El último comunicado de la Unión de Peloteros fue contundente: «La demanda de la Liga a concesiones adicionales fue rechazada rotundamente», una situación que ocurre luego de que MLB filtrara a la prensa que recortaría la duración de la temporada a niveles nunca vistos si los jugadores no estaban dispuestos a aceptar una reducción salarial aún mayor que el salario prorrateado.
Esto deja a la temporada pendiendo de un hilo y con alta incertidumbre sobre su futuro, no sólo para su realización este año sino para la discusión del contrato colectivo que se desarrollará en el próximo. Pero, ¿cómo llegamos a este punto?. Aquí daremos un repaso de cada una de las propuestas conocidas hasta los momentos y la razón por la cual casi todas ellas han sido rechazadas.
Acuerdo de Marzo
Luego de que el Spring Training 2020 fue puesto en una pausa forzada el 12 de marzo y al aumentar el número de casos del Covid-19 en territorio americano, ambas partes, Sindicato y MLB, decidieron reunirse y acordar una serie de aspectos que hoy por hoy continúan siendo el punto central de las negociaciones.
Desde el punto de vista salarial, se establecía que una vez reiniciada la temporada, aquellos jugadores con contrato de liga mayor tendrían su salario determinado por la multiplicación de sus sueldos completos del año por el número de juegos disputados y dividido por los 162 juegos de la temporada regular y restando cualquier avance de dinero que hayan recibido hasta el restablecimiento de la campaña; esto es lo que se conoce como «Prorrateo de Salarios».
La fórmula matemática es simple; si un pelotero gana $10 millones de dólares y se disputan 82 encuentros, su paga al final de temporada será igual a «10.000.000 * 82/162 = 5.061.728».
También se determinó que cada equipo contribuiría con $94.444,44 por día, un total de 170 millones de dólares, a ser distribuidos entre aquellos peloteros en Roster de 40 y con contrato garantizado de Ligas Mayores (incluidos aquellos asignados a Ligas Menores – Outright Assignments) para cubrir parte de los salarios de estos peloteros entre Abril y Mayo.
El pago de este avance sería realizado a escala y dependiendo del Tiempo de Servicio del jugador en la Liga. Un jugador con 0 a 3 años de servicio y aún con contrato dividido (salario prorrateado por tiempo activo en categorías menores y por período activo en el equipo grande), recibiría $275 dólares diarios ($16.500 por dos meses) si su salario en las menores se ubicaba entre $46.000 y $91.799,99, $500 diarios si su sueldo estaba en el rango de $91.800 y $149.499,99 y $1.000 al día si su salario en liga menores es mayor a $150.000; a este último grupo pertenecen jugadores de la talla de Gleyber Torres o Pete Alonso. Por su parte, aquellos peloteros veteranos con contratos garantizados y en periodo de arbitraje o superior, recibirían $4.775 diarios ($286.500 en dos meses) en caso de que el jugador lo solicitara.

Este avance será descontado de su paga final si la temporada se reanuda y si se cancela, los jugadores mantendrían este monto con la condición de que no podrán iniciar ninguna queja formal contra la liga con el propósito de recibir la totalidad de sus salarios anuales.
También se determinó el tiempo de servicio del pelotero, un aspecto tan importante para negociaciones de sus futuros contratos y principal punto de discusión del Sindicato en aquel momento, de manera de que si se disputan encuentros, sus días en roster activo en 2020 serán prorrateados de forma similar a sus salarios y si la temporada es cancelada, obtendrían el mismo tiempo de servicio acumulado en 2019.
Este acuerdo también otorgó a la liga el derecho a reducir el número de rondas del draft en ésta y la próxima temporada, algo que terminaron ejerciendo pues para 2020 pasará de 40 rondas a 5 y para 2021 será de 20, además del diferimiento del pago de los bonos a $100.000 este año para los nuevos escogidos y el resto distribuido en partes iguales para 2021 y 2022.
Por ejemplo, los Tigres de Detroit, que tienen la primera selección del draft con un valor estimado del bono de $8.415.300, pagarían a su nuevo pelotero $100 mil este año, $4.157.650 el 1ro de Julio de 2021 y 4.157.650 el 1ero de Julio de 2022. Mientras que los bonos para aquellos jugadores no drafteados sería de hasta $20.000. Estas modificaciones podrían significar a la liga un ahorro de más de $300 millones para 2020.
Otros puntos fundamentales del negocio como la posible postergación del período de firmas internacionales a 2021, el futuro de la oferta calificada, el impuesto de Balance Competitivo y el sistema de evaluación en arbitraje también fueron aprobados en estas discusiones.
De este modo, parecía que las reglas de juego estaban claras y sólo esperarían a que las condiciones de salud y económicas permitieran el desarrollo de la campaña. Pero la tasa de contagio en los Estados Unidos se disparó, más y más ciudades se tuvieron que adherir al distanciamiento social y era inminente la necesidad de jugar sin público en los estadios. Ante la pérdida de ingresos provocada por la imposibilidad de ventas de entradas, la MLB filtró la posibilidad de reducir salarios más allá de lo acordado en marzo.
La Liga se ató a un fragmento dentro de tal acuerdo que establece que «La Liga y el Sindicato discutirán la factibilidad económica de disputar juegos en territorio neutral o sin presencia de fanaticos», para solicitar una reducción extra de las nóminas, algo a lo que el Sindicato se opuso, y se sigue oponiendo, vehementemente, argumentando que ya ellos habían aceptado un recorte considerable de sus salarios al acordar los pagos prorrateados y que no es necesario, bajo ningún concepto, otro recorte adicional.
Y es aquí cuando comienzan los idas y vueltas que hemos visto en las últimas semanas.
Reducción de Salarios diarios del 40%.
En un articulo anterior, analizamos distintos escenarios que podía haber enfrentado la liga en caso de jugar una temporada a 100 juegos (ya esa posibilidad parece descartada) sin presencia de público y alterando variables como los Ingresos totales de TV Nacional y Regional, el valor de las nóminas y los gastos operativos diferentes a sueldos de jugadores.
Este estudio concluyó que las pérdidas de la liga podrían llegar a ser de más de $1.500 millones con salarios prorrateados full y perdiendo gran parte de los ingresos de TV. O, por el contrario, acumular ganancias de más de $120 millones si los ingresos de la oficina Central (TV Nacional, MLB.tv, MLB app, Merchandising, etc) se mantenían cercanos al 100% y los salarios prorrateados se disminuían otro 40% como planteaba la liga.
Además discutimos cómo cada equipo sería afectado de distinta forma en caso de jugar una temporada a puerta cerrada. Algunos clubes como Yankees, Cubs, Red Sox o Giants que tienen una gran porción de sus ingresos totales colocadas en operaciones de estadio (entradas, concesiones, patrocinios, tiendas), los cuales podrían ubicarse hasta en un 70% de su flujo de entrada anual, con nóminas sumamente elevadas y siempre contribuyentes en el Revenue Sharing Plan, serían los principales afectados en este escenario mientras que otros con menores nóminas, baja asistencia histórica y normalmente subsidiados por el Plan de Repartición de Ingresos estarían “sorprendentemente” en una mejor posición financiera a pesar de la pandemia.
Sin embargo esta reducción de salarios planteada en estos términos, nunca estuvo oficialmente sobre la mesa, y una nueva propuesta se filtró a través de los medios: la Repartición de Ingresos 50-50 entre equipos y jugadores, al estilo de las otras ligas profesionales americanas como la NBA, MLS, NHL o NFL.
Repartición de Ingresos 50-50.
Esta propuesta consistía en dividir de manera equitativa entre ambas partes, todos los ingresos generados por la liga en una temporada bajo estas condiciones atípicas y esa porción de ingresos que le correspondería a los jugadores, sería utilizada para pagar sus salarios de forma proporcional a sus sueldos establecidos en sus contratos de 2020.
Pero la reacción fue contundentemente negativa de parte de la Asociación al alegar que este tipo de sistemas tienen como trasfondo la implementación de un tope salarial, no sólo para esta temporada sino con efecto en la próxima discusión del nuevo contrato colectivo, algo a lo que se han opuesto desde hace más de 30 años y que ha generado algunos de los conflictos más feroces entre MLB y MLBPA en todas las ocasiones que siquiera se ha colocado en la palestra, incluída la huelga de 1994.
Ya a mediados de mayo, los dueños informaron sobre la aprobación de un plan que les permitiría retornar a la acción para el fin de semana del 4 de julio y que incluía la reanudación del Spring Training para mediados de junio para que luego de 3 semanas de preparación se llevara a cabo la jornada inaugural.
Junto a este plan, los dueños prepararon y presentaron al Sindicato, un informe titulado «Economía de jugar sin público en las gradas» que en lugar de presentar una propuesta formal sobre cómo sería realizado el pago de salarios para 2020, le mostraba a los jugadores cómo la liga perdería $640.000 dólares por juego en caso de jugar 82 juegos, sin público en las gradas y pagando salarios prorrateados, lo que equivaldría a pérdidas totales mil millonarias de aproximadamente $4 billones y dejando un 82% de los Ingresos totales para el pago de salarios. Esto es la misma cantidad que Manfred había declarado en una entrevista en CNN cuando le preguntaron por el efecto de NO jugar temporada.
El estudio mostraba cómo ciertos equipos como los Yankees, Red Sox, Dodgers, Giants y Cubs sufrirían pérdidas de entre $188 millones (en el caso de Boston) y $312 millones (para los Yankees). Mientras que equipos como Detroit ($84 millones), Baltimore ($90 millones), Tampa Bay o Pittsburgh (ambos $91 millones) también tendrían estados deficitarios al final del año pero en menor proporción.

Sin embargo, el «cómo» la MLB llegó a estos valores fue altamente cuestionado por el Sindicato y lejos de convencerlos sobre la veracidad de este impacto negativo, los cerró más aún en su postura y solicitaron que, antes de la implementación de cualquier otro mecanismo que implique el recorte de los salarios más allá de los prorrateado, se les permita acceso a un informe detallado y transparente sobre las finanzas de la liga y de cada uno de sus 30 clubes.
La MLBPA consideraba poco razonable que en el balance final de MLB se excluyera en su totalidad cifras provenientes del Fondo Central, que la propia liga proyecta en casi $1.34 Billones sólo por Televisión Nacional, siendo que $787 millones (59%) provendrían de los derechos de transmisión de la postemporada cedidos a FOX ($370MM), TBS ($310MM), ESPN ($27MM), MLB Network ($30MM) y cadenas internacionales ($80MM). Tampoco le parecía coherente que se recortaran ingresos de TV Regional en 50% siendo que algunos dueños tienen acciones de propiedad sobre sus canales locales y podrían obtener mayores beneficios por cada encuentro disputado.

Además, el balance no incluía la disminución del gasto por firmas de peloteros amateur en un draft que, como ya mencionamos, fue recortado 35 rondas y con más del 95% de los bonos diferidos para 2021 y 2022; así como también agrega otros costos no relacionados estrictamente a las operaciones de beisbol como pueden ser los pagos de bonos que ciertos equipos adeudan por el financiamiento de sus nuevos estadios, como es el caso de los Yankees y Mets con los Bonos Pilot; o deudas incurridas tras las reformas recientes de sus parques, tal como lo hacen Cubs y Red Sox, o porque continúan pagando las cuotas anuales de la compra de sus clubes, como por ejemplo, los Marlins.
El Balance proyectado para 2020 en condiciones normales, según este estudio de MLB, muestra a la liga con una ganancia operativa antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización de $143 millones de dólares, mientras que en un escenario de 82 juegos, con salarios prorrateados y sin público, indica pérdidas totales de $3.9 Billones.

Sólo con la inclusión de los ingresos por derechos de TV Nacional ($1.34 Billones) en la ecuación de ganancias y pérdidas, la liga percibiría más de $1 Millón por cada encuentro disputado en una temporada de 82 juegos, lo que generaría un balance positivo de 450 mil dólares en lugar de un deficit de $640 mil, y es por ello que el Sindicato argumenta que entre más juegos se realicen mayor será la ganancia y más rápida la recuperación de las pérdidas.
Según este plan, los Ingresos serían de apenas $2.87 Billones (casi $8 billones menos que los generados en 2019 según estudios de Forbes), siendo que la mitad ($1.4 Billones) sería repartido a los jugadores para el pago de sus salarios, lo que representaría una disminución de casi el 67% respecto a las nóminas proyectadas a 162 juegos ($4.3 Billones) y de aproximadamente 37% en relación a los salarios prorrateados a 82 juegos ($2.2 Billones).
Reducción de salarios a escala.
Pero viendo la reacción de Clark, quien indicó ante la prensa que cualquier propuesta que se pareciera a una repartición de ingresos y que consigo trajera la posibilidad de un tope salarial sería rechazada de inmediato, la liga decidiría recogerla y, finalmente y luego de dos semanas de discusión interna, entregaría al Sindicato una proposición casi tan agresiva o peor que la del 50-50.
Esta nueva propuesta contemplaba una reducción de salarios de forma escalonada donde aquellos peloteros con sueldos más elevados cederían mucho más sobre el valor acordado en sus contratos garantizados y aquellos con menores montos tendrían una reducción bastante más moderada.
Bajo este esquema, un pelotero con salario superior a los $30 millones anuales podría ver su salario reducido en hasta más del 80%, llegando a un valor cercano a los $5 millones mientras que un jugador con salario mínimo de $563.500 recibiría un 90% de su salario prorrateado a 82 juegos o $256.705 totales.
Como ejemplo, tomemos el caso de Gerrit Cole quien en su primera temporada en Yankee Stadium iría a recibir $36.000.000 pero según este nuevo mecanismo tendría un salario cercano a los $5.6 millones, una reducción de casi 85% respecto al valor inicial y de 68% respecto al prorrateado a 82 encuentros. Por el contrario, Matt Chapman quien ganaría $623.500 dólares a 162 juegos y $315 mil a 82 juegos, terminaría recibiendo unos 280.000 dólares, lo que representa un recorte de tan solo 11% respecto a lo prorrateado.
En la siguiente tabla, se muestra como serían los salarios de diferentes peloteros en distintos rangos tanto en una temporada a 162 juegos como en una a 82 y con esta última propuesta de la liga:

Desde el punto de vista económico, la propuesta buscaba, entre otras cosas, beneficiar a los equipos con mayores nóminas proyectadas en 2020 y, como hemos argumentado, aparentemente más afectados por esta situación. Los Yankees hubiesen tenido una reducción aproximada de su pesada nómina de casi $200 millones (78%) pues cuentan con 11 peloteros con salarios superiores a los 10 millones de dólares (42% de su nómina), incluyendo los salarios de Stanton (30 millones) y el recién adquirido Gerrit Cole (36 millones); en cuanto que Pittsburgh apenas la reduciría unos $40 millones, 33% respecto al prorrateado, pues más del 60% de su nómina recibiría menos de $1 millón de dólares.

Pero también tenía la intención de limitar el recorte sobre la gran mayoría del universo de jugadores, aquellos recibiendo menos de 1 millón de dólares al año, en cuanto penalizaba fuertemente los ingresos de la pequeña minoría que recibe salarios superiores a los $5 millones pero que concentran la mayor parte de las nóminas; para quizás generar una división interna en el seno del sindicato entre los clase alta y los clase baja.
El siguiente histograma muestra que casi 800 peloteros de los 1200 proyectados a iniciar la temporada 2020, tienen salarios menores o iguales a $1 millón de dólares y que la suma de sus salarios representa apenas un 10% del total de las nóminas, mientras que apenas 241 peloteros (aproximadamente 20%) tienen salarios anuales superiores a los $5 millones pero su ocupación en la nomina es superior al 80%. Al aplicar la reducción sobre estos 240 jugadores, la liga cumple su objetivo de reducir los salarios hasta casi un 70% respecto al inicial sin tener que rebajar notablemente los salarios de aquellos de menor renta.

Con estas reducciones, el total de payroll llegaría hasta aproximadamente $1.2 Billones más $200 millones de dólares que la liga ofrecía como compensación a los mejores pagados por la realización de los playoffs, dando un total de $1.4 Billones. Prácticamente el mismo valor que se hubiese ofrecido en una repartición de ingresos 50-50 y en una reducción de salarios del 40%.

Rechazo y contrapropuesta del Sindicato.
El Plan de la Liga claro que no fue recibido de la mejor manera por el Sindicato y apenas horas después ya se conocía, de forma extraoficial, que el mismo había sido rechazado y que la Asociación respondería con una contrapropuesta.
Esta contrapropuesta, que demoró unos días en ser presentada por el Sindicato, se centraba en la disputa de aún más encuentros (114 juegos) con una temporada regular que culminara en el ultimo día de Octubre y dejando toda la postemporada para el mes de noviembre. Además, abría la posibilidad de diferir hasta $100 millones en salarios para aquellos peloteros con sueldo anual superior a los $10 millones sólo si los playoffs eran cancelados, mientras que le concedía a la liga la potestad de organizar playoffs expandidos con 14 equipos y una ronda extra, no por una (como fue propuesto en el plan de MLB) sino por las dos próximas temporadas.
En principio, la propuesta aumentaría el pago de nóminas en casi $2 Billones con respecto a lo planteado por la liga ($3 Billones propuesta Sindicato vs $1.4 Billones propuesta MLB), algo inaceptable para los dueños; pero dejaba una serie de aspectos que podrían ser la base para iniciar una nueva negociación, específicamente en la postergación de pagos y la extensión de la postemporada por dos años consecutivos.
Sin embargo, esta propuesta ni siquiera fue considerada por los clubes, lo que demuestra las notables diferencias entre las cifras manejadas por ambas entidades. Mientras la liga argumenta que pierde más por cada juego jugado, el sindicato cree que habría una mayor ganancia en un calendario más amplio, lo que genera un distanciamiento, que por momentos, parece irreconciliable entre cada institución.
Y por otro lado tenemos el tema de los playoffs, donde MLB acumula la mayor parte de los ingresos de la Oficina Central a través de derechos de Televisión y que correrían serio peligro si llega a darse un nuevo brote del COVID-19 en noviembre, tal como lo han pronosticado algunos especialistas, lo que podría llevar a la cancelación de estos encuentros, incluyendo una eventual Serie Mundial.
Es por ello que, como hemos visto, ambas partes han dado concesiones respecto a este punto: la liga en forma de bonos extras para los jugadores y el Sindicato en forma de playoffs expandidos por esta y la próxima temporada, pues cada ronda extra de playoffs generaría otros 200-250 millones de dólares por derechos de TV, sin embargo la incertidumbre también es elevada y parece que ninguna de las dos partes quiere asumir el riesgo de no ingresar este dinero.
Así que la liga, aunque no por medio de un comunicado oficial sino a través de filtraciones a los medios, como ha sido su costumbre, se ha negado a esta última proposición del sindicato y ha dejado en el aire la posibilidad de armar una temporada con un calendario cercano a los 50 juegos y pagando a sus jugadores los salarios de forma prorrateada, amparado en una interpretación del Acuerdo de Marzo en la cual el Comisionado tendría la potestad de determinar, de forma unilateral, la longitud de la temporada siempre y cuando respete la totalidad de los salarios diarios de los jugadores.
Cincuenta juegos representaría el 30,86% del total de encuentros de una temporada regular por lo que las nóminas totales caerían en un 69.14% respecto a lo inicial y 39% en relación a lo prorrateado a 82 juegos. Esto es en definitiva $1.4 billones, lo siempre establecido por la liga para pagar a sus peloteros, no más que eso, no importa como lo presenten siempre terminarán con el mismo valor.
Pero esta rebaja, también trae consigo un inconveniente, pues algunos veteranos con contratos garantizados de Grandes Ligas y con valores por debajo del millón de dólares, podrían quedar en «deuda con sus equipos» por jugar, luego de que la asistencia brindada para los meses de Abril y Mayo sea descontada de sus cheques.

Y así hemos llegado al último comunicado de la institución presidida por Clark, lo que se interpreta como un cierre de posturas del sindicato donde cualquier nueva reducción de sueldo no sería aceptada y que, quizás, no estarían dispuestos a ceder en temas que ya habían dejado abiertos para la negociación, como el aumento de número de juegos de playoffs o el diferimiento del pago de nóminas, si es que la liga decide imponer un calendario recortado en esos términos.
Por su parte, la liga y sus dueños deben estar evaluando algunas ideas para presentar a sus jugadores e intentar obtener su aprobación para dar inicio a la temporada, sin tener que usar el poder de Manfred para establecer una temporada truncada que aumente más las tensiones entre ambas entidades de cara a la negociación del próximo contrato colectivo en 2021.
Existen varias opciones para cumplir el pago total de las nóminas sin tener que aplicar alguna reducción, entre ellas el diferimiento de una porción de esos salarios, posiblemente la diferencia del monto entre lo prorrateado a 82 juegos y lo prorrateado a 48, es decir, casi $900 millones totales o $30 millones por equipo, para los próximos años a tasas previamente acordadas entre las partes.
Suena como una solución bastante lógica y alcanzable pero viendo reacciones como la del propietario de los Cubs, Tom Ricketts, no parece que siquiera esté siendo considerada por los dueños. Ricketts llegó a decir que su equipo, valorado en $3.2 Billones de dólares según la revista Forbes, no tendría la capacidad de soportar las pérdidas que significarían pagar nóminas a 82 juegos o más y que para cubrir la falta de ingresos generada por la paralización y cumplir con ciertas obligaciones como la deuda generada por las reformas del Wrigley Field, estimadas en más $750 MM, el equipo ha tenido que salir a pedir prestado a los bancos, dando a entender que un incremento del pasivo, por más pequeño que fuere, no cabe en la ecuación.
Otra posibilidad, y esta es una opinión personal, es que el Sindicato y los dueños logren cerrar un calendario cercano a los 65 juegos con pagos full prorrateados, lo que dejaría a las nóminas en un valor cercano a los $1.7 Billones. Además, los jugadores deberán estar dispuestos a expandir la postemporada en una ronda más para esta y la próxima campaña, lo que generaría ingresos extras, como ya comentamos, de $200-$250 millones por concepto de TV Nacional, y por lo cual el Sindicato podría negociar la repartición de un monto cercano a los $200 millones para dejar las nóminas bordeando los $2 billones, apenas $200 millones menos de lo que podría obtenerse de forma prorrateada a 82 juegos.
Puede que existan opciones pero el tiempo apremia, el reloj corre y aquella posibilidad de iniciar el 4 de julio ya parece imposible de cumplir. Si las partes desean llegar un acuerdo y que se jueguen la mayor cantidad de juegos posibles sin tener que extender la temporada hasta noviembre, deberán alcanzar un acuerdo cuanto antes y ahora mismo, eso no se vislumbra en el horizonte.
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