

Esto ocasionaría que Dombrowski ejecutara movimientos aún más radicales y enviaría a uno de sus mejores peloteros de las últimas campañas, Curtis Granderson a los Yankees en un cambio a 3 bandas donde recibían a un top prospect llamado Austin Jackson junto a un tal Max Scherzer desde Arizona.

Para no perder la costumbre, Dombrowski e Illitch continuarían con el dispendio y para 2010 firmarían a otro veterano como Johnny Damon por otros $8 millones y le darían una gran extensión a Verlander por 5 años y $80 millones de dólares.

Aún así la campaña sería todavía peor que la anterior y terminarían con récord de 81-81 dejando su nómina una vez más por las nubes. Durante estas dos temporadas, peloteros que estaban entre los mejores pagados de la organización apenas participaron. Bonderman, se perdió todo 2009 recibiendo más de $25 millones entre ambas campañas. Carlos Guillén vería acción en tan sólo un 45% de los juegos del equipo después de haber firmado esa última extensión en 2008. Magglio se perdería más de 100 encuentros recibiendo más de $18 millones de dólares por año. Y, por último, el caso más trágico, el de Dontrelle Willis, quien en dos temporadas y media con el equipo ni siquiera pudo abrir en 25 encuentros debido a, entre otros problemas físicos, trastornos de ansiedad, consiguiendo apenas 2 victorias en esos años lo que significa que cada uno de esos triunfos le costaría a los Tigres más de 15 millones de dólares.

Con estos resultados, el equipo operó en números rojos. Según el portal Statista.com, la franquicia de Michigan perdió casi 85 millones de dólares en esos 3 años, a su paupérrimo retorno sobre nómina se le sumó una bajísima asistencia al estadio que cayó progresivamente hasta 2.4 millones en 2010, un 25% de reducción, y la caída no fue peor gracias a que pudieron cerrar un excelente contrato de TV con la cadena Fox Sports Detroit por 10 años y 500 millones de dólares en 2009, aunque sin duda, un gran fracaso a todo nivel.

Perdidas de Detroit vs Ganancias promedio de la Liga 2008-2010

Con estos números cualquier organización claudicaría y decidiría una reconstrucción inmediata. Pero no con Illich y Dombrowski. Estos dos habían jurado ganar una Serie Mundial y lo lograrían a cualquier precio.

Años de Dominio en el Centro (2011-2014).

A pesar de años de reveses dentro y fuera del terreno, Dombrowski no se retraería, todo lo contrario, volvería a jugársela en 2011 y firmaría en la agencia libre a Victor Martinez por 4 años y $50 millones, al cerrador Joaquin Benoit por otros 3 y $16.5 millones, al SS dominicano Johnny Peralta (a quien había adquirido el año anterior en un cambio con los Indios) por $16.75 millones en 3 temporadas y traería por un año más y $10 millones al ya veterano y lleno de problemas de salud, Magglio Ordoñez.

Esta vez las cosas sí funcionarían. Verlander tendría un año formidable donde conquistaría la triple corona (líder en victorias, efectividad y ponches) además del Cy Young y el MVP, siendo el noveno lanzador en toda la historia en ganar estos dos premios en una misma campaña. Cabrera ganaría su primero de 4 títulos de bateo y, finalmente se convertiría en el bateador más dominante de la liga. A ellos se les sumó un grupo de peloteros como el receptor Alex Avila (.289/.389/.506 con 19 HRs), José Valverde (líder en salvados de la Americana con 49) y los recién adquiridos Victor Martinez y Johnny Peralta, quienes sumaron casi 200 carreras producidas entre ambos.

Así y luego de varios años de batalla, la franquicia conquistaría el titulo de la División Central ganando 95 juegos, el primero de su historia desde que fueron mudados de la División Este a la Central en 1998 y su primero en más de 24 años. Pese a ello, otra vez quedarían cortos en su camino al titulo mundial al caer en las Series de Campeonato ante los Rangers en 6 juegos.

Pero la gerencia que nunca se rindió en esos años de futilidad menos lo iba a hacer después de terminar tan cerca en 2011.

La nueva temporada 2012, sería la primera en 8 años sin contar con dos de sus máximas estrellas, Carlos Guillen y Magglio Ordoñez, pues ambos optarían por el retiro. Así que para cubrir el espacio dejado por estos, Dombrowski iría en la agencia libre tras el poderoso Prince Fielder, a quien firmó por 214 millones de dólares y 9 campañas, para que ocupara la primera base, pasando a Miggy de nuevo a la tercera.

La temporada no comenzaría con buenas noticias pues Victor Martinez quedaría fuera todo el año por una lesión en la rodilla izquierda que acabaría definitivamente con su carrera como Catcher a tiempo completo en Ligas Mayores. Aun así, Cabrera acabaría con un año todavía más impresionante que el anterior y se convertiría en el primer ganador de la Triple Corona ofensiva desde 1967, conquistando así el primer MVP de su carrera. Fielder lo secundaría con otros 30 HR y 100 traídas para la goma y el dúo de lanzadores conformado por Verlander y Scherzer, tendrían su mejor año mientras estuvieron juntos en Detroit; ambos terminaron con más de 16 triunfos y 230 ponches en la temporada, siendo 1 y 2 en este departamento en todas las grandes ligas.

Luego de terminar la campaña con 88 triunfos, la organización lograría su segundo titulo de División consecutivo y en las Series de Campeonato enfrentarían (una vez más) a unos favoritos Yankees que habían vencido 95 juegos en la temporada y que venían de dejar en el camino a los Orioles en las Series Divisionales. Pero los felinos con el trío de lanzadores conformado por los dos futuros «Hall of Fame» y Anibal Sanchez, adquirido vía cambio a mitad de temporada, limitarían a los mulos a apenas 6 carreras en 4 juegos para barrerlos fácilmente. Los Tigres llegarían de nuevo a una Serie Mundial, segunda en 6 años.

Pero una vez más, los Gigantes acabarían con el sueño y en 4 juegos los despacharían con una Serie histórica de Pablo Sandoval y actuaciones superlativas de los lanzadores Madison Bumgarner, Matt Cain y Sergio Romo. Otro año cerca y otro año sin el título mundial.

Haber conquistado su segundo título divisional consecutivo habiendo alcanzado otra Serie Mundial permitiría que Dombrowski hiciera más inversiones para 2013. Primero, harían a Verlander el lanzador mejor pagado de todo el beisbol al ofrecerle una extensión de 7 años y $180 millones de dólares hasta 2020 y renovarían a Aníbal Sanchez por los próximos 5 años por $80 millones. Además, fiel a su filosofía de adquirir a peloteros de avanzada edad, firmarían al veterano de 37 años, Torii Hunter por 2 años y $26 millones. Su nómina de Roster activo llegaría a casi los $150 millones, niveles nunca antes alcanzados por la franquicia.

Fueron líderes de la División de punta a punta (aunque tuvieron su susto característico al final de temporada). Cabrera tendría otra campaña monstruosa y repitiría el MVP, Scherzer iría a su primer juego de estrellas, conseguiría el primero de sus tres Cy Young y junto a Verlander, Sanchez, Rick Porcello y Doug Fister conformarían la mejor rotación de la liga y una de las mejores de los últimos años en donde los 5 ganarían más de 10 juegos logrando una efectividad por debajo de 3.50. Su récord final sería de 93 y 69, campeones de división, un juego por delante de los Indios.

En los playoffs enfrentarían a los Red Sox en unas de las más emocionantes Series de Campeonato de los tiempos más recientes. Detroit conseguiría el primer juego en Fenway detrás de una gran actuación de Sanchez y en el segundo encuentro dominaban 5-0 en el 6to inning cuando su endeble pitcheo relevo permitiría 5 carreras en el 8vo y 9no inning, incluido un histórico Grand Slam de David Ortiz ante su compatriota Joaquin Benoit en el 8vo para empatar el juego y un sencillo impulsor del receptor Jarrod Saltalamacchia en el 9no, para quedar tendidos y perder la oportunidad de ir a Detroit con la serie 2-0. Esto cambió la serie a favor de Boston, sin embargo, los Tigres tuvieron la oportunidad de llevar la serie a 7 juegos antes de que Victorino despachara otro Grand Slam, ahora a José Veras en el 7mo inning, con el juego ganando 2-1.

Un desenlace devastador para Ilitch y Dombrowski que marcaría el inicio del fin de este ciclo ganador de la novena. A partir de esta derrota, la organización caería en picada tanto en lo deportivo como en lo financiero haciendo insostenible la continuidad del proyecto.

Para 2014, la 13ra temporada de Dombrowski al frente de las Operaciones del Club, el equipo haría movimientos trascendentales. Su manager en los últimos 8 años, Jim Leyland, anunciaría su retiro después de llevarlos a 3 títulos de División y 2 campeonatos de la Liga Americana y su reemplazo sería un inexperto Brad Ausmus. En el offseason enviarían a Fielder, de pésimo rendimiento en las 2 pasadas postemporadas, a los Rangers a cambio del segunda base estelar, Ian Kinsler. No renovarían a Benoit después de su descalabro ante los Medias Rojas y en su lugar, traerian al cerrador Joe Nathan de 39 años por $20 millones. Además llegarían a un acuerdo con Miguel Cabrera para extender su contrato hasta al menos después de la temporada 2023 por $292 millones. Y realizarían una de las transacciones más rimbombantes de la franquicia al traer, a mitad de temporada, al ex-ganador del Cy-Young de 2012, David Price a cambio de dos peloteros titulares del equipo como Austin Jackson y Drew Smily.

Con la adición de Price, los Tigres contaban con los últimos 3 ganadores del Cy Young de la Liga Americana pero acabarían barridos en 3 juegos ante los Orioles con su trío abriendo cada uno de esos encuentros. Joe Nathan, por su parte, tendría uno de los peores años de su carrera al desperdiciar 7 oportunidades de salvados y se perdería todo 2015 al tener que someterse a una cirugia Tommy John a los 40 años de edad.

Este 2014 sería la última visita de los Tigres a la postemporada, luego de 4 años seguidos ganando la División, primera vez en casi 115 años de historia que alcanzaban este hito.

Fin de un ciclo (2015-2016)

El año culminó con pérdidas operativa de más de $20 millones según Forbes, siendo la quinta en las últimas 7 que cierran libros contables con registro negativo, y parecía claro que los mejores tiempos de este equipo habían quedado atrás y por tanto una renovación debía iniciarse. Scherzer y Torii Hunter se marcharían libre en ese 2015, Price entraba a su último año de arbitraje, mientras que Victor Martinez, de gran rendimiento pero ya con 36 años, también terminaba su contrato de 5 años.

Pero nada más lejos de la realidad, Dombrowski no estaba dispuesto a parar y decidió seguir «atacando» con el «todo o nada» kamikaze característico de toda su gestión.

En 2015, renovarían por 4 años y 68 millones de dólares a Victor Martinez, además traería a Yoenis Céspedes proveniente de los Red Sox a cambio de Rick Porcello en busca de un “último baile” versión Detroit.

Tan sólo finalizar el mes de Julio, el equipo ya estaba totalmente desahuciado y sería la primera vez en años que los movimientos realizados en la fecha límite serían con la intención de descargar nómina en lugar de engrosarla y así, enviarían a David Price a los Blue Jays y a Yoenis Cespedes a los Mets por hasta 5 peloteros entre los que se encontraban 3 de los 5 abridores de la rotación actual del equipo: Matthew Boyd, Daniel Norris y Michael Fulmer.

Apenas 5 días después de estos cambios, Dombrowski sería definitivamente alejado de su cargo luego de 14 años al frente de las operaciones del club y sería sustituido por su asistente de varios años, Al Avila.

Durante la administración de Dombrowski, la franquicia fue transformada en una de las fuerzas dominantes de la liga con múltiples cambios acertados como los de Miguel Cabrera, Max Scherzer, Placido Polanco y Carlos Guillén, pero también con muchísimas adquisiciones más que cuestionables. Teniendo una de las mayores nóminas de toda la liga en un periodo de 10 años nunca pudo ganar la Serie Mundial y dejó a su equipo con notables pérdidas económicas. En sus años al frente, se estima que la organización perdió más de 50 millones de dólares y que se invirtieron más de $1.5 Billones en jugadores. Dombrowski llevaría este mismo modelo a Boston, un mercado evidentemente mayor que el de los Tigres y allí sí conseguiría el ansiado título que no logró en Detroit, en unos medias Rojas de 2018 con la mayor nómina de todas las mayores.

Nominas Promedio por equipo 2008-2015

Con Avila no cambiaría el paradigma, todo lo contrario, estresaría aún más el presupuesto y lo llevaría a sobrepasar el umbral base del Impuesto al Lujo para las próximas dos temporadas. Firmaría a Jordan Zimmerman por 5 años y $110 millones, a otro lanzador como Mike Pelfrey por 2 años y $16 millones, renovarían a JD Martinez por 2 años y $18.5 millones y traerían a Justin Upton por otros $132 millones. Además adquiriría al cerrador Francisco Rodriguez vía cambio junto con su contrato de $14 millones por dos años.

Pese a ello, los resultados de 2016 no serían muy diferentes, fuera del playoff por segundo año consecutivo y con una nómina de roster de 40 de más de $200 millones de dólares por primera vez en su historia.

Cambio de Administración – Borrón y Cuenta nueva (2017-).

Al inicio de 2017, lamentablemente, Mike Ilitch fallecería sin poder cumplir su promesa de darle una Serie Mundial a la ciudad, aunque vaya que lo intentó. Durante sus 25 años en la presidencia, Ilitch liberó más de 2 billones de dólares en jugadores y, sin contar los más de $200 millones con los que financió el Comerica Park. Sin duda, Ilitch fue uno de los últimos dueños de la vieja escuela, de aquellos que no tenían miedo en gastar en grande para ganar y recordado como uno de los propietarios más pintorescos de la historia de la liga. En el aspecto financiero no todo fue negativo, dejó a una franquicia valorada en $1.2 billones, 15 veces mayor que el precio por el cual la compró en 1992 ($85 millones) y con una marca mucho más valiosa que la de aquellos años.

Su hijo Christopher, quien no es un romántico como su padre, asumiría el control de la franquicia y de los negocios familiares. Chris, de 54 años, vendría con un enfoque totalmente distinto y se adaptaría rápidamente a esta liga moderna donde cada gasto es minuciosamente calculado, así que cuando la temporada 2017 comenzó con 47-57, ordenó rápidamente deshacerse de gran parte de su pesada nómina y negociar en el «trade deadline» a peloteros de la talla de J.D Martinez, Alex Avila, Justin Upton, Ian Kinsler y a uno de los jugadores emblemáticos de la franquicia, Justin Verlander.

Así comenzaría, quizás con unos años de retraso, la tan necesaria reconstrucción del club.

Para este 2020, su nómina activa de Grandes Ligas ha caído a la mitad en relación a 2017 y a pesar que han perdido más de 310 juegos en las últimas 3 temporadas, que la asistencia al estadio ha caído a sus peores niveles desde que juegan en el Comerica y que los televidentes son cada vez menos, la organización ha podido cerrar con el mayor lucro de su historia al registrar ganancias de casi 50 millones de dólares entre 2018 y 2019. En estos dos años, la franquicia ha podido beneficiarse de las bondades del Revenue Sharing y de las ventajas que dan estas reglas de Balance Competitivo a los equipos que no tienen mucha voluntad de pelear en el terreno.

Nomina MR26 Detroit vs Promedio Liga 2003-2020
Ganancias Tigres vs Promedio de Liga 2003-2019

El caso de los Tigres demuestra que, en ocasiones, ganar en el terreno no necesariamente significa ganar fuera de él. Durante los mejores años de la franquicia, el equipo acumuló perdidas operativas sustanciales y ahora cuando pierden más de 110 juegos, acumulan sus mejores réditos económicos. En mi opinión, este sería uno de los equipos a los que no les importaría jugar sin público un gran número de juegos en 2020 pues de igual forma los ingresos por esa vía no representan una gran porción de su flujo de renta. Aunque también podría atreverme a decir, que no verían con malos ojos una cancelación de temporada en estas condiciones ya que esto los liberaría de la responsabilidad de los contratos de Zimmerman y Cabrera; acuerdos que sumados representan el 50% de la nómina total del equipo y que en 2021 serán reducidos a la mitad al ser éste el último año del lanzador de $110 millones y paso penoso por la organización.

Gracias por leernos, y ya saben que pueden dejar sus comentarios aquí y en la cuenta de Twitter @MQ27Outs. ¿Qué opinan del trabajo de Dombrowski al frente del club y cuál creen que será el futuro de la franquicia en estos próximos años?

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