Pablo López, las claves del éxito

Cuando en enero de este año, los Marlins enviaron a Pablo Lopez a Minnesota junto con otros dos prospectos, el infielder José Salas y el outfielder Byron Chourio, a cambio del vigente campeón bate de la Liga Americana, Luis Arráez, hubo quienes afirmaron que los Twins, en busca de profundidad en su cuerpo de abridores, habían entregado demasiado por un lanzador promedio que a lo sumo sería un 3ro o 4to en una rotación que ya contaba con Sonny Gray, Joe Ryan y Tyler Mahle.

Al fin y al cabo, Lopez, bien sea por lesiones o algo de inconsistencia, no había podido trasladar todo ese potencial en una campaña realmente dominante, y Arraez ya estaba consolidado como uno de los mejores bateadores de la liga, con un All-Star en su Curriculum, un Bate de Plata en sus vitrinas y todavía restándole 3 años de control contractual antes de llegar a la Agencia Libre.

Pero lo cierto es que, López y los Twins demostraron que estos críticos estaban equivocados.

Y la intención de este articulo no es evaluar quien fue el ganador y el perdedor en el cambio o justificar las razones de ambos equipos para hacerlo, ya eso ha sido ampliamente discutido en otros artículos o entradas de X (antiguo Twitter), lo que se busca acá es entender los ajustes y alteraciones en el repertorio del lanzador venezolano que lo han llevado a este nivel de éxito en 2023.

Lopez comenzó la temporada a toda máquina y sus 4 primeras aperturas terminaron de convencer a los Twins para otorgarle una extensión por 4 años y $73.5 Millones de dólares. Luego vino una época de fragilidad en los resultados que empezó a dejar ciertas interrogantes. Esto duró apenas unas salidas porque rapidamente pudo enderezar el rumbo y no cabe duda de que está en el medio de la mejor campaña en sus 6 años de carrera.

Entre abridores calificados en la Liga Americana, es 2do en juegos iniciados (29), innings lanzados (178.2), ponches propinados (213), salidas de calidad (19), ponches otorgados por cada 9 innings (10.73), porcentaje de bateadores enfrentados retirados por ponches (28.9 K%), 5to en relación Ponches-Boletos (4.63), 7mo en promedio de bateo en contra (.232), 7mo en ERA (3.48) y 8vo en WHIP (1.14).

Y las estadísticas avanzadas dan todavía una mejor valoración de su actuación. Es 4to en xERA con 3.14, métrica que intenta calcular la efectividad esperada (Expected ERA) del lanzador según la calidad de los batazos permitidos por la velocidad y ángulo de Salida más la velocidad de Sprint del corredor-bateador y removiendo a la defensa de la ecuación; y dado que su ERA es 3.48, 0.34 mayor que el xERA, podría decirse que ha tenido algo de mala suerte. Por otro lado, su FIP, estadística que tiene como propósito estimar la prevención de carreras del lanzador sin tomar en cuenta a la defensa, es de 3.33, 6to mejor de la Americana y por debajo de su Efectividad real (3.33 FIP vs 3.48 ERA), revelando que de cierta forma, así como sucedió con el xERA, ha contado con algo de infortunio en la temporada.

Y aunque en estos momentos, la diferencia de ambas métricas con respecto al ERA no parezca significativa en algún momento de la campaña sí lo fue, haciendo que ésta fuese vista como “mediocre” o “frustrante”. Aunque todo podía sugerir que un repunte significativo estaría a la vuelta de la esquina.

Para el 30-06, su ERA coqueteaba con los 4.50 (el post erróneamente dice 4.14 aunque en realidad era 4.41) pero tanto su xERA como su FIP estaban entre los mejores de la liga, bien por debajo de los 3.30 y dando una diferencia sustancial con su ERA de al menos 1.10 puntos. Desde entonces, su ERA es 2.40 y su FIP 3.38, en otras palabras, es ahora él quien ha visto cómo la fortuna le sonríe y es cuando hemos visto mejores resultados.

Dicho esto, diseccionemos entonces todo su repertorio y cómo ha llegado hasta acá.

Recta de 4 costuras

Hablemos primero de su recta de 4 costuras. No es necesariamente su mejor lanzamiento pero con ciertas mejorías que ya explicaremos al detalle, ha logrado convertirla en al menos un pitcheo promedio en la liga. Empecemos.

Velocidad y Extensión

Lopez llegó a la temporada lanzando su recta 1.5 Millas por hora más rápida que en 2022 y aumentando la extensión, o punto desde donde el lanzador suelta la bola respecto a la goma/placa del montículo (rubber) en 0.3 pies, pasando de 6.9 a 7.2.

La extensión cuantifica, en pies, qué tan cerca del plato el lanzador suelta la pelota. Así que, al incrementar este valor, Lopez redujo la distancia entre él y el bateador, haciendo que su recta parezca bastante más rápida y pesada de lo que efectivamente marca el radar. Esto es lo que se conoce como Velocidad Percibida.

https://www.mlb.com/news/statcast-delves-deep-into-pitchers-performance/c-118752150

En 2022, la velocidad de su recta promedió las 93.5 MPH con una extensión de 6.9 pies, dando una Velocidad Percibida de 94.6 MPH. Este año, su recta marca 94.9 MPH pero su extensión subió 0.3 pies hasta llegar a 7.2 (percentil 96 en la liga o mejor que el 96% de lanzadores) con lo cual los bateadores “perciben” esta recta como una de 96.7 MPH, dos millas más veloz que lo que se muestra en la pantalla gigante del estadio.

A 94.8 MPH es una recta apenas por encima del promedio en términos de velocidad (94.2) pero a 96.7 parece más veloz que la de Gerrit Cole (96.7 Velocidad a la salida y 96.5 Velocidad Percibida) o la de Blake Snell (95.4 VS y 96.1 VP).

Estos son los 8 abridores calificados que añaden más velocidad a su recta sólo por la extensión de su zancada. López es 2do, detrás de Logan Gilbert, quien suelta la bola con una separación de 7.5 pies respecto a la placa del monticulo, precisamente la mayor diferencia entre iniciadores.

Baseball Savant – Search Engine

Velocidad de Giro (Spin Rate), eficiencia y dirección de giro, movimiento vertical de la recta.

Los Scouts siempre se han referido a una buena recta como aquella que además de mucha velocidad, se “eleva” llegando al plato de forma repentina y hace que el bateador abanique por debajo de la bola o que conecte flys inofensivos al cuadro.

En los últimos años, hemos visto como el término Spin Rate (Velocidad de Giro) ha venido tomando fuerza y siendo incluido tanto en las transmisiones de beisbol como en diferentes análisis que uno pueda ver en redes sociales o páginas especializadas de MLB.

El Spin Rate es la tasa de giro de la pelota, medida en Revoluciones por Minuto, luego de ser lanzada. Dependiendo de las RPM, el mismo pitcheo soltado desde el mismo punto de salida y a la misma velocidad puede moverse de forma diferente. En teoría, a mayor RPM, mayor quiebre de la pelota. Para generar esa elevación, la recta debe lanzarse con backspin o girando hacia atrás y es aquí, donde introducimos el Efecto Magnus.

El Efecto Magnus en la recta hace que el pitcheo se oponga a la gravedad y se mantenga más tiempo en el aire. Cuando la pelota gira en backspin, empuja el aire que viene en dirección opuesta por detrás de la pelota y hacia abajo, creando mayor presión en la parte baja de la pelota y haciendo que esta se desplace hacia arriba (Fuerza Magnus), área de menor presión.  A mayor tasa de Backspin mayor será el movimiento vertical. La siguiente imagen describe el fenómeno para una recta.

Efecto Magnus – Fuente: Spin Simplified – FAST Performance (fastcolorado.com)

Pero no sólo la tasa de giro o Spin Rate influye sobre el movimiento de la pelota, también la eficiencia de giro o «Spin Efficiency» hace que una pelota se mueva más o menos verticalmente.

La eficiencia de giro es el porcentaje de Spin Rate que contribuye al movimiento de un pitcheo. Para una recta entre más alto sea ese porcentaje, menor será el efecto de la gravedad sobre el lanzamiento.

Por ejemplo, dos rectas a 90 MPH, con 2300 RPM y lanzadas desde el mismo punto de salida pero una con 95% de eficiencia y otra con 80%, tendrán diferentes quiebres verticales, siendo la de mayor % la de mayor elevación.

El giro verdadero o «True Spin» es la multiplicación de la tasa de giro por la eficiencia, en este ejemplo, la pelota con 95% de eficiencia gira con True Spin de 2185 RPM y la de 80% con 1840 RPM.

4 rectas a la misma velocidad, misma dirección de rotación pero diferente eficiencia, caerán en puntos distintos por efecto de la gravedad, la linea verde es eficiencia 100%, la roja es 40%.

Esta imagen puede ayudar a explicar el concepto de Eficiencia de Giro que usaremos bastante a lo largo del articulo:

Cuando la pelota gira con una eficiencia de 100% en “backspin”, el eje del rotación (Spin Axis) está completamente perpendicular a la dirección de giro de la pelota. A medida que esa eficiencia va cayendo, el eje se va acercando más a la misma dirección de la trayectoria de la pelota. Cuando es 0%, la fuerza magnus generada por el backspin o topspin o sidespin (giro lateral de la pelota) pierde efecto sobre la trayectoria de la pelota y ésta sólo se mueve por efecto de la gravedad, esto es lo que conoce como rotación giroscópica.

Para explicar mejor la rotación giroscópica, piense en un balón de futbol americano soltado por un Quarterback, el eje transversal del giro está orientado sobre la dirección de la pelota haciendo que sobre ella no exista contribución de la Fuerza Magnus y caiga por la gravedad. A continuación, un ejemplo de una bola lanzada con muy bajo % de Eficiencia (una slider).

Y aquí un ejemplo de una recta de cuatro costuras con backspin desde el punto de vista del lanzador:

Por último y antes de continuar con Pablo Lopez (no se me aburran, por favor), la dirección de giro o spin direction también influye sobre el perfil de movimiento del lanzamiento.

Esta es la dirección sobre la cual gira la pelota, graficada en un reloj desde el punto de vista del lanzador. Veamos la siguiente imagen:


Rapsodo

La dirección del Spin está muy relacionada con el ángulo de brazo del lanzador al soltar pero la inclinación de la muñeca también tiene un efecto directo.

Por ejemplo, Pablo suelta en un ¾, desde una altura en pies de 5.52, bien por debajo del promedio de la liga de 5.8. En cambio, Felix Bautista lanza totalmente por arriba del brazo desde una altura de 7.0 pies. Aunque por orientación del brazo, Lopez debería soltar cerca de las 1:30 o 2:00, con la inclinación de su muñeca hace que en promedio suelte a la 1:00, como si fuese un lanzamiento soltado bien cerca de su cabeza. Por otro lado, Bautista al lanzar de esa forma tiene una dirección de 12:00 con spin rate de 2400 y eficiencia del 98%, eso le permite generar un movimiento vertical absurdo de 20.4 pulgadas, el más alto de toda la liga.

Statcast, en la página principal de los jugadores, muestra la dirección de rotación de todos los pitcheos (ya abordaremos eso) y en la imagen se muestra cómo se orienta el giro de cada uno de los lanzadores, desde el punto de vista del pitcher.

Dicho esto, finalmente volvemos a Pablo.

Su recta ganó una pulgada más de movimiento vertical inducido (13.3 en 2022 vs 14.2 en 2023) y 0.5 pulgadas de movimiento horizontal (4.5 en 2022 vs 5.1 en 2023). Entre otras cosas, debido al aumento en su velocidad que generó también su Spin Rate, aunque ligeramente, aumentara de 2197 RPM a 2263 RPM.

https://www.drivelinebaseball.com/2016/11/spin-rate-what-we-know-now/
Spin Rate y Velocidad tienden a subir juntas.

Pero adicionalmente, su Eficiencia de Giro pasó de 71% en 2022 a 75% en 2023, lo que llevó que su Giro Verdadero (True Spin) se elevara también de 1560 RPM a 1697 RPM.

Quitando su velocidad y extensión, nada de esto es élite ni mucho menos.

Una recta promedio es de 2282 RPM con cerca de 16 pulgadas de movimiento vertical mientras que las buenas rectas superan las 18. La de Lopez apenas tiene 14.2.

Sin embargo, ha tenido sustancialmente resultados superiores a los de 2022. Ya veremos el por qué.

Localización y Vertical Approach Angle (VAA o Angulo de Aproximación de Vertical)

El VAA es el ángulo al cual el pitcheo cruza el plato, es decir, qué tan “plano” o “inclinado” es el lanzamiento cuando se acerca al home plate.

Todos los pitcheos son soltados desde el montículo y por tanto, en teoría, descienden hacia la mascota del cátcher, algunos más que otro según el tipo de envío que se realice. Esta imagen de Simple Sabermetrics, de YouTube, lo ilustra perfectamente. Los invito a ver el video y a seguir la página si quieren aprender mucho más de estos conceptos.

0 grados es un pitcheo que no cae con relación al punto de salida del lanzamiento y una recta ubicada en la parte alta de la zona de strike, como muestra la imagen, tiene -4.0 grados de inclinación. Ese ángulo vertical es lo que se conoce como VAA. Para rectas, entre más plano (cercano a 0) mejor porque su trayectoria hace que se mantenga por arriba de la ruta del swing del bateador.

Una recta sin mucha velocidad, sin gran spin rate, sin un movimiento vertical elite, pero con VAA cerca del 0 puede inducir muchos swings fallidos cuando juega arriba en la zona. Ese es el caso de su propio compañero de equipo, Joe Ryan.

Ryan es capaz de generar “swing and misses” a una tasa elevadísima de 28.1% con su pitcheo rápido (22.1% es el promedio en las rectas de MLB) a pesar de ser 2 MPH más lenta que el promedio, tener un Spin Rate de apenas 2210 RPM (2282 MLB) y un quiebre vertical inducido de menos de 15 pulgadas.

Todo porque lo lanza con un VAA élite de 3.9.

La gráfica muestra que existe una correlación entre el VAA de la recta y el porcentaje de swings que terminan siendo fallados por los bateadores (a menor VAA, mayor whiff%). Los valores que se muestran son los de Joe Ryan.

Pero, ¿cuáles son los factores que afectan al VAA en la recta?

  1. Localización: tal como se muestra en la imagen de Simple Sabermetrics, entre más alto sea ubicado el lanzamiento menor será el ángulo de aproximación al plato.
  2. El punto de salida: entre más bajo sea el punto de salida, menor será esa inclinación.
  3. Extensión de salida: entre más cerca del plato sea soltado, menos tiempo tendrá la gravedad para actuar y por tanto, mayor tiempo en el aire y menor (mejor) VAA.

¿Qué tiene que ver esto con Pablo Lópéz?

Bueno, de ser un tirador que apuntaba la parte alta de la zona con su pitcheo rápido en menos de un 40% en 2022, ha pasado a lanzarla arriba en más del 52%. Eso, sumado al incremento en la extensión de su zancada y en el movimiento vertical de su recta, ha hecho que su VAA disminuya de 4.9 grados en 2022 a 4.5 en 2023, y con ello, el porcentaje de Swings Fallidos (Whiff%: Swings fallados/Total Swings realizados) de su recta creció de 23.1% en 2022 a 31.3%, el porcentaje de bateadores que terminan siendo ponchados con el pitcheo pasó de 26.3% a 33.4% y el Run Value, métrica que mide el impacto en carreras por el resultado de cada pitcheo, también aumentó de 2.5 a 10.2.

Este mapa de calor compara la ubicación de la recta en 2022 contra la de 2023 (punto de vista del catcher). La recta está ubicada más alta y hacia la derecha esta temporada que en la temporada anterior.

Sinker

El Sinker lo usa casi exclusivamente contra bateadores derechos y, a diferencia de su recta con la cual busca generar abanicados, su principal función es la de inducir contactos débiles y rodados que le permitan a la defensa hacer los outs y limitar el daño.

La lanza también cerca de las 95 MPH y con la misma dirección de rotación que la recta, a la 1:00, sin embargo se hunde y se mueve mucho más hacia su lado del brazo, creando una diferencia de 6 pulgadas verticalmente y de 9 horizontalmente.

Este delta de movimiento le permite engañar y sacar de paso a los bateadores derechos porque ambos siguen el mismo “tunel” (“tunneling”: concepto que no explicaremos ahora pero prometemos hacerlo en el futuro) hasta que ambos bifurcan y rompen en planos diferentes.

Pero, ¿cómo es capaz de generar todo este quiebre con el pitcheo sin reducir la velocidad promedio de su recta ni alterar su mecánica?

Seam Shifted Wake – SSW

Y la respuesta se puede encontrar en otro fenómeno aerodinámico que está siendo estudiado y aplicado con mucha fuerza recientemente en el beisbol, conocido como “Seam Shifted Wake” que traducido al español (gracias al Google Translator) sería algo así como  “Estela de costura desplazada”.

Ehh, no me siento cómodo con esa traducción, pero si ustedes tienen una mejor, por favor, dejénmela saber. Así que, por los momentos, la llamaremos SSW para abreviar.

Anteriormente, habíamos hablado de cómo la fuerza Magnus alteraba el recorrido de la bola dependiendo de la velocidad, eficiencia y dirección del giro. Por ejemplo, una recta con alto Spin Rate de 95% de eficiencia y soltada desde un punto de salida alto da esa percepción de que la bola sube cuando llega al plato (Ejemplo Felix Bautista).

Pero, eventualmente, investigadores notaron que no todas las bolas de beisbol son afectadas únicamente por Magnus sino que hay otras fuerzas que también intervienen en el movimiento y que crean quiebres diferentes a los que deberían tener basado en la dirección de giro de la pelota al alterar el posicionamiento de las costuras.

No profundizaremos en el concepto, para ello dejaremos este link, pero sí diremos que la alineación de las costuras puede crear diferentes presiones y arrastres sobre ambos lados de la bola generando movimientos que no se pueden entender tan sólo viendo el spin rate o la velocidad o el spin axis.

Los bateadores, por siempre, han intentado predecir la ruta del lanzamiento viendo las costuras y a partir de allí tomar decisiones sobre hacer swing o no. El SSW altera esa predicción.

Esto, con la tecnología Hawk-eye implementada en los estadios de grandes ligas ya puede medirse y Statcast en la página del jugador, lo muestra como la diferencia entre “Spin-Based Movement” (cómo el pitcheo debió haberse movido según la dirección de giro) y “Observed Total Movement” (cómo el pitcheo terminó moviéndose).

El mayor efecto de este fenómeno se observa en Sinkers y cambios, y aquí @enosarris de The Athletic, muestra extraordinariamente cómo actúa el SSW, usando como ejemplo a Spencer Turnbull, de los Tigres de Detroit.

El Sinker y la recta de Turnbull tienen prácticamente el mismo “Spin Direction” pero por la orientación que le da a las costuras logra generar quiebres completamente diferentes.

Pablo Lopez consigue también este efecto con su Sinker (y también con su cambio y su nueva slider). La recta y el sinker salen a la 1:00, la recta termina a las 12:45, el sinker a las 2:15. Esto da una idea del por qué sus rectas pueden ser tan efectivas a pesar de su bajo spin rate y spin efficiency.

Yo no fui capaz de hacer una superposición de los imágenes (lo siento) pero acá en el video podemos ver perfectamente el fenómeno con la recta y el sinker de Lopez.

https://www.mlb.com/video/00u7xj7b1bYGUbocA356/reels/sinker-recta-2

Lopez prepara a Mark Vientos con un sinker en la parte baja a 95 MPH para un strike cantado, y luego lo finaliza con una recta de cuatro costuras a 96 MPH en la parte alta. Es posible que el toletero haya pensado que esa última recta iba a caer y entrar más hacia el centro del plato, así como hizo en el primer envío pero en lugar de ello, subió y pareció alejarse de la zona.

Cambio de Velocidad

Podríamos decir que esta es su carta de presentación, el pitcheo que lo ha llevado hasta este punto de su carrera. Es un gran cambio, lo lanza a 88.3 MPH, bastante rápido y sin mucha diferencia de velocidad respecto a su recta (apenas 6 MPH) pero tiene un extraordinario quiebre hacia el lado de su brazo de lanzar que hace que se distancie del mazo de los bateadores zurdos ante quienes lo utiliza principalmente.

El alejamiento que no logra en velocidad, lo alcanza en movimiento. Con relación a la recta tiene una enorme diferencia de profundidad (quiebre vertical) de casi 10 pulgadas y horizontalmente es de más 11 pulgadas. Además, lo suelta con la misma acción de brazo, desde el mismo punto y con casi la misma dirección de rotación que la recta, y por SSW cae de la 1:45 a las 2:30.

Esto engaña y causa que casi un cuarto de los swings realizados al pitcheo terminen en blanco y que los contrarios no puedan hacer contacto sólido ni levantar la bola tan frecuentemente, sólo 36.2% de los batazos permitidos fueron a 95 MPH o más y más del 50% fueron rodados.

Si bien es cierto que ha tenido peores resultados que en 2022 sigue siendo un lanzamiento súper efectivo que hace mejor a su repertorio, especialmente ante bateadores zurdos quienes de por vida le batean para un paupérrimo .298 de wOBA

Curva

El 76% de las veces que lo lanza es contra zurdos pero eventualmente puede usarlo contra derechos, sobre todo cuando el bateador está en 2 strikes o atrás en la cuenta.

Ha tenido excelentes resultados en 2023, apenas le conectan para .195 de AVG con .221 wOBA y 36.8% de whiff, lo lanza más rápido que en 2022 (82.4 vs 80.9), con más profundidad (10.2 pulgadas de caída frente a 9.7 en 2022) y menos quiebre.

Algo bastante destacable del quebrado, es que crea un espejo en su eje de giro casi perfecto con su recta, con lo que puede embaucar a los bateadores y le permite alcanzar estos números sin que el pitcheo sea particularmente llamativo en términos de perfil de movimiento.

Pero ¿qué es Espejo de giro o, como se conoce en inglés, “Spin Mirroring”?

Por esto explicamos los conceptos de Tasa de Giro (Spin Rate), Dirección de Giro (Spin Direction) y Eficiencia (Spin Efficiency) tan detalladamente en la sección de las rectas, porque esto nos permitirá entender más fácilmente el resto de definiciones que comenzaremos a discutir.

Como habíamos ya mencionado, la recta de Lopez tiene un “backspin” que sale de su mano a la 1:00 y al tener esa orientación y velocidad, sus pitcheos combaten a la gravedad, “suben” y quiebran hacia la derecha del brazo de pitchar.

Pues bien, Pablo lanza la curva con “Topspin” o giro hacia adelante, así que por efecto de la Fuerza Magnus el pitcheo es empujado hacia abajo y en rotación contraria a la recta.

La idea es que exista un contraste entre el giro de ambos lanzamientos de 180 grados, con una excelente tunelización, haciendo que el bateador no pueda determinar hacia donde va a quebrar el pitcheo hasta que ya es muy tarde. Esto es lo que se conoce como Spin Mirroring.

Aquí un ejemplo de Spin Mirroring de Shane Bieber con una recta y una curva, el bateador ve la misma rotación y el mismo pitcheo saliendo por el mismo túnel hasta que se da cuenta muy tarde de que no lo son.

Volvemos otra vez a la gráfica de Spin Direction en Statcast de Pablo Lopez, su recta a la 1:00, su curva a las 7:30.

Y si se fijan bien, también hace «Spin Mirroring» con su cambio, lo que puede ser aún más letal pues la diferencia de velocidad entre ambos es bastante menor que contra la recta, apenas 6 MPH, pero el cambio quiebra hacia su brazo 16.5 pulgadas y la curva hacia su guante 9 pulgadas, una diferencia de casi 25 pulgadas entre ambos pitcheos. NOTABLE. Por eso, posiblemente, es que ambos pitcheos juegan tan bien ante zurdos.

Slider o Sweeper

La slider es su nuevo juguete, uno que desarrolló apenas la pasada temporada muerta al llegar a los Twins y que viene a sustituir a su recta cortada que había tenido excelentes resultados en 2021 (.214 AVG, .333 SLG, 1 HR en 47 apariciones que terminaron con el lanzamiento) pero que en 2022 recibió tanto castigo (.333 AVG, .722 SLG, 4 HR en 54 apariciones) que tuvo que limitar su uso a menos del 6% para los dos últimos meses de campaña.

Primero, hablemos de ese cutter. El cutter o recta cortada es una recta que también tiene backspin pero menos eficiencia de giro que la recta de 4-costuras. Esta eficiencia está usualmente entre 35% y 50% y al ser menor, hay un mayor efecto de la gravedad y, por tanto, al mismo tiempo que se hunde quiebra ligeramente hacia al lado del guante del lanzador.

Ese perfil de movimiento hace que muchas veces se confunda con el slider, que es un pitcheo que en general tiene un “spin efficiency” más cercano a 0% con lo cual sobre él, como explicamos anteriormente, el efecto magnus es menos preponderante, lo que se conoce como movimiento giroscópico.

Los mejores cutters, como el de Corbin Burnes, por ejemplo, combinan velocidad (+95 MPH) con movimiento vertical arriba de las 10 pulgadas y un movimiento horizontal hacia el guante del pitcher no tan pronunciado pero suficiente como para que entre repentinamente a las manos del bateador que se para del lado contrario. En el caso de Burnes ese quiebre es de entre 3.5 y 4 pulgadas. Este perfil de movimiento lo logra con muchas RPM, sobre las 2600, y con una eficiencia de 58%.

En 2021, Lopez lo lanzaba a 91.6 MPH con un Spin Rate de 400 RPM menos que el de Burnes (2200) y una eficiencia del 57.2%, buena elevación de 9.1 y un quiebre, que aúnque mediocre, se diferenciaba bien de su recta de 4 costuras, limitando a los zurdos para un minúsculo .200 de promedio de bateo y .229 de Slugging.

Para 2022, ese mismo cutter fue bastante peor, cayó a 88.7 MPH, la eficiencia a 31.6% y el movimiento vertical inducido a 6.1 pulgadas. Dicho en otras palabras, su cutter parecía más una mini slider mal lanzada que un cutter. Eso es casi como tener un pitcheo de práctica de bateo y estoy seguro que los bateadores, principalmente los zurdos, estarán de acuerdo conmigo porque le conectaron para .412 de Average, 1.059 de SLG y .630 de WOBA. Auch!

Y fue así, buscando un lanzamiento de calidad que quebrara hacia su guante, haciendo alteraciones en el agarre y en el posicionamiento de la mano al lanzar, que nació ese Slider, que por su poca caída y pronunciado “barrido” se le conoce como “Sweeper” (Barredora).

La gráfica de dispersión muestra como el cutter en 2021 tenía más elevación y menos quiebre que en 2022, año donde el pitcheo parecía una mala slider. En 2023 buscó un lanzamiento que rompiera y cayera mucho más hacia su guante y lo consiguió con el sweeper. La imagen es vista desde el catcher.

El sweeper no sólo le brinda un arma más confiable contra zurdos, sino que además lo convierte en un lanzador absolutamente letal contra derechos. Los diestros batean ante el envío para un miserable .182 de AVG y los hace abanicar la brisa un 39.2% de las veces.

Esta slider, además de prácticamente sólo generar movimiento horizontal (0.1 pulgadas de caída y 13.1 pulgadas de quiebre) también tiene una separación entre la dirección de giro y el movimiento real. La bola sale de su mano con una dirección de 07:45, casi la misma que la curva, pero el SSW hace que el pitcheo se mueva hacia las 08:45.

Aquí lo vemos hablando con Rob Friedman (@PitchingNinja) acerca de cómo aprendió el Sweeper y como la orientación de las costuras (SSW) tiene muchísimo que ver con el quiebre inesperado del lanzamiento.

Esa similitud con la curva a la salida y luego, la diferencia en dirección de movimiento hace que los bateadores tengan dificultades para ajustar el mazo del bate, induciéndolos no sólo a strikes tirándole sino a contactos muy pobres contra el lanzamiento (22.6% de Contactos Fuertes y apenas 5.8% de “Barrels”).

Ya para finalizar, Lopez tiene un repertorio amplísimo, con 5 lanzamientos que pudieran ser 6 si volviera a su Cutter de 2021 lo cual sería ideal para ser aún más dominante ante zurdos, pero además tiene un comando bien arriba del promedio en cada uno de sus envíos y la secuencia de pitcheos desde que llegó a Minnesota ha dado un paso más allá dentro de su plan de juego.

El hecho de que se prepare como lo ha hecho y que haya buscado nuevas formas para mejorar su juego aunque los resultados en el pasado no hayan sido necesariamente negativos, hablan de su capacidad, inteligencia y disposición para aprender e incluir herramientas a su juego que saquen la versión más óptima de si mismo.

Y eso, sumado a la calidad de su brazo, nos muestra un futuro más que prometedor.

Algunas consideraciones contractuales de esta temporada recortada

Hace más de una semana, finalmente se decidió el destino de esta temporada atípica donde se jugará la menor cantidad de juegos de temporada regular en más de 120 años y en medio de una pandemia que obligó a la liga a establecer pautas y protocolos de seguridad bastante complejos con el fin de intentar preservar la salud tanto de jugadores, técnicos y trainers como del personal de oficina, relaciones pública y medios de comunicación.

Dentro de esas más de 100 páginas del Manual de Operaciones aprobado tanto por la Oficina del Comisionado y por la Asociación de Peloteros, también está contenida información clave sobre el manejo de los «Roster y Transacciones», que complementado con los acuerdos alcanzados en Marzo son la base de las condiciones contractuales que regirán la temporada. Trataremos de desglosar algunas de estas reglas transaccionales.

  1. Salarios y Avance de dinero.

Un calendario de 60 juegos fue impuesto por el Comisionado al no poder llegar a un acuerdo con el Sindicato, y de esa forma los jugadores serán pagados de forma prorrateada, tal lo acordado en Marzo. Es decir, un jugador cuyo contrato garantizado de Grandes Ligas establecía que ganaría 10 millones de dólares en 2020, cobrará ese salario multiplicado por el factor -60/162- lo que daría un total de $3.703.704.

Además, todos los jugadores en Roster de 40, Lista de lesionados de 60 días y enviados a ligas menores pero con contrato de Grandeliga (outright assignments) al momento de la suspensión recibieron un avance de dinero dependiendo de su tiempo de servicio y status contractual para cubrir los meses de Abril y Mayo. Ese monto fue de $170 millones y distribuído de la siguiente manera:

  • $1.000 diarios para jugadores con contrato dividido (diferentes salarios en liga mayor y en liga menor, usualmente aquellos en años de pre-arbitraje) y con salario de liga menor superior a $150.000. Total de $60.000 por ambos dos meses.
  • $500 diarios para jugadores con contrato dividido cuyo salario en las menores se ubique entre $91.800 y $149.999. Total: $30.000 por los dos meses.
  • $275 diarios para jugadores con contrato dividido cuyo salario en las menores se ubique entre $46.000 y $91.799. Total: $15.000 por los dos meses.
  • $4.775 diarios para jugadores con contratos garantizados y ya en años de arbitraje salarial (Super-Two o más de 3 años de Servicio), siempre y cuando quisieran recibir tal ayuda. Total: $286.500 por Abril y Mayo.

En caso de que la temporada fuese cancelada, los jugadores iban a permanecer con este monto como único pago recibido en el año, de lo contrario, si la temporada se lleva a cabo ese valor será descontado de sus cheques. Al establecerse una temporada de 60 juegos con pagos de salarios prorrateados, hasta 11 peloteros quedaron recibiendo más dinero en el avance de lo que proyectan a percibir por participar en 60 encuentros, tal como lo indica la siguiente tabla:

Tabla 1: 11 jugadores que recibieron un mayor monto por el avance que en sus salarios prorrateados a 60 juegos. *Peralta y Stripling recibieron bonos extras por firma.

En el caso de Freddy Peralta, el jugador acaba de firmar un contrato multianual de 5 años y $15.500.000, lo que lo convierte en un jugador del cuarto grupo nombrado anteriormente (contrato garantizado de Grandes Ligas) a pesar de tener menos de 2 años de servicio en la Liga. Además, en 2020 su salario base sobre el cual se aplicará el factor de prorrateo es de $575.200 pero hay que tomar en cuenta que recibió un bono por firmar de $234.960 que se mantendrá íntegro y no será afectado por este ajuste salarial. Del mismo modo, Ross Stripling acordó contrato de un año con los Dodgers en su primera temporada en arbitraje por un salario base de $600.000 más un bono de firma de $1.500.000.

De cualquier forma, el acuerdo de Marzo establece que el Sindicato solventará esta deuda de $381.507 adquirida por estos 11 jugadores utilizando el Fondo de Impuestos por Bonos de Firmas Internacionales, por lo que estos no tendrán que pagar nada extra.

2. Competitive Balance Tax.

La disminución de las nóminas hasta aproximadamente un 37% no afectará los umbrales del Impuesto al Competitive Balance, el cual también es conocido como «Impuesto al Lujo», pero sí modificará la penalidad financiera aplicada sobre equipos que superen las bases límites.

Por ejemplo, la nómina de los Yankees de Roster de 40 está proyectada a terminar la temporada en $260 millones, $52 millones por encima de la base límite de $208M que determina el inicio de la aplicación de multas. Para la novena neoyorquina sería la segunda vez consecutiva que supera este umbral y por el valor del excedente tendrá que abonar una multa económica millonaria y perder hasta 10 posiciones en su primera escogencia del Draft 2021, además de las penalidades correspondientes por adquirir, en caso de que lo hagan, a un jugador en el offseason de 2021 que haya rechazado ese mismo año una oferta calificada, tal como ocurrió por la firma de Gerrit Cole.

Ese valor a pagar calculado a nómina completa es de alrededor de $23 Millones según el portal Spotrac.com, pero el mismo deberá ser prorrateado a 60 juegos, de la misma forma en que fueron calculados los salarios, dando un valor cercano a los $8,5 millones.

A día de hoy, además de los Yankees hay otros 5 equipos cuyas nóminas superarán esos $208 millones; Astros con una nómina de $230 millones y una multa prorrateada de $1,75 millones, Dodgers de $225 millones con 1,30 millones de penalidad y Cubs con un payroll de $216 millones y penalidad de alrededor de 960 mil dólares.

3. Oferta Calificada.

La oferta calificada es una medida del Balance Competitivo implementada en el CBA desde el año 2012, en la cual un equipo puede ofrecer un año más de contrato a un agente libre que se mantuvo toda la temporada anterior con la organización y por quien desea obtener compensaciones en formas de picks del draft en caso de perderlo. El valor de esta oferta se calcula promediando los 125 salarios más altos de la liga durante la campaña precedente, así que para calcular este monto para 2021 se utilizará el salario full (no salario prorrateado) que los jugadores estaban proyectados a recibir en 2020 en caso de una campaña normal de 162 juegos.

4. Tiempo de Servicio.

Por el acuerdo de marzo, el tiempo de servicio también será prorrateado, y establece que si hay temporada, un jugador recibirá días de servicio igual al número de días que se mantenga en Roster Activo de mínimo 25 jugadores (ya veremos más adelante) multiplicado por 186 días (duración de la temporada 2020 en condiciones normales) y dividido entre el número de días programados para la temporada.

Aún no se oficializa el número de días en que se va a jugar el calendario pero se habla de 66, iniciando el 23-24 de julio y finalizando el 29-30 de septiembre. Esto implica que para que un jugador pueda acumular un año de servicio tendrá que estar en el roster activo o en lista de lesionados por al menos 61 días (en temporadas de 186-187 días este número es 172), y para que un jugador con exactamente 2 años de tiempo de servicio al inicio de la campaña pueda optar al «Super-Two», deberá mantenerse arriba mínimo por 31 días (86 en otras temporadas).

5. Pool de 60 jugadores

El manual de Operaciones de MLB establece que los equipos debían introducir listas de hasta 60 peloteros elegibles para participar en esta temporada 2020. Dicha lista consistiría de los 40 jugadores pertenecientes al roster de 40 más otros 20 o menos peloteros bajo control del equipo pero fuera del roster (veteranos con contrato de liga menor o peloteros en el sistema de MiLB).

Ningún club puede exceder los 60 jugadores en ningún punto de la temporada, para hacerlo deberá retirar a otro que ya se encuentre entre estos 60.

Si un equipo decide retirar a un jugador sólo podrá ser extraído a través de un cambio o release (para jugadores tanto dentro como fuera del roster de 40), o por el retorno de una selección de Regla 5 a su club original, por waiver, a través de designación por asignación o por «Outright Waivers», en el caso de que el jugador esté dentro del roster de 40.

En otras palabras, si algún equipo desea retirar a un pelotero de su listado deberá darle la oportunidad a los otros 29 clubes de adquirirlo. Si el jugador es retirado por una de estas transacciones mencionadas arriba, no podrá volver más a la lista durante toda la temporada.

Además, también el jugador puede ser sustraído del «Pool» si es ingresado en Lista de Lesionados de 60 días o en Lista de Lesionados del COVID-19 (que explicaremos más adelante), o si el club lo coloca en lista de suspendidos, descalificados o inelegibles con justificación previa.

Aquellos jugadores fuera del Roster de 40 y dentro del Pool recibirán un salario semanal tal cual establece el contrato uniforme de liga menor, por el tiempo que se mantengan dentro de los 60, siendo que si llegan a ingresar al Roster de 40 deberán recibir una porción de salario de por lo menos el mínimo establecido para jugadores en tal situación y por el tiempo en que allí permanezcan.

No todas las organizaciones completaron sus listas, algunas incluso tienen menos de 50 pero aún cuentan con tiempo para completarlas si así lo requieren. Según Roster Resources de Fangraphs, 1652 peloteros ya fueron anunciados a estos Pools de 60 jugadores, restando por definir entonces 148 o 5 jugadores por equipo. Algunas franquicias como Seattle, Oakland o Kansas City ya tienen a sus 60 peloteros iniciales mientras que otros como Boston, Baltimore, Milwaukee o San Francisco aún tienen espacio para sumar al menos a 10 más.

6. Sede Alternativa.

Como vimos el domingo pasado, algunos jugadores fueron invitados a los campos de entrenamiento de grandes ligas que serán efectuados en los estadios de cada una de las organizaciones, mientras que otros peloteros serán enviados a sedes alternativas ubicadas dentro un radio de distancia no mayor a 160KM del parque principal. Los jugadores que no entren en el roster Activo deberán mantenerse practicando en esta sede, excepto aquellos que sean designados al Taxi Squad, que ya describiremos más adelante.

Este lugar de entrenamiento alterno tendrá las mismas condiciones y provisiones de seguridad y salud de los estadios principales y ningún otro jugador o empleado del club podrá acceder al mismo sin tener autorización expresa de la MLB.

Además, los juegos Inter-escuadra serán permitidos en estos parques pero sólo con jugadores que estén en el mismo complejo, es decir no están autorizados juegos de exhibición entre jugadores de diferentes equipos.

Un jugador de roster de 40 puede ser asignado a entrenar en las instalaciones secundarias durante el Spring Training y aún tener posibilidades de formar parte del Roster Activo del Día Inaugural, pero si no hace el equipo grande y no es retirado de la lista via Waiver o Release, se mantendrá entrenado en este parque alterno.

Los Reds, por ejemplo, dividieron su lista de hasta ahora 57 peloteros, en 35 peloteros (31 de Roster de 40 y 4 Invitados al Campo de Entrenamiento) practicando en el Great American Ballpark y 22 (9 del Roster de 40 y 13 de Ligas Menores) entrenando en Prasco Park en Mason, Ohio a unos 35KMs de distancia del Downtown de Cincinatti.

7. Cambios y Asignaciones.

La fecha límite de cambios es el día 31 de agosto, en lugar del tradicional 31 de Julio, siendo que si un jugador es cambiado en medio de la campaña deberá ingresar automáticamente al Pool de 60 del equipo que lo adquiere.

Si un jugador es retirado del pool por ser dejado en libertad o a través de un «Outright Assignment» (retirado del roster de 40 y asignado a ligas menores luego de no ser tomado en Waivers) no podrá volver más a la lista por lo que queda de temporada, incluyendo los playoffs.

8. Roster Activo.

Cada equipo tendrá un Roster Activo de Grandes Ligas de mínimo 25 jugadores durante toda la campaña. Para los primeros 15 días de campeonato, ese roster podrá ser de hasta máximo 30 jugadores. Luego ese número se reducirá a 28 hasta el 29no día del torneo, fecha en que se establecerán y mantendrán hasta el resto del torneo, 26 jugadores como tope.

Así mismo, el manual establece que si hay un doble juego en fechas donde el roster máximo es de 26, los equipos podrán usar hasta un (1) jugador adicional, llegando así a 27.

9. Taxi Squad.

Además de estos jugadores del Roster Activo, los equipos contarán con hasta 3 jugadores adicionales pertenecientes al Pool en todas las giras del equipo. Si algún equipo elige viajar con estos 3 jugadores al menos 1 deberá ser un receptor.

A estos peloteros no se les sumará tiempo de servicio y su paga será equivalente a la tasa semanal establecida en su contrato de Liga Menor, sin embargo, el jugador recibirá viáticos de $108,50 diarios mientras se encuentre en la carretera con el club.

Estos pueden entrenar con el equipo y mantenerse uniformados dentro del dugout durante los juegos, incluso ese catcher extra puede servir de catcher de bullpen para el equipo, pero deberán cumplir las mismas reglas de transacción de los jugadores fuera del roster de 40 y que estarán ubicados en la sede alterna.

Al culminarse la gira, los jugadores del Taxi Squad tendrán que volver a las sedes alternativas, a excepción del Catcher, que si el equipo así lo desea, podrá mantenerse ayudando en el bullpen durante los juegos en casa, teniendo además, derecho a los estipendios diarios de $108,5 dólares que reciben los jugadores pertenecientes al Roster Activo.

10. Lista de Lesionados y Lista de Covid-19.

La duración de 10 días en lista de lesionados será utilizada tanto para bateadores como para lanzadores (sería de 15 días para pitchers en 2020). Además, la lista de lesionados de 60 dias fue reducida a 45, siendo que todo jugador ingresando en esta lista podrá ser reemplazado dentro del roster de 40. Por otra parte, si un jugador ingresó a la lista de lesionados de 60 días antes del 26 de marzo se convirtiría a elegible a reincorporación a partir del día 25 de mayo.

Además habrá una Lista de Lesionados relacionada al Covid-19, en la cual los jugadores podrán ingresar sin necesidad de haber resultado positivo en un test, pues también podrán acceder en caso de presentar sintomas o por haberse confirmado su exposición al virus. Para esta lista no hay mínimo ni máximo de duración pero un jugador colocado aquí no contará sobre el límite del Roster Activo, Roster de 40 o Pool de 60 y también recibirá Tiempo de Servicio y salario durante su estadía fuera del club.

Además, si estos individuos de esta categoría que inicialmente decidieron no participar cambian de idea y ya desean formar parte de la temporada, podrán realizar el pedido ante la MLB, quien a través de un «Comité de Salud Conjunto» formado por un representante de la liga, otro del Sindicato y dos médicos, revisarán y aprobarán la solicitud.

Del mismo modo, un jugador de Alto Riesgo que decidió participar y a mitad de camino no se siente seguro de continuar, puede solicitarlo y estará sujeto a la determinación de este comité. Mientras que un pelotero que entró en la lista de Covid-19 podrá ser activado nuevamente, previa autorización del Comité de Salud Conjunto mencionado en el párrafo anterior.

Si el club comienza a experimentar varios casos relacionados al COVID-19 (3 o más casos) en su campo alternativo y la organización quisiera sustituir a esos peloteros por otros que se encuentran bajo su control contractual pero fuera del «Pool de 60», MLB se reserva el derecho de autorizar que los mismos sean removidos sin tener que ser dados de baja, pasar por waivers o ser «released». Esta es la única flexibilización existente en estas listas.

Sólo los jugadores considerados de «Alto Riesgo» por tener alguna condición preexistente que los haga propensos a complicaciones por el Coronavirus, podrán tomar la decisión de no jugar sin que eso afecte su salario ni su tiempo de servicio de GL. En el caso de los jugadores que han decidido apartarse, como Mike Leake, Ryan Zimmerman, Ian Desmond y Joe Ross, no recibirán ni su salario prorrateado a 60 juegos ni su tiempo de servicio, a menos que el Comité Conjunto determine que si cumplen con las características médicas para entrar dentro de este renglón. Aún así, no serán penalizados contractualmente ni entrarán en incumplimiento del acuerdo.

En el caso de Ross, perder un año de servicio será mucho más importante que para los otros 3 veteranos, pues además de renunciar a $555.556 de su salario prorrateado (sin incluir el avance de dinero de $286.500 que recibió en Abril y Mayo y que deberá devolver al jugarse la temporada), retrasará su llegada a la Agencia Libre por un año, pasando ahora de 2022 hasta 2023.

11. Suspensiones.

Por el acuerdo de Marzo, la duración de las suspensiones no serán prorrateadas pero no continuarán más allá de esta temporada 2020. El derecho dominicano de los Twins, Michael Pineda deberá cumplir los 39 juegos que le restan de su suspensión de 60 por uso de Sustancias prohibidas, por lo que sólo podrá ser incluído en el juego 40 de su equipo. De igual forma, Domingo Germán no podrá volver en la temporada regular pues todavía tiene 63 juegos por cumplir de su suspensión de 81 por violencia doméstica, pero puede estar disponible para la postemporada.

Si el Covid-19 (o algún otro evento catastrófico) se agrava durante la temporada y se cancela la misma, estas suspensiones se habrán cumplido y se borrarán para el inicio de la campaña 2021.

12. Selecciones del draft de Regla 5 y Cesiones Opcionales.

Los seleccionados en el Draft de Regla 5 son asignados directamente al Roster Activo de Grandes Ligas y sólo podrán ser retirados del roster previo paso por Waivers. Si el jugador no es elegido en Waivers debe ser ofrecido de vuelta al equipo de donde fue tomado por un valor de $50.000 y si éste decide no retomarlo, puede ser definitivamente sacado del roster de 40 y colocado en ligas menores.

Ahora bien, un pelotero debe estar en roster de 25 al menos 90 días para evitar que tales restricciones nombradas anteriormente se activen para la próxima campaña, y al ser esta una temporada de menos de 70 días calendario, ese total de 90 fue disminuido a 50, por lo que un seleccionado en Draft de Regla 5, tendrá que pasar al menos el 75% de la campaña en el equipo grande para no tener que ofrecerlo a los otros 28 equipos o devolverlo a su antiguo club. Esto deja a los equipos casi sin margen de maniobra para colocar a un seleccionado en Draft de R5 en una lista de lesionado de 45 días durante la campaña.

En cuanto a las cesiones opcionales u «Optional Assignments», los jugadores de Roster de 40 pueden ser retirados del Roster Activo de Grandes Ligas y enviados a las instalaciones secundarias, siempre y cuando tengan al menos una cesión opcional de las 3 (máximo 4) aún disponible.

Un jugador cedido a Ligas Menores deberá pasar al menos 20 días para que se consuma esa opción (igual a como está establecido en un calendario de 186-187 días) y si no llega a completar esos 20 días en el campo de entrenamiento alterno durante toda la campaña, el jugador acumulará tiempo de servicio y salario de grandes ligas por el período que pasó fuera del Roster Activo.

Una vez el jugador es retirado del roster mínimo de 25, deberá permanecer al menos 10 días antes de ser llamado de vuelta, esto aplica tanto para lanzadores, jugadores «two-way» como Shohei Ohtani (este año el mínimo sería de 15 para estos dos grupos) y para bateadores. Pero si el jugador sólo fue llamado para ampliar el roster en un doble juego o para cubrir una vacante abierta por lesión, este mínimo de 10 días no aplica.

14. Inmigración.

Para cubrir algún inconveniente para viajar que puedan presentar algunos peloteros que se encuentren fuera de los Estados Unidos, el Manual de Operaciones establece que si el pelotero no puede reportarse a los Campos de Entrenamiento en la fecha establecida (1ro de julio) por restricciones de viajes nacionales e internacionales en el país donde se encuentre o por problemas en su visa o por temas relacionados al COVID-19, el mismo será asignado a la lista restringida pero podrá acumular salario y tiempo de servicio por hasta 30 días luego de su colocación. Si el jugador no se reporta y no demuestra causa justificada, permanecerá en dicha lista pero sin recibir los beneficios de jugador de Grandes Ligas.

Estas nuevas regulaciones y ajustes de los rosters y transacciones pueden ser un poco complejas y en los próximos días quizás veamos con más claridad el panorama que nos espera para este año, aún así espero que este resumen pueda servir de base para entender ciertos movimientos contractuales que ocurrirán durante la venidera campaña.

Cualquier comentario pueden hacerlo por acá o por nuestra cuenta de Twitter – @MQ27Outs.

Nos seguimos hablando!

Repaso a las Negociaciones MLB – MLBPA desde el inicio del conflicto.

El último comunicado de la Unión de Peloteros fue contundente: «La demanda de la Liga a concesiones adicionales fue rechazada rotundamente», una situación que ocurre luego de que MLB filtrara a la prensa que recortaría la duración de la temporada a niveles nunca vistos si los jugadores no estaban dispuestos a aceptar una reducción salarial aún mayor que el salario prorrateado.

Esto deja a la temporada pendiendo de un hilo y con alta incertidumbre sobre su futuro, no sólo para su realización este año sino para la discusión del contrato colectivo que se desarrollará en el próximo. Pero, ¿cómo llegamos a este punto?. Aquí daremos un repaso de cada una de las propuestas conocidas hasta los momentos y la razón por la cual casi todas ellas han sido rechazadas.

Acuerdo de Marzo

Luego de que el Spring Training 2020 fue puesto en una pausa forzada el 12 de marzo y al aumentar el número de casos del Covid-19 en territorio americano, ambas partes, Sindicato y MLB, decidieron reunirse y acordar una serie de aspectos que hoy por hoy continúan siendo el punto central de las negociaciones.

Desde el punto de vista salarial, se establecía que una vez reiniciada la temporada, aquellos jugadores con contrato de liga mayor tendrían su salario determinado por la multiplicación de sus sueldos completos del año por el número de juegos disputados y dividido por los 162 juegos de la temporada regular y restando cualquier avance de dinero que hayan recibido hasta el restablecimiento de la campaña; esto es lo que se conoce como «Prorrateo de Salarios».

La fórmula matemática es simple; si un pelotero gana $10 millones de dólares y se disputan 82 encuentros, su paga al final de temporada será igual a «10.000.000 * 82/162 = 5.061.728».

También se determinó que cada equipo contribuiría con $94.444,44 por día, un total de 170 millones de dólares, a ser distribuidos entre aquellos peloteros en Roster de 40 y con contrato garantizado de Ligas Mayores (incluidos aquellos asignados a Ligas Menores – Outright Assignments) para cubrir parte de los salarios de estos peloteros entre Abril y Mayo.

El pago de este avance sería realizado a escala y dependiendo del Tiempo de Servicio del jugador en la Liga. Un jugador con 0 a 3 años de servicio y aún con contrato dividido (salario prorrateado por tiempo activo en categorías menores y por período activo en el equipo grande), recibiría $275 dólares diarios ($16.500 por dos meses) si su salario en las menores se ubicaba entre $46.000 y $91.799,99, $500 diarios si su sueldo estaba en el rango de $91.800 y $149.499,99 y $1.000 al día si su salario en liga menores es mayor a $150.000; a este último grupo pertenecen jugadores de la talla de Gleyber Torres o Pete Alonso. Por su parte, aquellos peloteros veteranos con contratos garantizados y en periodo de arbitraje o superior, recibirían $4.775 diarios ($286.500 en dos meses) en caso de que el jugador lo solicitara.

Tabla de Avance de Salarios según Tiempo de Servicio en la Liga

Este avance será descontado de su paga final si la temporada se reanuda y si se cancela, los jugadores mantendrían este monto con la condición de que no podrán iniciar ninguna queja formal contra la liga con el propósito de recibir la totalidad de sus salarios anuales.

También se determinó el tiempo de servicio del pelotero, un aspecto tan importante para negociaciones de sus futuros contratos y principal punto de discusión del Sindicato en aquel momento, de manera de que si se disputan encuentros, sus días en roster activo en 2020 serán prorrateados de forma similar a sus salarios y si la temporada es cancelada, obtendrían el mismo tiempo de servicio acumulado en 2019.

Este acuerdo también otorgó a la liga el derecho a reducir el número de rondas del draft en ésta y la próxima temporada, algo que terminaron ejerciendo pues para 2020 pasará de 40 rondas a 5 y para 2021 será de 20, además del diferimiento del pago de los bonos a $100.000 este año para los nuevos escogidos y el resto distribuido en partes iguales para 2021 y 2022.

Por ejemplo, los Tigres de Detroit, que tienen la primera selección del draft con un valor estimado del bono de $8.415.300, pagarían a su nuevo pelotero $100 mil este año, $4.157.650 el 1ro de Julio de 2021 y 4.157.650 el 1ero de Julio de 2022. Mientras que los bonos para aquellos jugadores no drafteados sería de hasta $20.000. Estas modificaciones podrían significar a la liga un ahorro de más de $300 millones para 2020.

Otros puntos fundamentales del negocio como la posible postergación del período de firmas internacionales a 2021, el futuro de la oferta calificada, el impuesto de Balance Competitivo y el sistema de evaluación en arbitraje también fueron aprobados en estas discusiones.

De este modo, parecía que las reglas de juego estaban claras y sólo esperarían a que las condiciones de salud y económicas permitieran el desarrollo de la campaña. Pero la tasa de contagio en los Estados Unidos se disparó, más y más ciudades se tuvieron que adherir al distanciamiento social y era inminente la necesidad de jugar sin público en los estadios. Ante la pérdida de ingresos provocada por la imposibilidad de ventas de entradas, la MLB filtró la posibilidad de reducir salarios más allá de lo acordado en marzo.

La Liga se ató a un fragmento dentro de tal acuerdo que establece que «La Liga y el Sindicato discutirán la factibilidad económica de disputar juegos en territorio neutral o sin presencia de fanaticos», para solicitar una reducción extra de las nóminas, algo a lo que el Sindicato se opuso, y se sigue oponiendo, vehementemente, argumentando que ya ellos habían aceptado un recorte considerable de sus salarios al acordar los pagos prorrateados y que no es necesario, bajo ningún concepto, otro recorte adicional.

Y es aquí cuando comienzan los idas y vueltas que hemos visto en las últimas semanas.

Reducción de Salarios diarios del 40%.

En un articulo anterior, analizamos distintos escenarios que podía haber enfrentado la liga en caso de jugar una temporada a 100 juegos (ya esa posibilidad parece descartada) sin presencia de público y alterando variables como los Ingresos totales de TV Nacional y Regional, el valor de las nóminas y los gastos operativos diferentes a sueldos de jugadores.

Este estudio concluyó que las pérdidas de la liga podrían llegar a ser de más de $1.500 millones con salarios prorrateados full y perdiendo gran parte de los ingresos de TV. O, por el contrario, acumular ganancias de más de $120 millones si los ingresos de la oficina Central (TV Nacional, MLB.tv, MLB app, Merchandising, etc) se mantenían cercanos al 100% y los salarios prorrateados se disminuían otro 40% como planteaba la liga.

Además discutimos cómo cada equipo sería afectado de distinta forma en caso de jugar una temporada a puerta cerrada. Algunos clubes como Yankees, Cubs, Red Sox o Giants que tienen una gran porción de sus ingresos totales colocadas en operaciones de estadio (entradas, concesiones, patrocinios, tiendas), los cuales podrían ubicarse hasta en un 70% de su flujo de entrada anual, con nóminas sumamente elevadas y siempre contribuyentes en el Revenue Sharing Plan, serían los principales afectados en este escenario mientras que otros con menores nóminas, baja asistencia histórica y normalmente subsidiados por el Plan de Repartición de Ingresos estarían “sorprendentemente” en una mejor posición financiera a pesar de la pandemia.

Sin embargo esta reducción de salarios planteada en estos términos, nunca estuvo oficialmente sobre la mesa, y una nueva propuesta se filtró a través de los medios: la Repartición de Ingresos 50-50 entre equipos y jugadores, al estilo de las otras ligas profesionales americanas como la NBA, MLS, NHL o NFL.

Repartición de Ingresos 50-50.

Esta propuesta consistía en dividir de manera equitativa entre ambas partes, todos los ingresos generados por la liga en una temporada bajo estas condiciones atípicas y esa porción de ingresos que le correspondería a los jugadores, sería utilizada para pagar sus salarios de forma proporcional a sus sueldos establecidos en sus contratos de 2020.

Pero la reacción fue contundentemente negativa de parte de la Asociación al alegar que este tipo de sistemas tienen como trasfondo la implementación de un tope salarial, no sólo para esta temporada sino con efecto en la próxima discusión del nuevo contrato colectivo, algo a lo que se han opuesto desde hace más de 30 años y que ha generado algunos de los conflictos más feroces entre MLB y MLBPA en todas las ocasiones que siquiera se ha colocado en la palestra, incluída la huelga de 1994.

Ya a mediados de mayo, los dueños informaron sobre la aprobación de un plan que les permitiría retornar a la acción para el fin de semana del 4 de julio y que incluía la reanudación del Spring Training para mediados de junio para que luego de 3 semanas de preparación se llevara a cabo la jornada inaugural.

Junto a este plan, los dueños prepararon y presentaron al Sindicato, un informe titulado «Economía de jugar sin público en las gradas» que en lugar de presentar una propuesta formal sobre cómo sería realizado el pago de salarios para 2020, le mostraba a los jugadores cómo la liga perdería $640.000 dólares por juego en caso de jugar 82 juegos, sin público en las gradas y pagando salarios prorrateados, lo que equivaldría a pérdidas totales mil millonarias de aproximadamente $4 billones y dejando un 82% de los Ingresos totales para el pago de salarios. Esto es la misma cantidad que Manfred había declarado en una entrevista en CNN cuando le preguntaron por el efecto de NO jugar temporada.

El estudio mostraba cómo ciertos equipos como los Yankees, Red Sox, Dodgers, Giants y Cubs sufrirían pérdidas de entre $188 millones (en el caso de Boston) y $312 millones (para los Yankees). Mientras que equipos como Detroit ($84 millones), Baltimore ($90 millones), Tampa Bay o Pittsburgh (ambos $91 millones) también tendrían estados deficitarios al final del año pero en menor proporción.

Sin embargo, el «cómo» la MLB llegó a estos valores fue altamente cuestionado por el Sindicato y lejos de convencerlos sobre la veracidad de este impacto negativo, los cerró más aún en su postura y solicitaron que, antes de la implementación de cualquier otro mecanismo que implique el recorte de los salarios más allá de los prorrateado, se les permita acceso a un informe detallado y transparente sobre las finanzas de la liga y de cada uno de sus 30 clubes.

La MLBPA consideraba poco razonable que en el balance final de MLB se excluyera en su totalidad cifras provenientes del Fondo Central, que la propia liga proyecta en casi $1.34 Billones sólo por Televisión Nacional, siendo que $787 millones (59%) provendrían de los derechos de transmisión de la postemporada cedidos a FOX ($370MM), TBS ($310MM), ESPN ($27MM), MLB Network ($30MM) y cadenas internacionales ($80MM). Tampoco le parecía coherente que se recortaran ingresos de TV Regional en 50% siendo que algunos dueños tienen acciones de propiedad sobre sus canales locales y podrían obtener mayores beneficios por cada encuentro disputado.

Ingresos por Canal en TV Nacional Playoffs

Además, el balance no incluía la disminución del gasto por firmas de peloteros amateur en un draft que, como ya mencionamos, fue recortado 35 rondas y con más del 95% de los bonos diferidos para 2021 y 2022; así como también agrega otros costos no relacionados estrictamente a las operaciones de beisbol como pueden ser los pagos de bonos que ciertos equipos adeudan por el financiamiento de sus nuevos estadios, como es el caso de los Yankees y Mets con los Bonos Pilot; o deudas incurridas tras las reformas recientes de sus parques, tal como lo hacen Cubs y Red Sox, o porque continúan pagando las cuotas anuales de la compra de sus clubes, como por ejemplo, los Marlins.

El Balance proyectado para 2020 en condiciones normales, según este estudio de MLB, muestra a la liga con una ganancia operativa antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización de $143 millones de dólares, mientras que en un escenario de 82 juegos, con salarios prorrateados y sin público, indica pérdidas totales de $3.9 Billones.

Balances presentados por MLB, proyectado en 2020 vs Escenario a 82 juegos (AP Sports – Realizado por @MQ27OUTS)

Sólo con la inclusión de los ingresos por derechos de TV Nacional ($1.34 Billones) en la ecuación de ganancias y pérdidas, la liga percibiría más de $1 Millón por cada encuentro disputado en una temporada de 82 juegos, lo que generaría un balance positivo de 450 mil dólares en lugar de un deficit de $640 mil, y es por ello que el Sindicato argumenta que entre más juegos se realicen mayor será la ganancia y más rápida la recuperación de las pérdidas.

Según este plan, los Ingresos serían de apenas $2.87 Billones (casi $8 billones menos que los generados en 2019 según estudios de Forbes), siendo que la mitad ($1.4 Billones) sería repartido a los jugadores para el pago de sus salarios, lo que representaría una disminución de casi el 67% respecto a las nóminas proyectadas a 162 juegos ($4.3 Billones) y de aproximadamente 37% en relación a los salarios prorrateados a 82 juegos ($2.2 Billones).

Reducción de salarios a escala.

Pero viendo la reacción de Clark, quien indicó ante la prensa que cualquier propuesta que se pareciera a una repartición de ingresos y que consigo trajera la posibilidad de un tope salarial sería rechazada de inmediato, la liga decidiría recogerla y, finalmente y luego de dos semanas de discusión interna, entregaría al Sindicato una proposición casi tan agresiva o peor que la del 50-50.

Esta nueva propuesta contemplaba una reducción de salarios de forma escalonada donde aquellos peloteros con sueldos más elevados cederían mucho más sobre el valor acordado en sus contratos garantizados y aquellos con menores montos tendrían una reducción bastante más moderada.

Bajo este esquema, un pelotero con salario superior a los $30 millones anuales podría ver su salario reducido en hasta más del 80%, llegando a un valor cercano a los $5 millones mientras que un jugador con salario mínimo de $563.500 recibiría un 90% de su salario prorrateado a 82 juegos o $256.705 totales.

Como ejemplo, tomemos el caso de Gerrit Cole quien en su primera temporada en Yankee Stadium iría a recibir $36.000.000 pero según este nuevo mecanismo tendría un salario cercano a los $5.6 millones, una reducción de casi 85% respecto al valor inicial y de 68% respecto al prorrateado a 82 encuentros. Por el contrario, Matt Chapman quien ganaría $623.500 dólares a 162 juegos y $315 mil a 82 juegos, terminaría recibiendo unos 280.000 dólares, lo que representa un recorte de tan solo 11% respecto a lo prorrateado.

En la siguiente tabla, se muestra como serían los salarios de diferentes peloteros en distintos rangos tanto en una temporada a 162 juegos como en una a 82 y con esta última propuesta de la liga:

Desde el punto de vista económico, la propuesta buscaba, entre otras cosas, beneficiar a los equipos con mayores nóminas proyectadas en 2020 y, como hemos argumentado, aparentemente más afectados por esta situación. Los Yankees hubiesen tenido una reducción aproximada de su pesada nómina de casi $200 millones (78%) pues cuentan con 11 peloteros con salarios superiores a los 10 millones de dólares (42% de su nómina), incluyendo los salarios de Stanton (30 millones) y el recién adquirido Gerrit Cole (36 millones); en cuanto que Pittsburgh apenas la reduciría unos $40 millones, 33% respecto al prorrateado, pues más del 60% de su nómina recibiría menos de $1 millón de dólares.

Pero también tenía la intención de limitar el recorte sobre la gran mayoría del universo de jugadores, aquellos recibiendo menos de 1 millón de dólares al año, en cuanto penalizaba fuertemente los ingresos de la pequeña minoría que recibe salarios superiores a los $5 millones pero que concentran la mayor parte de las nóminas; para quizás generar una división interna en el seno del sindicato entre los clase alta y los clase baja.

El siguiente histograma muestra que casi 800 peloteros de los 1200 proyectados a iniciar la temporada 2020, tienen salarios menores o iguales a $1 millón de dólares y que la suma de sus salarios representa apenas un 10% del total de las nóminas, mientras que apenas 241 peloteros (aproximadamente 20%) tienen salarios anuales superiores a los $5 millones pero su ocupación en la nomina es superior al 80%. Al aplicar la reducción sobre estos 240 jugadores, la liga cumple su objetivo de reducir los salarios hasta casi un 70% respecto al inicial sin tener que rebajar notablemente los salarios de aquellos de menor renta.

Con estas reducciones, el total de payroll llegaría hasta aproximadamente $1.2 Billones más $200 millones de dólares que la liga ofrecía como compensación a los mejores pagados por la realización de los playoffs, dando un total de $1.4 Billones. Prácticamente el mismo valor que se hubiese ofrecido en una repartición de ingresos 50-50 y en una reducción de salarios del 40%.

Rechazo y contrapropuesta del Sindicato.

El Plan de la Liga claro que no fue recibido de la mejor manera por el Sindicato y apenas horas después ya se conocía, de forma extraoficial, que el mismo había sido rechazado y que la Asociación respondería con una contrapropuesta.

Esta contrapropuesta, que demoró unos días en ser presentada por el Sindicato, se centraba en la disputa de aún más encuentros (114 juegos) con una temporada regular que culminara en el ultimo día de Octubre y dejando toda la postemporada para el mes de noviembre. Además, abría la posibilidad de diferir hasta $100 millones en salarios para aquellos peloteros con sueldo anual superior a los $10 millones sólo si los playoffs eran cancelados, mientras que le concedía a la liga la potestad de organizar playoffs expandidos con 14 equipos y una ronda extra, no por una (como fue propuesto en el plan de MLB) sino por las dos próximas temporadas.

En principio, la propuesta aumentaría el pago de nóminas en casi $2 Billones con respecto a lo planteado por la liga ($3 Billones propuesta Sindicato vs $1.4 Billones propuesta MLB), algo inaceptable para los dueños; pero dejaba una serie de aspectos que podrían ser la base para iniciar una nueva negociación, específicamente en la postergación de pagos y la extensión de la postemporada por dos años consecutivos.

Sin embargo, esta propuesta ni siquiera fue considerada por los clubes, lo que demuestra las notables diferencias entre las cifras manejadas por ambas entidades. Mientras la liga argumenta que pierde más por cada juego jugado, el sindicato cree que habría una mayor ganancia en un calendario más amplio, lo que genera un distanciamiento, que por momentos, parece irreconciliable entre cada institución.

Y por otro lado tenemos el tema de los playoffs, donde MLB acumula la mayor parte de los ingresos de la Oficina Central a través de derechos de Televisión y que correrían serio peligro si llega a darse un nuevo brote del COVID-19 en noviembre, tal como lo han pronosticado algunos especialistas, lo que podría llevar a la cancelación de estos encuentros, incluyendo una eventual Serie Mundial.

Es por ello que, como hemos visto, ambas partes han dado concesiones respecto a este punto: la liga en forma de bonos extras para los jugadores y el Sindicato en forma de playoffs expandidos por esta y la próxima temporada, pues cada ronda extra de playoffs generaría otros 200-250 millones de dólares por derechos de TV, sin embargo la incertidumbre también es elevada y parece que ninguna de las dos partes quiere asumir el riesgo de no ingresar este dinero.

Así que la liga, aunque no por medio de un comunicado oficial sino a través de filtraciones a los medios, como ha sido su costumbre, se ha negado a esta última proposición del sindicato y ha dejado en el aire la posibilidad de armar una temporada con un calendario cercano a los 50 juegos y pagando a sus jugadores los salarios de forma prorrateada, amparado en una interpretación del Acuerdo de Marzo en la cual el Comisionado tendría la potestad de determinar, de forma unilateral, la longitud de la temporada siempre y cuando respete la totalidad de los salarios diarios de los jugadores.

Cincuenta juegos representaría el 30,86% del total de encuentros de una temporada regular por lo que las nóminas totales caerían en un 69.14% respecto a lo inicial y 39% en relación a lo prorrateado a 82 juegos. Esto es en definitiva $1.4 billones, lo siempre establecido por la liga para pagar a sus peloteros, no más que eso, no importa como lo presenten siempre terminarán con el mismo valor.

Pero esta rebaja, también trae consigo un inconveniente, pues algunos veteranos con contratos garantizados de Grandes Ligas y con valores por debajo del millón de dólares, podrían quedar en «deuda con sus equipos» por jugar, luego de que la asistencia brindada para los meses de Abril y Mayo sea descontada de sus cheques.

Y así hemos llegado al último comunicado de la institución presidida por Clark, lo que se interpreta como un cierre de posturas del sindicato donde cualquier nueva reducción de sueldo no sería aceptada y que, quizás, no estarían dispuestos a ceder en temas que ya habían dejado abiertos para la negociación, como el aumento de número de juegos de playoffs o el diferimiento del pago de nóminas, si es que la liga decide imponer un calendario recortado en esos términos.

Por su parte, la liga y sus dueños deben estar evaluando algunas ideas para presentar a sus jugadores e intentar obtener su aprobación para dar inicio a la temporada, sin tener que usar el poder de Manfred para establecer una temporada truncada que aumente más las tensiones entre ambas entidades de cara a la negociación del próximo contrato colectivo en 2021.

Existen varias opciones para cumplir el pago total de las nóminas sin tener que aplicar alguna reducción, entre ellas el diferimiento de una porción de esos salarios, posiblemente la diferencia del monto entre lo prorrateado a 82 juegos y lo prorrateado a 48, es decir, casi $900 millones totales o $30 millones por equipo, para los próximos años a tasas previamente acordadas entre las partes.

Suena como una solución bastante lógica y alcanzable pero viendo reacciones como la del propietario de los Cubs, Tom Ricketts, no parece que siquiera esté siendo considerada por los dueños. Ricketts llegó a decir que su equipo, valorado en $3.2 Billones de dólares según la revista Forbes, no tendría la capacidad de soportar las pérdidas que significarían pagar nóminas a 82 juegos o más y que para cubrir la falta de ingresos generada por la paralización y cumplir con ciertas obligaciones como la deuda generada por las reformas del Wrigley Field, estimadas en más $750 MM, el equipo ha tenido que salir a pedir prestado a los bancos, dando a entender que un incremento del pasivo, por más pequeño que fuere, no cabe en la ecuación.

Otra posibilidad, y esta es una opinión personal, es que el Sindicato y los dueños logren cerrar un calendario cercano a los 65 juegos con pagos full prorrateados, lo que dejaría a las nóminas en un valor cercano a los $1.7 Billones. Además, los jugadores deberán estar dispuestos a expandir la postemporada en una ronda más para esta y la próxima campaña, lo que generaría ingresos extras, como ya comentamos, de $200-$250 millones por concepto de TV Nacional, y por lo cual el Sindicato podría negociar la repartición de un monto cercano a los $200 millones para dejar las nóminas bordeando los $2 billones, apenas $200 millones menos de lo que podría obtenerse de forma prorrateada a 82 juegos.

Puede que existan opciones pero el tiempo apremia, el reloj corre y aquella posibilidad de iniciar el 4 de julio ya parece imposible de cumplir. Si las partes desean llegar un acuerdo y que se jueguen la mayor cantidad de juegos posibles sin tener que extender la temporada hasta noviembre, deberán alcanzar un acuerdo cuanto antes y ahora mismo, eso no se vislumbra en el horizonte.

Pueden dejar sus comentarios por acá o en nuestras cuentas de twitter e Instagram @MQ27Outs. ¿Qué opinan sobre este conflicto? ¿Tendremos beisbol?

Detroit Tigers: De»Gastadores» a «Subsidiados»

Menos de 10 años atrás, los Tigres eran los eternos favoritos a ganar la División Central de la Liga Americana y una ficha segura cada año en los playoffs. Contaban con una de las nóminas más altas de la liga y con un roster repleto de All Stars, candidatos al MVP, vencedores del Cy Young y futuros miembros del Salón de la Fama. Pero un cúmulo de lesiones, bajo rendimiento y decisiones gerenciales controvertibles, los sumieron en un espiral de derrotas, tanto deportivas como económicas, llevando a los dueños a dar un cambio radical de timón, a replantear su estrategia y a convertirse de perenne candidato a ser uno más de ese lote de equipos en «vías de desarrollo». Pero, ¿Cómo llegaron a esta situación?. Veamos su historia reciente.

Cuando los Tigres perdieron 106 encuentros en 2002 y 119 juegos en 2003, la peor marca de la franquicia en sus más de 120 años de historia, prometieron hacer cambios circunstanciales. Dave Dombrowski, uno de los más reconocidos General Managers del momento por su obra con los Marlins Campeones Mundiales del 97 y 2003, llegaba a su tercera campaña como Presidente de Operaciones y GM en Detroit, y comenzaría con lo que a la postre se convertiría en su filosofía gerencial para los próximos 14 años al frente del club: firmar a los mejores agentes libres disponibles en el mercado, incrementar la inversión e instaurar la filosofía de ganar a cualquier precio ($).

Primera Reconstrucción (2003-2007).

El nuevo proyecto daría inicio con la firma de uno de los grandes nombres del mercado en el offseason de 2004 y uno de los mejores receptores de todos los tiempos, Ivan Rodriguez por 4 años y $40 millones de dólares, para que se convirtiera en el eje y capitán del barco. Junto al puertorriqueño llegaría también, proveniente de los vigentes campeones mundiales, el cerrador venezolano Ugueth Urbina por un contrato de dos años; y los veteranos Rondell White y Fernando Viña igualmente por par de campañas.

Además, Dombrowski haría uno de los movimientos más importantes de su gestión al adquirir vía cambio al campocorto Carlos Guillén, proveniente de los Marineros, para darle solidez a una posición en donde todos sus ocupantes de 2003 se habían combinado para cometer más de 30 errores y batearían para .220 con 4 HR Y 40 RBI, todos peores registros entre los SS de la Liga Americana.

Con estas incorporaciones y la mejoría de sus abridores Bonderman y Maroth, quienes habían acumulado 19 y 21 derrotas respectivamente en 2003, el equipo lograría 29 victorias más que la temporada pasada, lejos de la clasificación pero con un notable salto respecto a las dos temporadas previas. No obstante, lo más destacado de ese año sería la elección en la segunda posición del draft de un espigado lanzador con «potente y descontrolada recta» llamado Justin Verlander.

El 2005 vendría con más incorporaciones. Troy Percival, uno de los 3 cerradores con más de 300 salvados en las pasadas 10 temporadas junto a Trevor Hoffman y Mariano Rivera, llegaba al equipo por 2 años y $12 millones a sus 35 años de edad para que asumiera ese rol luego de un año decepcionante de Urbina. También firmarían por otros $85 millones y 5 años a Magglio Ordoñez en lo que sería el segundo mayor contrato otorgado en la historia de la organización.

Las expectativas eran altas pero luego de una mediocre primera mitad, el equipo ya estaba lejos de competencia para mediados de Junio. Su pitcheo fue de los 10 peores de la liga en efectividad y sus millonarios cerradores, Urbina y Percival, se combinaron para alcanzar tan sólo 17 salvados en todo el año. Por esa razón, en el medio de la campaña, Urbina sería cambiado por Plácido Polanco a los Phillies sin contar de que Percival, pocos días después de la transacción, lanzaría por última vez con el club debido a una lesión en su antebrazo derecho que lo sacaría, no sólo por el resto de 2005, sino para todo el 2006 (y esta no será la última historia trágica de los Tigres en relación a sus cerradores en los años de Dombrowski). Encima de esto, quizás los dos mejores bateadores, Ordóñez y Guillén, también quedaban marginados por gran parte de la campaña debido a sendas lesiones. A final de la temporada, el equipo conseguiría una victoria menos que 2004 a pesar de que su nómina había crecido un 50%, de $46.83 millones a $69 millones.

Estos resultados trajeron consecuencias y cambios profundos en el staff técnico, empezando por la destitución de Alan Trammell como manager, luego de 3 años al frente del club donde acumuló más de 300 derrotas, y la contratación de un viejo conocido por Dombrowski, el experimentado Jim Leyland. Leyland y Dombrowski ya habían hecho combinación Manager-GM en Florida entre el 97 y el 98 con resultados dispares en ambas temporadas pero con plena confianza mutua para liderar juntos al ahora potenciado equipo de Michigan.

El pitcheo necesitaba ser reforzado para la 2006 y para ello trajeron al lanzador zurdo de ya 41 años, Kenny Rogers con un contrato de 2 años y $16 millones. Junto a él, llegaría el cerrador de 39 años de edad, Todd Jones por otros $11 millones y 2 temporadas con el objetivo de estabilizar una de las grandes deficiencias del equipo de las últimas campañas; sellar las victorias en las últimos entradas.

En el «Opening Day» , el prospecto número 1 de la organización Justin Verlander, conseguiría un puesto en la rotación inaugural y se uniría a Rogers y a los mismos dos lanzadores que perdieron 40 juegos apenas 3 temporadas atrás, Jeremy Bonderman y Mike Maroth. Además otros dos prospectos elegidos por Dombrowski en el draft de 2002 iniciaban en el equipo grande. Joel Zumaya, un derecho de recta «humeante» que rozaba las 102 MPH y Curtis Granderson, un outfielder de sólida defensa, poder ocasional y gran velocidad en las bases.

La temporada iniciaría de forma avasalladora, Carlos Guillén y Magglio Ordoñez estaban 100% recuperados y bateando sobre .300, Polanco era la chispa ofensiva en la parte alta del lineup, el joven Verlander terminaba el mes de Julio con 13 ganados y 2.69 de Efectividad, siendo candidato serio al Cy Young y al Novato del año. Rogers agregaría otras 17 victorias y Todd Jones conseguiría salvar más juegos que los logrados por Percival y Urbina juntos en la temporada anterior.

Para el 7 de agosto, llevaban una ventaja de 10 juegos sobre los Twins y ya se enfilaban a conquistar su primer título de división en casi 20 años, pero un mes y medio de desplome total en donde caerían derrotados en 31 los últimos 50 juegos, les quitaría el cetro de las manos y tendrían que conformarse con la posición de comodín de la Liga Americana. Decepcionante tras el desarrollo de la temporada, pero con el objetivo cumplido de llegar a unos playoffs por primera vez desde 1987.

Ya en la postemporada, el equipo se encendería nuevamente. Primero, dejarían en el camino a los poderosos Yankees en apenas 4 juegos y, luego, barrerían a los Atléticos con aquel recordado cuadrangular de Magglio para de esa manera alcanzar su primer campeonato de Liga Americana desde 1984.

Lamentablemente para ellos, caerían derrotados por los Cardenales y así acabaría el sueño de un campeonato mundial.

Fue un gran año y una magistral actuación gerencial de Dombrowski, quien reconstruyó a un equipo inmerso en el foso más profundo hasta llevarlos a una Serie Mundial en apenas 3 temporadas. En esa temporada, los Tigres fueron el mejor pitcheo de todas las mayores en Efectividad, contaban con un cuerpo de abridores bastante joven donde sus dos principales brazos no superaban los 24 años y un bullpen poderoso con Jones, Zumaya y el dominicano Fernando Rodney; pero la oficina sintió que faltaba algo más para llegar a la tierra prometida y decidieron apostar en grande para la próxima temporada.

Su ofensiva había dejado dudas, especialmente en los últimos dos meses de campaña y durante la Serie Mundial. Era un equipo poco paciente en el plato que acumulaba muchos ponches y tomaba pocos boletos, por lo que para solventar esta deficiencia decidieron traer vía cambio a una Superestrella que hasta ese momento registraba un OBP de casi .400 en 19 temporadas con más de 450 HR; al 9 veces All-star y 5 veces Bate de Plata, Gary Sheffield.

Apenas llegando a Detroit, Sheffield, de 38 años y con una cirugía en su muñeca izquierda que lo sacó por gran parte de 2006, firmaría una extensión por 2 años y $28 millones hasta después de la temporada 2009.

La ofensiva fabricó casi 900 carreras (60 más que en 2006). Sheffield conectaría 25 HRs, Magglio tendría el mejor año de su carrera terminando segundo en la votación del MVP, Carlos Guillén tendría otro año muy completo y Curtis Granderson se convertiría en uno de los peloteros más electrizantes de la liga. Sin embargo, su pitcheo tendría una regresión importante, terminando con la 6ta peor efectividad de la Liga Americana. Verlander tuvo un año incluso mejor que el anterior pero Rogers, con sus 42 años, apenas abriría 11 juegos en la campaña. Bonderman, quien acababa de firmar una extensión de 4 años y $38 millones antes del inicio de la campaña, terminaba con 5.01 de Efectividad. Mientras que Joel Zumaya comenzaba a sufrir los problemas físicos en su hombro que cortarían su carrera abruptamente. Al finalizar la campaña, la novena terminaría con récord positivo pero a 8 juegos de los Indios en el Centro de la Americana y a 6 de los Yankees en el comodín.

Con este desembolso, la nómina se había duplicado con respecto al año de inicio del proyecto, pasando de $47 millones en 2004 a 95 en 2007. No obstante, la cantidad de asistentes al parque también se incrementaba y llegaba por primera vez a los 3 millones de fanáticos en ese año, la mayor cifra desde que el Comerica fue inaugurado en el 2000. El interés de los fanáticos por el equipo crecía y el apetito por títulos se palpaba en la ciudad. Las ganancias aumentaban luego de algunos años de pérdidas y baja rentabilidad producto de la deuda adquirida por el nuevo estadio y años espantosos en el terreno.

Asistencia total al Comerica Park 2002-2007
Ingresos Detroit Tigers 2002-2007. Fuente: Forbes

Por esta razón, la oficina iniciaría con una nueva fase en la gestión e instauraría una década de gasto desenfrenado a través de una filosofía del «todo o nada». Ese 2007 sería la última vez que los Tigres tendrían una nómina por debajo de los 100 millones de dólares.

Nomina Dia Inaugural Cot’s Detroit Tigers 2004-2007

Años de Decepción (2008-2010)

En el offseason de 2008, Dombrowski sería aún más agresivo que de costumbre y ejecutaría una serie de cambios, contrataciones y renovaciones que, hasta el día de hoy, continúan impactando en la estructura del equipo, no sólo a nivel deportivo sino a nivel salarial y gerencial .

El primer movimiento de peso en esta nueva etapa podría calificarse de histórico al obtener a dos jóvenes llamados a dominar la liga por los próximos tiempos como eran Dontrelle Willis y Miguel Cabrera, a cambio de hasta 6 prospectos, incluidos las dos primeras selecciones del draft 2005 y 2006, Cameron Maybin y Andrew Miller. Antes, el GM ya había adquirido al colombiano Edgar Rentería para ocupar la posición de SS ante la evidente pérdida de movilidad que empezaba a sufrir Carlos Guillén quien pasaría a jugar la tercera base, y al jardinero zurdo de buenos años en Minnesota, Jacques Jones por el valioso utility, Omar Infante. Así mismo, el propio Guillén firmaría una extensión de 4 años y $48 millones a pesar de las dudas que existían sobre su salud; y los «cuarentones» Todd Jones y Kenny Rogers eran renovados por un año más con contratos millonarios.

Los Tigres contaban con el lineup más viejo de la liga y casi tan caro como el de los Yankees, convirtiéndose en la segunda mayor nómina de la Liga Americana, superando incluso a la de los actuales campeones mundiales e históricamente altos «gastadores», los Boston Red Sox. Hasta 6 jugadores de la organización ganaban más de $10 millones de dólares anuales y otros 6 recibían salarios de al menos $6 millones, ni siquiera los Yankees tenían tal cantidad de peloteros ganando estas sumas.

Top Nominas Liga 2008

Pero la temporada sería un desastre. Verlander terminaría líder en derrotas con 17, los zurdos Rogers y Nate Robertson dejarían efectividad combinada de más de 6 carreras por cada 9 innings con 24 derrotas, mientras que Bonderman apenas sí lanzó en el año. Sheffield terminaría descontento con su rol como DH y tuvo conflictos con Dombrowski y Leyland, por lo que decidirían darlo de baja al final del año a pesar de adeudarle más de $14 millones de su contrato. Mientras que el capitán Ivan Rodriguez sería cambiado a los Yankees luego de muy buenos 5 años en Detroit.

¿El balance final de la temporada?. 74 victorias, apenas 2 más que 2004, infractores del Impuesto al Lujo por primera vez en su historia y con pérdidas operativas de casi 27 millones de dólares, el peor déficit entre los 30 equipos de una liga que promedió más de $17 millones en ganancia por equipo.

Una franquicia de mercado medio-bajo que quiere competir en desembolso con organizaciones de grandes mercados como Nueva York, Boston, Los Angeles o San Francisco estará siempre propenso a este tipo de resultados cuando asume riesgos como los que asumió Mike Ilitch durante todos estos años, sin obtener al menos una clasificación a la postemporada.

Pero antes de continuar, hablemos de su propietario, Mike Ilitch.

Ilitch, nativo de la ciudad, fanático apasionado del béisbol y especialmente del equipo de su niñez: los Tigres de Detroit, hizo su fortuna a través de la creación de su propio imperio de comida rápida, Little Caesars Pizza, llegando a ser considerado uno de los «400 hombres más ricos» del mundo según la revista Forbes en 2007. Este empresario siempre quiso llevar el éxito de sus negocios al deporte de la ciudad, así que en 1982 adquiriría primero a los Red Wings de Hockey, convirtiéndolos de perdedores a eternos contendientes al titulo, y luego en el 92 compraría al equipo de sus amores, los Tigres, coincidencialmente, a otro magnate de las Pizzas, Tom Monaghan, dueño de Domino’s, por 85 millones de dólares.

Ilitch prometió dos cosas a su llegada: 1. Construir un nuevo estadio para el equipo y 2. Darle una Serie Mundial a la ciudad. Lo primero lo logró en el 2000 con la construcción del «Comerica Park» del cual financió casi el 60% de la obra valorada en $350 millones; y para lo segundo, nunca escatimó recursos, nunca se rindió y siempre le dió a su Presidente de Operaciones y GM toda la confianza para hacer uso de un más que amplio presupuesto.

De allí que lejos de quitar el pie del acelerador por los fracasos recientes, los Tigres seguirían gastando en grande para las próximas dos temporadas. Si bien es cierto que la nómina de 2009 sería menor que la de 2008 pues saldrían de los contratos de veteranos como Sheffield, Todd Jones, Kenny Rogers e Ivan Rodriguez, aún se mantendría entre las 5 mayores de la liga. Los millonarios contratos de Magglio Ordoñez, Jeremy Bonderman, Carlos Guillén, Miguel Cabrera y Dontrelle Willis, fueron confeccionados para que aumentaran progresivamente año a año, mientras que Granderson y Verlander ya llegaban a sus primeros años de arbitraje luego de 3 años iniciales de carrera impresionantes.

Sin embargo, las próximas dos temporadas serían frustrantes. En 2009, desperdiciarían una ventaja de 7 juegos sobre Minnesota faltando 26 para terminar la campaña y acabarían sucumbiendo en un histórico «Juego 163» ante los propios Twins, cuando ya se habían vendido todas las entradas que pusieron en el mercado para los playoffs.

Esto ocasionaría que Dombrowski ejecutara movimientos aún más radicales y enviaría a uno de sus mejores peloteros de las últimas campañas, Curtis Granderson a los Yankees en un cambio a 3 bandas donde recibían a un top prospect llamado Austin Jackson junto a un tal Max Scherzer desde Arizona.

Para no perder la costumbre, Dombrowski e Illitch continuarían con el dispendio y para 2010 firmarían a otro veterano como Johnny Damon por otros $8 millones y le darían una gran extensión a Verlander por 5 años y $80 millones de dólares.

Aún así la campaña sería todavía peor que la anterior y terminarían con récord de 81-81 dejando su nómina una vez más por las nubes. Durante estas dos temporadas, peloteros que estaban entre los mejores pagados de la organización apenas participaron. Bonderman, se perdió todo 2009 recibiendo más de $25 millones entre ambas campañas. Carlos Guillén vería acción en tan sólo un 45% de los juegos del equipo después de haber firmado esa última extensión en 2008. Magglio se perdería más de 100 encuentros recibiendo más de $18 millones de dólares por año. Y, por último, el caso más trágico, el de Dontrelle Willis, quien en dos temporadas y media con el equipo ni siquiera pudo abrir en 25 encuentros debido a, entre otros problemas físicos, trastornos de ansiedad, consiguiendo apenas 2 victorias en esos años lo que significa que cada uno de esos triunfos le costaría a los Tigres más de 15 millones de dólares.

Con estos resultados, el equipo operó en números rojos. Según el portal Statista.com, la franquicia de Michigan perdió casi 85 millones de dólares en esos 3 años, a su paupérrimo retorno sobre nómina se le sumó una bajísima asistencia al estadio que cayó progresivamente hasta 2.4 millones en 2010, un 25% de reducción, y la caída no fue peor gracias a que pudieron cerrar un excelente contrato de TV con la cadena Fox Sports Detroit por 10 años y 500 millones de dólares en 2009, aunque sin duda, un gran fracaso a todo nivel.

Perdidas de Detroit vs Ganancias promedio de la Liga 2008-2010

Con estos números cualquier organización claudicaría y decidiría una reconstrucción inmediata. Pero no con Illich y Dombrowski. Estos dos habían jurado ganar una Serie Mundial y lo lograrían a cualquier precio.

Años de Dominio en el Centro (2011-2014).

A pesar de años de reveses dentro y fuera del terreno, Dombrowski no se retraería, todo lo contrario, volvería a jugársela en 2011 y firmaría en la agencia libre a Victor Martinez por 4 años y $50 millones, al cerrador Joaquin Benoit por otros 3 y $16.5 millones, al SS dominicano Johnny Peralta (a quien había adquirido el año anterior en un cambio con los Indios) por $16.75 millones en 3 temporadas y traería por un año más y $10 millones al ya veterano y lleno de problemas de salud, Magglio Ordoñez.

Esta vez las cosas sí funcionarían. Verlander tendría un año formidable donde conquistaría la triple corona (líder en victorias, efectividad y ponches) además del Cy Young y el MVP, siendo el noveno lanzador en toda la historia en ganar estos dos premios en una misma campaña. Cabrera ganaría su primero de 4 títulos de bateo y, finalmente se convertiría en el bateador más dominante de la liga. A ellos se les sumó un grupo de peloteros como el receptor Alex Avila (.289/.389/.506 con 19 HRs), José Valverde (líder en salvados de la Americana con 49) y los recién adquiridos Victor Martinez y Johnny Peralta, quienes sumaron casi 200 carreras producidas entre ambos.

Así y luego de varios años de batalla, la franquicia conquistaría el titulo de la División Central ganando 95 juegos, el primero de su historia desde que fueron mudados de la División Este a la Central en 1998 y su primero en más de 24 años. Pese a ello, otra vez quedarían cortos en su camino al titulo mundial al caer en las Series de Campeonato ante los Rangers en 6 juegos.

Pero la gerencia que nunca se rindió en esos años de futilidad menos lo iba a hacer después de terminar tan cerca en 2011.

La nueva temporada 2012, sería la primera en 8 años sin contar con dos de sus máximas estrellas, Carlos Guillen y Magglio Ordoñez, pues ambos optarían por el retiro. Así que para cubrir el espacio dejado por estos, Dombrowski iría en la agencia libre tras el poderoso Prince Fielder, a quien firmó por 214 millones de dólares y 9 campañas, para que ocupara la primera base, pasando a Miggy de nuevo a la tercera.

La temporada no comenzaría con buenas noticias pues Victor Martinez quedaría fuera todo el año por una lesión en la rodilla izquierda que acabaría definitivamente con su carrera como Catcher a tiempo completo en Ligas Mayores. Aun así, Cabrera acabaría con un año todavía más impresionante que el anterior y se convertiría en el primer ganador de la Triple Corona ofensiva desde 1967, conquistando así el primer MVP de su carrera. Fielder lo secundaría con otros 30 HR y 100 traídas para la goma y el dúo de lanzadores conformado por Verlander y Scherzer, tendrían su mejor año mientras estuvieron juntos en Detroit; ambos terminaron con más de 16 triunfos y 230 ponches en la temporada, siendo 1 y 2 en este departamento en todas las grandes ligas.

Luego de terminar la campaña con 88 triunfos, la organización lograría su segundo titulo de División consecutivo y en las Series de Campeonato enfrentarían (una vez más) a unos favoritos Yankees que habían vencido 95 juegos en la temporada y que venían de dejar en el camino a los Orioles en las Series Divisionales. Pero los felinos con el trío de lanzadores conformado por los dos futuros «Hall of Fame» y Anibal Sanchez, adquirido vía cambio a mitad de temporada, limitarían a los mulos a apenas 6 carreras en 4 juegos para barrerlos fácilmente. Los Tigres llegarían de nuevo a una Serie Mundial, segunda en 6 años.

Pero una vez más, los Gigantes acabarían con el sueño y en 4 juegos los despacharían con una Serie histórica de Pablo Sandoval y actuaciones superlativas de los lanzadores Madison Bumgarner, Matt Cain y Sergio Romo. Otro año cerca y otro año sin el título mundial.

Haber conquistado su segundo título divisional consecutivo habiendo alcanzado otra Serie Mundial permitiría que Dombrowski hiciera más inversiones para 2013. Primero, harían a Verlander el lanzador mejor pagado de todo el beisbol al ofrecerle una extensión de 7 años y $180 millones de dólares hasta 2020 y renovarían a Aníbal Sanchez por los próximos 5 años por $80 millones. Además, fiel a su filosofía de adquirir a peloteros de avanzada edad, firmarían al veterano de 37 años, Torii Hunter por 2 años y $26 millones. Su nómina de Roster activo llegaría a casi los $150 millones, niveles nunca antes alcanzados por la franquicia.

Fueron líderes de la División de punta a punta (aunque tuvieron su susto característico al final de temporada). Cabrera tendría otra campaña monstruosa y repitiría el MVP, Scherzer iría a su primer juego de estrellas, conseguiría el primero de sus tres Cy Young y junto a Verlander, Sanchez, Rick Porcello y Doug Fister conformarían la mejor rotación de la liga y una de las mejores de los últimos años en donde los 5 ganarían más de 10 juegos logrando una efectividad por debajo de 3.50. Su récord final sería de 93 y 69, campeones de división, un juego por delante de los Indios.

En los playoffs enfrentarían a los Red Sox en unas de las más emocionantes Series de Campeonato de los tiempos más recientes. Detroit conseguiría el primer juego en Fenway detrás de una gran actuación de Sanchez y en el segundo encuentro dominaban 5-0 en el 6to inning cuando su endeble pitcheo relevo permitiría 5 carreras en el 8vo y 9no inning, incluido un histórico Grand Slam de David Ortiz ante su compatriota Joaquin Benoit en el 8vo para empatar el juego y un sencillo impulsor del receptor Jarrod Saltalamacchia en el 9no, para quedar tendidos y perder la oportunidad de ir a Detroit con la serie 2-0. Esto cambió la serie a favor de Boston, sin embargo, los Tigres tuvieron la oportunidad de llevar la serie a 7 juegos antes de que Victorino despachara otro Grand Slam, ahora a José Veras en el 7mo inning, con el juego ganando 2-1.

Un desenlace devastador para Ilitch y Dombrowski que marcaría el inicio del fin de este ciclo ganador de la novena. A partir de esta derrota, la organización caería en picada tanto en lo deportivo como en lo financiero haciendo insostenible la continuidad del proyecto.

Para 2014, la 13ra temporada de Dombrowski al frente de las Operaciones del Club, el equipo haría movimientos trascendentales. Su manager en los últimos 8 años, Jim Leyland, anunciaría su retiro después de llevarlos a 3 títulos de División y 2 campeonatos de la Liga Americana y su reemplazo sería un inexperto Brad Ausmus. En el offseason enviarían a Fielder, de pésimo rendimiento en las 2 pasadas postemporadas, a los Rangers a cambio del segunda base estelar, Ian Kinsler. No renovarían a Benoit después de su descalabro ante los Medias Rojas y en su lugar, traerian al cerrador Joe Nathan de 39 años por $20 millones. Además llegarían a un acuerdo con Miguel Cabrera para extender su contrato hasta al menos después de la temporada 2023 por $292 millones. Y realizarían una de las transacciones más rimbombantes de la franquicia al traer, a mitad de temporada, al ex-ganador del Cy-Young de 2012, David Price a cambio de dos peloteros titulares del equipo como Austin Jackson y Drew Smily.

Con la adición de Price, los Tigres contaban con los últimos 3 ganadores del Cy Young de la Liga Americana pero acabarían barridos en 3 juegos ante los Orioles con su trío abriendo cada uno de esos encuentros. Joe Nathan, por su parte, tendría uno de los peores años de su carrera al desperdiciar 7 oportunidades de salvados y se perdería todo 2015 al tener que someterse a una cirugia Tommy John a los 40 años de edad.

Este 2014 sería la última visita de los Tigres a la postemporada, luego de 4 años seguidos ganando la División, primera vez en casi 115 años de historia que alcanzaban este hito.

Fin de un ciclo (2015-2016)

El año culminó con pérdidas operativa de más de $20 millones según Forbes, siendo la quinta en las últimas 7 que cierran libros contables con registro negativo, y parecía claro que los mejores tiempos de este equipo habían quedado atrás y por tanto una renovación debía iniciarse. Scherzer y Torii Hunter se marcharían libre en ese 2015, Price entraba a su último año de arbitraje, mientras que Victor Martinez, de gran rendimiento pero ya con 36 años, también terminaba su contrato de 5 años.

Pero nada más lejos de la realidad, Dombrowski no estaba dispuesto a parar y decidió seguir «atacando» con el «todo o nada» kamikaze característico de toda su gestión.

En 2015, renovarían por 4 años y 68 millones de dólares a Victor Martinez, además traería a Yoenis Céspedes proveniente de los Red Sox a cambio de Rick Porcello en busca de un “último baile” versión Detroit.

Tan sólo finalizar el mes de Julio, el equipo ya estaba totalmente desahuciado y sería la primera vez en años que los movimientos realizados en la fecha límite serían con la intención de descargar nómina en lugar de engrosarla y así, enviarían a David Price a los Blue Jays y a Yoenis Cespedes a los Mets por hasta 5 peloteros entre los que se encontraban 3 de los 5 abridores de la rotación actual del equipo: Matthew Boyd, Daniel Norris y Michael Fulmer.

Apenas 5 días después de estos cambios, Dombrowski sería definitivamente alejado de su cargo luego de 14 años al frente de las operaciones del club y sería sustituido por su asistente de varios años, Al Avila.

Durante la administración de Dombrowski, la franquicia fue transformada en una de las fuerzas dominantes de la liga con múltiples cambios acertados como los de Miguel Cabrera, Max Scherzer, Placido Polanco y Carlos Guillén, pero también con muchísimas adquisiciones más que cuestionables. Teniendo una de las mayores nóminas de toda la liga en un periodo de 10 años nunca pudo ganar la Serie Mundial y dejó a su equipo con notables pérdidas económicas. En sus años al frente, se estima que la organización perdió más de 50 millones de dólares y que se invirtieron más de $1.5 Billones en jugadores. Dombrowski llevaría este mismo modelo a Boston, un mercado evidentemente mayor que el de los Tigres y allí sí conseguiría el ansiado título que no logró en Detroit, en unos medias Rojas de 2018 con la mayor nómina de todas las mayores.

Nominas Promedio por equipo 2008-2015

Con Avila no cambiaría el paradigma, todo lo contrario, estresaría aún más el presupuesto y lo llevaría a sobrepasar el umbral base del Impuesto al Lujo para las próximas dos temporadas. Firmaría a Jordan Zimmerman por 5 años y $110 millones, a otro lanzador como Mike Pelfrey por 2 años y $16 millones, renovarían a JD Martinez por 2 años y $18.5 millones y traerían a Justin Upton por otros $132 millones. Además adquiriría al cerrador Francisco Rodriguez vía cambio junto con su contrato de $14 millones por dos años.

Pese a ello, los resultados de 2016 no serían muy diferentes, fuera del playoff por segundo año consecutivo y con una nómina de roster de 40 de más de $200 millones de dólares por primera vez en su historia.

Cambio de Administración – Borrón y Cuenta nueva (2017-).

Al inicio de 2017, lamentablemente, Mike Ilitch fallecería sin poder cumplir su promesa de darle una Serie Mundial a la ciudad, aunque vaya que lo intentó. Durante sus 25 años en la presidencia, Ilitch liberó más de 2 billones de dólares en jugadores y, sin contar los más de $200 millones con los que financió el Comerica Park. Sin duda, Ilitch fue uno de los últimos dueños de la vieja escuela, de aquellos que no tenían miedo en gastar en grande para ganar y recordado como uno de los propietarios más pintorescos de la historia de la liga. En el aspecto financiero no todo fue negativo, dejó a una franquicia valorada en $1.2 billones, 15 veces mayor que el precio por el cual la compró en 1992 ($85 millones) y con una marca mucho más valiosa que la de aquellos años.

Su hijo Christopher, quien no es un romántico como su padre, asumiría el control de la franquicia y de los negocios familiares. Chris, de 54 años, vendría con un enfoque totalmente distinto y se adaptaría rápidamente a esta liga moderna donde cada gasto es minuciosamente calculado, así que cuando la temporada 2017 comenzó con 47-57, ordenó rápidamente deshacerse de gran parte de su pesada nómina y negociar en el «trade deadline» a peloteros de la talla de J.D Martinez, Alex Avila, Justin Upton, Ian Kinsler y a uno de los jugadores emblemáticos de la franquicia, Justin Verlander.

Así comenzaría, quizás con unos años de retraso, la tan necesaria reconstrucción del club.

Para este 2020, su nómina activa de Grandes Ligas ha caído a la mitad en relación a 2017 y a pesar que han perdido más de 310 juegos en las últimas 3 temporadas, que la asistencia al estadio ha caído a sus peores niveles desde que juegan en el Comerica y que los televidentes son cada vez menos, la organización ha podido cerrar con el mayor lucro de su historia al registrar ganancias de casi 50 millones de dólares entre 2018 y 2019. En estos dos años, la franquicia ha podido beneficiarse de las bondades del Revenue Sharing y de las ventajas que dan estas reglas de Balance Competitivo a los equipos que no tienen mucha voluntad de pelear en el terreno.

Nomina MR26 Detroit vs Promedio Liga 2003-2020
Ganancias Tigres vs Promedio de Liga 2003-2019

El caso de los Tigres demuestra que, en ocasiones, ganar en el terreno no necesariamente significa ganar fuera de él. Durante los mejores años de la franquicia, el equipo acumuló perdidas operativas sustanciales y ahora cuando pierden más de 110 juegos, acumulan sus mejores réditos económicos. En mi opinión, este sería uno de los equipos a los que no les importaría jugar sin público un gran número de juegos en 2020 pues de igual forma los ingresos por esa vía no representan una gran porción de su flujo de renta. Aunque también podría atreverme a decir, que no verían con malos ojos una cancelación de temporada en estas condiciones ya que esto los liberaría de la responsabilidad de los contratos de Zimmerman y Cabrera; acuerdos que sumados representan el 50% de la nómina total del equipo y que en 2021 serán reducidos a la mitad al ser éste el último año del lanzador de $110 millones y paso penoso por la organización.

Gracias por leernos, y ya saben que pueden dejar sus comentarios aquí y en la cuenta de Twitter @MQ27Outs. ¿Qué opinan del trabajo de Dombrowski al frente del club y cuál creen que será el futuro de la franquicia en estos próximos años?

Astros de Houston: Historia de un «Tanking»

Unos años antes de que se convirtieran en el equipo más odiado del beisbol, los Astros ya eran acusados de llegar al éxito a través de una práctica polémica y que coquetea con lo antiético: el «Tanking». O dicho de otra forma para quien no esté familiarizado con el término, perder deliberadamente durante una o varias temporadas para obtener escogencias más altas en el draft, disminuir costos operativos, aumentar flexibilidad en nómina y beneficiarse de las políticas del plan de repartición de ingresos. Para muchos, Houston fue el precursor de esta idea y su presidente junto a su antiguo Gerente General, Jeff Luhnow, las mentes brillantes que ejecutaron el plan a la perfección. Pero, ¿Cómo fue este proceso? ¿Inició realmente bajo esta administración?.

Muchos consideran que Houston comenzó con esta estrategia desde que Jim Crane asumiera como dueño en la temporada 2012 tras comprar al equipo por $680 millones a Drayton McLane, un multimillonario empresario tejano que había adquirido a la franquicia en el año 93 por apenas $117 millones y la condujo a su época más gloriosa hasta ese momento, donde se mudaron del vetusto Astrodome al modernisimo Enron Field, consiguieron 4 títulos divisionales entre el 96-2001 y llegaron a su primera Serie Mundial en más de 40 años de historia; pero esta aseveración no es del todo cierta. Veamos.

Después de alcanzar las series de campeonato de la Liga Nacional en 2004 y 2005, incluso cayendo en la Serie Mundial de 2005 ante los Medias Blancas de Chicago, el Gerente General de entonces, Tim Purpura creyó que era momento de seguir invirtiendo para intentar prolongar el éxito reciente del equipo, lograr el deseado campeonato mundial y hacer la transición hacia una era post-Bagwell y Biggio, los dos más grandes ídolos de la organización que se acercaban al retiro, lo más fluida posible.

Fue así que aumentarían la nómina en más de 20% con respecto a los dos años previos. Roger Clemens sería renovado por un año más y $12 millones, Andy Pettite entraría al ultimo año de su contrato ganando otros 16, mientras que Roy Oswalt y Lance Berkman firmaban sendas extensiones de contrato por 5 años y $75 millones. De ser la nómina número 12 global en 2005 pasó a ser la 5ta más alta de la Liga Americana , sólo por detrás de equipos como los Yankees, Red Sox, White Sox y Angels.

Lamentablemente, los resultados no fueron los esperados y el equipo no lograría trascender, quedando por detrás de los eventuales campeones de la Serie Mundial, los Cardenales de San Luis, tan sólo 1.5 juegos por detrás en la División Central de la Nacional. Esa sería la ultima vez en los próximos 10 años que el equipo competiría por un puesto en Octubre.

En 2007, ya no tendrían el peso de los salarios de Clemens y Pettite que regresarían como agentes libres a los Yankees, y los suplirían con un par de desconocidos y de paso nefasto por la franquicia. El primero fue Woody Williams, adquirido desde la agencia libre con 40 años de edad y el otro Jason Jennings, antiguo ganador del novato del año en la Liga Nacional en 2002 y adquirido vía cambio desde Colorado. Entre ambos dejarían récord de 10 ganados y 24 perdidos con «inefectividad» de 5.67 percibiendo más de $5 millones cada uno.

También completarían la firma del jardinero Carlos Lee por 6 años y $100 millones de dólares, el contrato más alto de la historia de la franquicia, para intentar llenar el vacío dejado por el futuro Salón de la Fama Jeff Bagwell, retirado en esa temporada. Lee y Berkman produjeron más de 30 jonrones y 100 RBIs pero el pitcheo fue lamentable, quedando con la 9na peor efectividad de la liga y siendo eliminados prácticamente en Mayo después de una seguidilla de 10 derrotas consecutivas.

Las consecuencias de esta terrible temporada, su peor desde el año 2000, fueron contundentes. Purpura y Garner serían separados de sus cargos como GM y manager respectivamente, y sustituidos por Ed Wade y Cecil Cooper para el inicio de una nueva era.

Wade no se alejaría mucho de la estrategia de su predecesor y continuaría con un fuerte desembolso para intentar mantener al equipo en la pelea. Primero, firmaba al camarero japonés y pieza determinante en los sorprendentes Rockies de 2007, Kazuo Matsui por 3 años y $16.5 millones, para luego adquirir a través de dos bombazos de mercado al cerrador José Valverde desde Arizona y al campocorto y antiguo ganador del MVP, Miguel Tejada por un total de 8 prospectos. Entre Valverde y Tejada, los Astros pagarían $20 millones en 2008 y $23 más en 2009 y a pesar de presentar una notable mejoría con respecto a 2007 ganando 86 juegos, terminarían en el tercer lugar de la División y lejos de los campeones, Chicago Cubs.

Ese ímpetu se detuvo en 2009. Apenas traerían a algunos veteranos como Mike Hampton para una segunda etapa con el equipo, a Aaron Boone para su última temporada en las mayores y a Ivan Rodriguez en su regreso al Estado de Texas. Peloteros jóvenes como Hunter Pence, Michael Bourn y el lanzador Wandy Rodriguez cobraban protagonismo mientras que los más veteranos y con mayores salarios tenían rendimientos decepcionantes. Tejada y Lee acumulaban un bWAR de 1.9 cada uno y Bourn, recibiendo apenas $434,500, conseguía un WAR de 5.0 por si sólo. Sería la primera vez en la historia de la franquicia que superarían los $100 millones en nómina y solo les alcanzaría para ganar 74 juegos, penúltimos en el centro del viejo circuito y lejos del nivel alcanzado durante los primeros años del ahora llamado, Minute Maid Park.

Salario en $ 2009 vs WAR de Baseball Reference.

Esta temporada marcaría el fin de los gloriosos años de las «Abejas Asesinas o Killer B’s» como se conocía al trio de bateadores formados por Craig Biggio, Jeff Bagwell y Lance Berkman y daría comienzo a la época más oscura de la historia de la franquicia donde registrarían algo que ni siquiera en sus primeros años como Astros sufrirían: acumular más de 400 derrotas en 4 temporadas.

Después de la 2009, los contratos de Valverde y Tejada llegarían a su fin y para 2010 el equipo no haría ninguna contratación de peso como venía siendo costumbre desde 2003. Sólo se harían de los servicios del ya veterano Pedro Feliz y del cerrador Brandon Lyon. Además Bourn y Pence llegaban a sus primeros años de arbitraje y recibían sus primeros contratos millonarios. Sin embargo y luego de un arranque de 8 derrotas consecutivas y únicamente 36 triunfos en 90 compromisos, el equipo estaba totalmente fuera de competencia, por lo que Wade daría inicio a la reconstrucción, tan sólo dos años y medio después de su llegada.

Sus primeras acciones serían los traspasos de dos de los peloteros más allegados a la afición pero con salarios elevados y muy apetecibles en el mercado: Roy Oswalt y Lance Berkman. A Oswalt lo enviaría a Philadelphia donde conformaría aquella tremenda rotación con Roy Halladay, Cole Hamels y Cliff Lee, mientras que a Berkman lo traspasaría a los Yankees en su ultimo año de contrato. Con estos movimientos, sólo Carlos Lee ($19M), del cual no podían librarse por el pobre mercado del panameño, cobraba más de $10 millones y aquella nómina que se medía con la de los Yankees o Red Sox entre 2006 y 2009 pasaría ahora a codearse con la de los Atléticos, Marlins o Indios.

Entre los años 2001 y 2005, los Astros ganarían un total de 445 encuentros, casi 90 por temporada, jugarían los playoffs en 3 de 5 campañas y conseguiría dos visitas a las Series de Campeonato y una a la Serie Mundial, con una nómina menor a $70 millones en promedio. En contraste, durante los siguientes 4 años, entre 2006 y 2009, el club lograría menos de 80 victorias por año, sin disputar ningún encuentro en Octubre y a pesar de aumentar su nómina anual en más del 30%.

En círculo rojo, Serie Mundial de 2005.

Esta combinación de alta inversión y pocos resultados puso en apuros a las finanzas de un equipo manejado por una entidad familiar como era el caso del grupo de McLane e hijos. Si bien los ingresos del equipo se incrementaron del 2005 al 2006, el resto de gastos incluyendo nómina, también lo hicieron, dejando al equipo con una ganancia 40% menor a la de la campaña anterior. Una caída leve pero continuada del lucro se mantendría por los próximos dos años, hasta que en 2009 el margen de ganancia se había reducido a apenas $7.1 millones, tan sólo un 25% de su mayor registro histórico de $30.2M en 2005, el año de la Serie Mundial.

De esta forma en Noviembre de 2010, Drayton McLane, ya con 75 años, colocaba oficialmente en venta a la franquicia luego de casi 20 años al mando, argumentando razones personales y cansancio. Jim Crane, un empresario de Houston con negocios en el área de logística y quien llegó a tener un acuerdo de palabra para adquirir al equipo después de la temporada 2008, era el principal candidato para convertirse en el nuevo dueño club.

Sin embargo, algunos dueños de la liga no estaban a favor de permitir que Crane se hiciera propietario de los Astros argumentando que el empresario ya había enfrentado en el pasado denuncias de intolerancia, sexismo y discriminación en sus compañías, y acusado de haber defraudado al gobierno de los Estados Unidos por fijación de precios durante la guerra de Irak. Además Crane, ya había intentado adquirir a los Cubs en 2008 y a los Rangers en 2010 y en ambas oportunidades perdió ante mejores ofertas.

Este escepticismo sobre el historial de Crane hizo que la aprobación por parte de la MLB se retrasase y el cambio de timón no terminara de concretarse. Así que durante toda la temporada 2011, McLane y el Gerente General, Ed Wade, continuarían tomando las decisiones claves del equipo. Estas decisiones incluían seguir con el plan iniciado desde 2010 que no era más que salir de los contratos más altos y acelerar la reconstrucción, o como algunos conocen, intensificar el «Tanking».

En el offseason de la campaña, las principales adiciones serían el SS Clint Barmes y el veterano 2B Bill Hall por contratos de un año y menos de $4 millones cada uno. De nuevo y como ya era costumbre desde hace 3 temporadas, los jardineros Hunter Pence y Michael Bourn cargaban con la ofensiva del equipo. Pence estaba en medio del mejor año de su carrera y era elegido para su segundo juego de estrellas, y Bourn ya acumulaba más de 35 bases robadas antes del mes de Agosto. Sin embargo, el equipo sumaba apenas 35 victorias faltando dos meses de temporada y tanto Pence como Bourn eran traspasados a Philadelphia y a Atlanta respectivamente por un puñado de prospectos que no causarían impacto en el futuro del equipo, aunque, la salida de ambos peloteros significaría nuevas oportunidades para dos de los principales prospectos de la franquicia: J.D Martinez y José Altuve.

El 2011 cerraría con los Astros perdiendo 106 juegos, la peor temporada desde su fundación en 1962, pero con la disminución de su nómina a menos de $65 millones, $40 millones menos que 2009, con ganancias operativas superiores a las de las dos temporadas previas combinadas y con la certeza de que escogerían primero en el próximo Draft de 2012.

Al finalizar la campaña y luego de alguna reunión entre Crane y el comisionado Bud Selig, la liga aprobaría la venta del equipo en Noviembre de 2011 y en el anuncio también se informaba que Crane había accedido a mudar al equipo a la Liga Americana luego de la temporada 2012 y que por ello recibirían una compensación de $70 millones.

Tan solo dos días después de esta aprobación, Ed Wade sería despedido luego de 4 años como Gerente General y récord negativo en 3 de esas campañas, cerrando con 292 Victorias, 356 Derrotas y 45% de éxito. El paso de Wade puede ser considerado un fracaso, fue traído para continuar el ciclo ganador que llevaba el club bajo la conducción de sus antecesores, Gerry Hunsicker y Tim Purpura, contando con los recursos necesarios para hacerlo y culminó con un equipo en medio de una reconstrucción y con 100 derrotas por primera vez en su historia. Pero por otro lado, hay que atribuirle su gran contribución en el fortalecimiento del sistema de granjas del club pues en su pasantía pudo escoger a peloteros en el draft que serían o bien, claves en el futuro cercano del equipo o que nutrirían los rosters del resto de la liga, entre ellos: Dallas Keuchel, Jason Castro, J.D Martinez, Kike Hernandez, Mike Foltynewicz y, quizás el más notable de todos, George Springer, seleccionado en el puesto 11 global del draft de 2011.

Para sustituirlo en el cargo, Crane contrataría a Jeff Luhnow, antiguo vice-presidente de Scouting y Desarrollo de los Cardenales de San Luis, conocido por su reputación para elegir y formar peloteros, y por robustecer las granjas del equipo durante los años bajo su gestión. Entre 2005 y 2009, Luhnow scouteó, seleccionó y desarrolló a jugadores que serían claves en las dos Series Mundiales conquistadas por los Pájaros Rojos en 2006 y 2011 tales como Jon Jay, Jaime Garcia o Lance Lynn.

Pero Luhnow en el offseason de 2012, no haría nada distinto a lo que Wade venía haciendo en las últimas dos campañas. Cero contratos multianuales y completó el roster con jugadores de nivel de reemplazo y con los principales prospectos del equipo. Así le daría más tiempo de juego a peloteros como Jason Castro, José Altuve, Marwin Gonzalez, JD Martinez, Jordan Lyles, Dallas Keuchel o Jordan Schafer, éste último adquirido en el cambio de Michael Bourn, todos menores de 25 años. Con esta configuración del roster, se vieron algunas cosas interesantes y el equipo tuvo mejor inicio que en los dos años previos, sin embargo, la inexperiencia pasó factura y el equipo se desplomó para el mes de julio.

Para esta temporada, sólo Carlos Lee en su último año de contrato, el zurdo Wandy Rodriguez que había firmado una extensión de 3 años y $34 millones en 2011, el abridor Brett Myers y el antiguo cerrador Brandon Lyon tenían salarios superiores a los $5 millones y entre los 4 ocupaban el 77% de la nómina de día inaugural ($41.5 millones sobre $60.8 millones). Viendo como iba el rumbo del equipo y como parte de su programa, Luhnow decidió traspasar a todos estos peloteros con contrato millonario y apilar más prospectos en las granjas.

El primero fue Carlos Lee, quien de cualquier forma abandonaría el equipo al final de año, y lo enviaría a los Marlins por un par de jugadores con buena proyección como Matt Dominguez y Rob Rasmussen. Los siguientes serían los lanzadores Brandon Lyon y JA Happ, enviados a Toronto por hasta 7 peloteros incluidos los súper prospectos Asher Wojciechowski y Joe Musgrove, éste último sería la pieza clave del cambio de Gerrit Cole en 2018. Y finalmente, los lanzadores Brett Myers y Wandy Rodriguez también serían negociados a los White Sox y a Pittsburgh respectivamente por, entre otros, Chris Devenski, quizás el mejor relevista del equipo en 2017, y Robbie Grossman, jardinero titular en 2014.

Con todos estos movimientos, el equipo se desprendió de más del 80% del valor de su nómina hasta finalizar con menos de $12 millones TOTAL! y sólo el infielder Jed Lowrie terminaba con un salario de más de 1 millón de dólares. El resultado? En su último año como equipo de Liga Nacional superaron el récord de derrotas de la franquicia impuesto en 2011 con 107.

No todo fue negativo pues Luhnow haría alarde de su reputación como gran reclutador y elegiría en el 1er pick en el Draft de Junio al principal talento de todo el Pool, el SS puertorriqueño Carlos Correa, y utilizaría su segunda selección para adquirir al Lanzador Lance McCullers, Jr.

Así cerraba un 2012 bastante dinámico y se preparaban para 2013. El equipo realizaría algunas contrataciones menores de un año de duración y no mayores a $3 millones. Jed Lowrie, el único pelotero con salario por encima de $1 millón en 2012 sería cambiado a Oakland antes de recibir un aumento en su segundo año de arbitraje y en retorno el equipo recibiría al jonronero Chris Carter y al lanzador Brad Peacock. Otras «Súper» adquisiciones fueron las de Erik Bedard, Rick Ankiel, Ronnie Cedeño y Carlos Peña; sólo Bedard terminaría la campaña con el equipo. Antes de la fecha límite de cambios del 31 de julio, los dos mejores lanzadores del equipo, Bud Norris ($3M) y José Veras ($1.85M) también eran negociados. En el cambio de Norris a Baltimore, los Astros adquirirían al joven abridor Josh Hader quien años más tarde sería enviado a los Brewers por Carlos Gomez y el «colaborador» Mike Fiers, donde se convertiría en el mejor relevista del beisbol en 2018 y 2019.

El 2013 acabaría con una nómina activa menor a los $13 millones y batiendo su propio récord de derrotas de 2012, que a su vez había roto el récord de derrotas de 2011 y que a su vez había roto el récord histórico de derrotas de la franquicia: 111!!. Pero al menos, con las granjas llenas de peloteros y con dinero para gastar.

De acuerdo a Forbes, los Astros de Houston fueron el equipo más rentable del beisbol en el 2013 a pesar de perder más de 105 juegos en 3 temporadas consecutivas, incluso luego de sufrir una disminución notable de sus ingresos con respecto al 2012 debido a la quiebra de la Cadena de TV Regional Comcast Houston que transmitía sus encuentros bajo un acuerdo que abonaría $56 millones anuales entre 2013 y 2032 y por lo cuales sólo pudo recibir $25 millones ese año.

La organización generó $56 millones en ganancias, más del doble que lo logrado por los campeones mundiales, los Medias Rojas de Boston ($25 millones), y si el acuerdo con Comcast se hubiese cumplido como fue establecido, se estima que el equipo hubiese logrado un beneficio cercano a los $100 millones, casi la nómina de equipos como los Mets, y sin contar los ingresos recibidos del Revenue Sharing durante esos años.

Claro que esto fue logrado gracias a su exageradamente recortada nómina de las últimas 2 temporadas.

Ganancia 2013 – En Naranja, Houston y en Rojo, Boston (Fuente: Forbes)

El incumplimiento de contrato de Comcast trajo disputas legales entre Mclane y Crane. Crane demandó a McLane alegando que éste falsificó el verdadero valor del acuerdo de TV firmado en 2010 con la Cadena Regional, con el único objetivo de aumentar el precio del equipo a más de $600 millones siendo que al momento de la compra estaba valorado en $475 millones, y que por esta razón, él había perdido cientos de millones de dólares en estos últimos años obligándolo a recortar el payroll y a colocar equipos mediocres en el campo para evitar acumular más pérdidas económicas.

Por su parte, McLane contrademandó a Crane argumentando que el nuevo propietario había colocado a propósito un equipo tan malo con la única intención de destruir el contrato de televisión, demandar a los antiguos dueños y cerrar un nuevo contrato con mejores tarifas para la nueva junta. McLane fue más lejos e insinuó que los cambios de 2011 y la reducción de costos de ese año fueron ordenados directamente por Crane, incluso un año antes de que se apoderara de las operaciones del equipo y que las ganancias operativas acumuladas en esos años fue sólo para pagar la deuda por la compra del equipo y lucrarse al final del día. Un plan totalmente maquiavélico!

Por supuesto que ambos litigios están inactivos desde hace años y parece que ambos los perderán pero resulta inaudito que un futuro dueño tome decisiones sobre su futuro equipo sin ni siquiera tener la certeza de que la MLB aprobará la futura compra del Club. Así que como ya hemos demostrado, el «Tanking» no comenzó con Crane y Luhnow como dice McLane sino que es una continuación, mucho más agresiva eso sí, del plan iniciado por Mclane y Wade luego de la campaña 2009.

Además, este comportamiento de reducir costos al mínimo y acumular renta no se mantuvo por muchos años luego de 2013. En el propio 2014 ya con suficiente flexibilidad salarial, con peloteros como Altuve, Jason Castro y Dallas Keuchel llegando a la madurez deportiva y con unas granjas repletas de talento, el equipo hizo contrataciones de peso que mostraban que tenían claras intenciones de competir. Traerían al veterano lanzador Scott Feldman por 3 años y $30 millones de dólares y al jardinero Dexter Fowler a cambio de dos de sus principales prospectos ya con experiencia en 2013 como Brandon Barnes y Jordan Lyles. Con estas incorporaciones, el equipo saldría del ultimo lugar de la tabla por primera vez desde 2010 y ganaría 15 juegos más que 2013.

Luego de un draft de 2012 espléndido donde pudieron elegir a dos de los mejores talentos disponibles como Correa y McCullers, las escogencias número 1 del 2013 y 2014 serían un fiasco. El lanzador Mark Appel, primera selección de 2013 no pudo llenar las expectativas y luego de 3 años en las menores, finalmente fue cambiado a Philadelphia donde terminó su carrera en 2017 por una lesión de hombro. Mientras que otro lanzador, Brady Aiken fue el #1 de 2014 pero finalmente no llegaría a un acuerdo con el equipo. Como compensación del «no acuerdo» con Aiken los Astros tendrían la segunda selección del draft de 2015 y no la desperdiciarían: Alex Bregman sería su elección.

En el 2015, tan solo dos años después de perder más de 111 juegos el equipo llegaría nuevamente a la postemporada. Dallas Keuchel se convertiría en el mejor lanzador de la Liga Americana y ganaría el Cy Young. Collin McHugh, un lanzador elegido en Waivers en 2013 ganaría otros 19 juegos y Lance McCullers, Jr con tan solo 21 años tendría la primera gran temporada de su carrera. José Altuve se consolidaría como el capitán del joven equipo con un año de calibre de MVP con guante de oro y bate de plata incluidos, Carlos Correa se quedaría con el novato del año y George Springer continuaba su ascenso hacia el estrellato.

Este grupo de jóvenes, casi todos elegidos en el draft y formados en las granjas de la organización, se convertirían en el núcleo que ganaría 100 o más juegos, con dos apariciones en Series Mundiales entre 2017 y 2019. Los años de austeridad le permitieron al equipo acumular ganancia, pero no para beneficio exclusivo del bolsillo de Crane, sino para invertir y reforzar a este roster con la experiencia necesaria para dar ese salto de calidad.

Esta flexibilidad les permitió hacerse de los servicios de Justin Verlander en 2017 y pagarle más de $40 millones entre 2018 y 2019, ademas de extenderle el contrato por 2 años y $66 millones en 2020; también les dejó firmar a los veteranos Carlos Beltrán, Josh Reddick, Charlie Morton y Brian McCann camino al título de 2017 con altos salarios anuales, y más recientemente, permitió al equipo, extender los contratos de sus dos principales figuras: José Altuve y Alex Bregman.

Una nómina que abrió la temporada 2013 con un valor de 30 millones de dólares pasó a convertirse en la número 3 del beisbol en 2020 con un monto de más de $211 millones, 7 veces mayor que la de aquella temporada, y con mayores ingresos y ganancias que nunca.

La organización firmaría un nuevo contrato televisivo con la cadena Root Sports Southwest a partir de 2015 que le aporta casi $70 millones al año y la asistencia al estadio se incrementó año a año, pasando de poco menos de 20 mil aficionados en 2013 a casi 35 mil en 2019, un aumento del 75%. En las últimas 5 temporadas el equipo generó casi 2/3 de los ingresos acumulados entre 2001 y 2014 y sería, según Forbes, el equipo más rentable del beisbol al obtener ganancias de $99 millones en 2019.

Un ejemplo de éxito que varios equipos han querido replicar y que continúan imitando aunque no todos con los resultados de Houston. En el pasado reciente, los Marineros han pasado más de 10 años intentando este tipo de reconstrucciones sin ningún tipo de logro, los Padres también lo han probado entre 2009 y 2013 con resultados nefastos y ahora los Tigres, Orioles, Blue Jays y White Sox quieren copiar la formula «tejana».

El Tanking es una practica cada vez más común, en parte porque los últimos contratos colectivos lo han permitido (y de cierta forma, lo fomentan) y en parte porque equipos como los Cubs y los Astros han sido bien sucedidos tanto a nivel deportivo como a nivel financiero recientemente; sin embargo es sumamente riesgosa. Malas selecciones en el draft, deficiente sistema de desarrollo de peloteros y un apresuramiento o retraso en la toma de decisiones pueden ser catastróficas como lo vimos en el caso de Seattle y lo podemos ver en equipos como Marlins y Baltimore.

Y ustedes, ¿qué opinan de esta práctica? ¿Les parece ética o la liga debería tomar acción sobre estos casos? ¿Actuó mal Houston aplicando esta estrategia?. Dejen sus comentarios y síganme por twitter en @MQ27Outs donde dejo datos como estos y discuto situaciones que van más allá de los 27 outs!

Muchas Gracias, amigos!

Posibles escenarios de una temporada a puerta cerrada e impacto sobre el Revenue Sharing

Cada día que pasa y mientras el avance del Covid-19 en el territorio Norte Americano no se detenga, parece más evidente que de haber temporada en 2020, ésta se realizará sin la presencia de fanáticos en los estadios, al menos en un inicio. Esto, obviamente, podría traer severas consecuencias para las finanzas de los equipos no sólo para esta temporada sino para las venideras, en donde incluso se aproxima una discusión del próximo contrato colectivo en 2021. Pero ¿cuál seria el real efecto para los equipos en caso de una campaña 2020 sin los ingresos generados por las operaciones en el estadio?

Primero, debemos analizar cómo cerrarían las ganancias operativas de la liga bajo diferentes escenarios, incluyendo aquel donde los jugadores tengan una reducción de salarios todavía mayor a la acordada durante los acuerdos previos entre MLB y el Sindicato.

Según Forbes, los 30 equipos generaron ingresos de más de 10.3 Billones de dólares en 2019 donde casi el 50% de los mismos fueron obtenidos a través de la venta de entradas, concesiones, patrocinantes y venta de souvenirs en el estadio y los otros $5 Billones son ingresos de TV tanto Nacional como Regional. Esto produjo un total en ganancias operativas de unos $1.5 Billones a razón de 50 Millones por equipo siendo Astros, Dodgers, Giants, Braves y Red Sox los equipos con mayor balance positivo al acumular cada uno de ellos más de $90 MM en ganancias. Otros como Blue Jays, Oakland y Mets tuvieron un margen muy por debajo del promedio con 16, 10 y 7 millones respectivamente, mientras que los Marlins fueron el único equipo en acabar el año en rojo con pérdidas operativas de $6 millones.

Ganancias Operativas de 2019 segun Forbes

Ahora bien, todos los planes que se han filtrado sobre el inicio de las acciones envuelven disputar la totalidad de los encuentros a puerta cerrada y en ciertos Estados definidos por la MLB con aprobación del Sindicato, así surgieron los Planes de Arizona o Arizona-Florida a los se que pueden adherir otros estados como Texas o Georgia. Debido a esta caída significativa de ingresos que los equipos sufrirían, la liga ha pedido renegociar los acuerdos a los que llegaron previamente con el Sindicato en relación al salario de los jugadores, que como ustedes recordarán se había fijado en un valor prorrateado en base al número de juegos de temporada regular realizados en el año, y habrían pedido ahora, reducir los salarios hasta en un 40% más.

Pero veamos algunos escenarios.

En un primer escenario, donde se jueguen hasta 100 juegos de Temporada Regular sin que se genere ni un céntimo de dólar por venta de tickets, por operación de las tiendas del equipo o por las concesiones habilitadas para trabajar en el parque pero manteniendo los ingresos de TV tanto Nacional como Regional y patrocinios corporativos intactos tal como en 2019 ; los ingresos totales de la liga en 2020 serían de unos $5.8 Billones.

Los Gastos Operativos de 2019 (Ingresos – Ganancia) según el mismo reporte de Forbes fueron de unos $8.9 Billones, siendo que casi la mitad de este monto fue destinado al pago de nóminas de peloteros ($4 Billones).

Si los salarios de 2020 fueran pagados de acuerdo al número de juegos disputados (100 en este escenario), el total de nómina se reduciría a $2.5 Billones (38,27% de disminución) y si el resto de gastos operativos y administrativos se mantienen como en 2019 ($4.8 Billones), el total de gastos sería de $7.3 Billones, lo que generaría pérdidas gravísimas de 1.5 Billones de dólares o de $50 millones promedio por equipo antes de impuestos. Veamos la siguiente imagen:

Balance Escenario 1

Ahora supongamos que tenemos los mismos ingresos del escenario anterior ($5.8 Billones), pero dejamos los salarios prorrateados y el resto de gastos operativos y administrativos se reducen en un 40%. En ese escenario, los gastos caerían a $5 Billones; lo que dejaría un margen de ganancias de $405 millones ($13.5 millones por equipo), un cuarto de la ganancia de 2019 pero al menos el negocio no operaría en números negativos.

Balance Escenario 2.

Sin embargo y tal como reportaron algunos dueños de equipos desde el anonimato al diario USA TODAY, ellos no aceptarían una vuelta a los campos sin fans en los parques sin que haya una reducción de los salarios de los jugadores de por lo menos un 40% sobre el monto prorrateado. Temen que los ingresos por TV local no lleguen al 100% y el margen de ganancia se encoja aún más, pues en un plan de juegos en unos pocos estados, los ingresos generados por publicidad de las Cableras regionales y la cantidad de suscriptores podrían caer abruptamente producto de la recesión económica generada por la pandemia. Además indican que habrían perdidas relevantes de varios patrocinios corporativos atados a las franquicias.

También es posible que los equipos no puedan reducir todos sus gastos en exactamente 40%. Hay algunos costos previamente adquiridos por el equipo que no pueden ser desechados y otros costos en los que se incurre simplemente por realizar un encuentro. Otros gastos relacionados a mantenimiento de estadio, por ejemplo, pueden ser reducidos en un 100% sino juegan en su propio parque pero quizás cada equipo tenga que hacerse cargo por una parte de la manutención de los estadios donde llevarán a cabo sus encuentros. También puede que los equipos disminuyan sus gastos por scouting, desarrollo de peloteros y operaciones internacionales al mínimo; por ejemplo, la reducción en el número de escogencias en el draft de este año, el diferimiento del pago de bonos y de las firmas internacionales a enero de 2021, liberaría a los equipos de varias responsabilidades financieras en el año. Sin embargo, nada de esto está al descubierto ni mucho menos es fácil de calcular pero a manera de ejercicio, podríamos asumir que los equipos reducirían sus gastos distintos a salario de jugadores en hasta un 30% con respecto a 2019.

Entonces, veamos un escenario donde los ingresos de TV Regional y Patrocinios se reduzcan en un 30%, la TV Nacional se mantenga en 100%, los salarios sean prorrateados y el resto de costos se reduzcan otro 30%. Aquí la liga trabajaría a pérdida de casi 900 millones de dólares, casi $30 millones de pérdida operativa por equipo. Escenario totalmente inviable.

Balance Escenario 3.

Pero si en este mismo escenario, alteramos el salario y aplicamos el 40% de reducción propuesto, las nominas caerían hasta un 63% con respecto a lo que se proyectaba en 2020 (de $4 B a $1.5B) y habría una ganancia de unos $127 millones ($4 millones por equipo), 95% menor que la de 2019 pero aún se cerraría en positivo.

Balance Escenario 4

Basados en estas últimas asunciones, quizás sí se justifique una reducción del salario todavía mayor a lo previamente acordado, sin embargo, aún quedan varias inquietudes sin responder, entre ellas: ¿Qué tan acertadas son las cifras de Forbes? ¿Reflejan la situación real en un 80%, 90% o 50%? ¿Cuál es el máximo al que pueden caer los gastos operativos y administrativos de los equipos?, ¿Cuál sería el efecto verdadero de juegos sin público en los ingresos de TV local? ¿La liga no es capaz de trabajar a pérdida por una temporada? ¿No son capaces de hacer sacrificios como los que están haciendo los peloteros? ¿Los equipos mostrarán sus cifras al Sindicato para justificar una reducción del salario? ¿Por qué el 40% de reducción y no el 10% o el 50%?. Creo, y es una opinión personal, que el Sindicato podría reconsiderar su posición de no recortar aún más los salarios, si las cifras oficiales son colocadas sobre la mesa y las negociaciones son basadas en datos concretos y no en supuestos o escenarios plausibles.

De manera individual, una reducción de ingresos por operaciones en estadio tendría un impacto distinto sobre las finanzas particulares de cada organización. Obviamente, para equipos con una gran porción de sus ingresos provenientes de los acuerdos Televisivos, jugar sin asistencia todos sus partidos en casa quizás no represente un impacto tan severo en sus balances como para aquellos que dependen de las operaciones en sus estadios.

Otro reporte de Forbes muestra los Ingresos obtenidos en 2019 por cada equipo a través de las operaciones del estadio (venta de entradas, concesiones, patrocinantes, estacionamiento, tiendas del equipo), siendo que Red Sox, Yankees, Cubs y Giants tienen un gran pedazo de su fuente de ingresos proveniente de estos rubros.

Ingresos Estadio sobre Ingresos Totales. Fuente: Forbes.

Boston ingresó $366 millones por «estadio» de los $519 millones totales que generaron en 2019, esto es un 70.52% de su flujo. Sus ingresos sin estadio serían de unos $153 millones, mientras que sus costos operativos reducidos en un 30%, incluyendo salarios prorrateados menos 40%, llegarían a $238 millones, por lo que presentarían balance negativo de alrededor -$85 millones al final del año. Mientras que un equipo como Tampa Bay, con bajísima asistencia histórica, con una nómina de menos de $70 millones y con la mitad de los gastos administrativos y operativos que tienen los Red Sox, podría tener una ganancia operativa de $80 millones, incluso mayor que la del año pasado pues acaba de firmar un nuevo acuerdo de TV regional que les hará ganar $48 millones por temporada.

La reducción de Ingresos también puede significar un sismo tremendo sobre el Revenue Sharing Plan (Plan de Repartición de Ingresos) para 2020. Equipos que históricamente contribuyen con la mayor parte del Valor Neto de Ingresos Transferidos quizás terminen generando incluso menos que aquellos que siempre han contado con este subsidio para aumentar sus dividendos al final del año.

De forma básica, el plan de repartición de ingresos consiste en tomar el 48% de los ingresos locales de cada equipo (mayormente estadio y contratos de TV regional sin incluir los fondos provenientes del Fondo Central de MLB – TV Nacional, Merchandising, Ingresos por Eventos Internacionales, etc), juntarlos y el total, repartirlo equitativamente entre los 30 equipos. Aquellos equipos que entregan más de lo que reciben son considerados «Pagadores» y aquellos que reciben más de lo que entregan son considerados de «Recibidores».

Por ejemplo, los Yankees en 2018 generaron $668 millones de ingresos locales, su 48% de contribución fue $321 millones, el pote acumulado total quedó en $4.7 billones de dólares que repartido entre los 30 equipos fue $158 millones para cada uno, por lo que el ingreso final luego de estas operaciones fue de $506 millones para Nueva York, contribuyendo con un valor neto de transferencia de $162 millones. Los Marlins que generaron apenas $224 millones, terminaron recibiendo $51 millones netos del plan con ingresos luego de repartición de $275 millones.

Tomando como referencia los ingresos reportados por Forbes en 2019 y según nuestros cálculos del Revenue Sharing Plan, el fondo transferido de los equipos «pagadores» a los equipos «recibidores» sería de unos $584 millones de dólares; teniendo como principales contribuyentes a los Yankees ($162M), Dodgers ($101M), Red Sox ($83M), Cubs ($60M) y Giants ($51M); y como principales beneficiarios a los Marlins ($59M), Royals ($46M), Orioles ($43M), Rays ($39M) y Pirates ($35M).

Todo normal hasta allí!. Los que tienen que pagar, pagan y los que deben recibir, reciben.

Transferencia Neta de la reparticion de Ingresos en 2019. Oakland, Texas y Toronto (en negro) son descalificados del plan. Fuente: Forbes.

Pero la situación daría un vuelco total sin los ingresos provenientes de «estadio».

Bajo este escenario, los ingresos a ser repartidos no pasarían de los $132 Millones, 78% menos que en 2019 y equipos que nunca han tenido que aportar al fondo tendrían que hacerlo en este 2020. Aquí, los Rays pasarían a pagar $8 millones, y Pirates y Orioles pagarían unos $3 millones cada uno. Mientras que organizaciones como los Cubs, Giants y Red Sox pasarían a recibir unos 15, 13 y 12 Millones respectivamente según la formula de repartición.

Pero hay otro agravante. Chicago, San Francisco y Boston son equipos que operan en ciudades de mercado grande y, por lo tanto, con un Market Score superior a los 100 puntos; esta condición los deja totalmente descalificados de recibir en el Revenue Sharing y ese dinero no entregado a estas franquicias iría de nuevo a las cuentas de los que sí pagaron en el plan: Yankees, Dodgers, Rays, Pirates y Orioles.

Transferencia Neta de Reparticion de Ingresos sin Ingresos por Estadio de 2019. Fuente: Forbes.

Para complicar un poco más el asunto hay otro giro en este cálculo. El contrato colectivo vigente establece el concepto de «Fondo de Ingresos Locales Netos Ponderados» que intenta, en condiciones normales, suavizar cualquier variación abrupta en los ingresos generados año trás año. El método consiste en calcular un porcentaje de transferencia ponderado basado en los ingresos netos de los últimos 3 años de la siguiente manera: 50% para el año recién terminado, 25% para el año anterior y 25% para los ingresos de dos año previos (en nuestro ejemplo 50% ingresos de 2020, 25% Ingresos 2019, 25% ingresos 2018). Ese porcentaje de transferencia de cada equipo es multiplicado por el valor de la transferencia neta del año a ser evaluado ($132 millones en 2020) para determinar cuánto aportará o recibirá cada club. Normalmente, esto significa una pequeña variación en el pago o recepción por equipo y quizás por eso a veces descartado al realizar el cálculo, sin embargo, en este escenario sin ingresos de estadio toma una importancia significativa pues la diferencia puede llegar a ser hasta de 30 millones entre un peso de transferencia y otro, como es en el caso de Boston.

Con este método, los usuales «Pagadores» seguirían aportando al fondo (Yankees, Dodgers, Cubs, Red Sox) y los usuales «Recibidores» serían aún los beneficiarios (Rays, Pirates, Marlins), pero esto presenta un problema todavía mayor. Los Cubs por ejemplo tendrían que pagar al fondo $10 Millones de dólares en lugar de recibir $15 Millones, a pesar de que cerrarían con el Ingreso Local más bajo de la Liga en 2020 y cerrarían con pérdidas operativas después del Revenue Sharing de casi $82 millones. Pirates, por su parte, que deberían contribuir con $8 millones al Plan, terminarían recibiendo otros $10 millones bajo el sistema Ponderado, finalizando con ganancias de $52MM luego de repartición.

Transferencia al Plan antes de Peso Ponderado vs Despues de Peso Ponderado. Cubs, Red Sox y Giants pasan de «Recibidores» a «Pagadores».

Estos resultados quizás obliguen a los dueños y a la liga a sentarse a discutir una posible reconsideración del Plan y estudiar un esquema donde el dinero sea transferido desde los equipos de mercados pequeños a equipos de grandes mercados. Algo nunca visto!!

Pero este cambio en la estructura establecida de Pagadores y Recibidores del Revenue Sharing también tendría un efecto sobre las compensaciones de las Ofertas Calificadas. Según el Contrato Colectivo Vigente, si un agente libre rechaza la oferta calificada de su antiguo club, el cual fue «Recibidor» del Revenue Sharing anterior y no descalificado por Market Score (MS <100); y luego firma un contrato de más de $50 millones con cualquier otro club, su equipo anterior tendrá derecho a obtener una selección de draft especial inmediatamente después de la primera ronda. Y en caso contrario, si el club que firma al pelotero que rechazó la oferta calificada es también «Recibidor» y con un market score menor a 100, perderá su tercera selección del draft.

Supongamos que los Dbacks, beneficiarios de los últimos dos años y con market score de 72, otorguen una oferta calificada a Robbie Ray luego de la 2020. Si éste la rechaza y como agente libre firma un contrato de más de $50 Millones con cualquier otro club, los Dbacks obtendrían una selección de compensación bajo las condiciones de 2018 y 2019, sin embargo, bajo éste raro panorama donde Arizona se convertiría en «Pagador» ya perdería el derecho a esta escogencia.

Sí, el cálculo es un poco complicado y las cifras aquí mostradas también son hipotéticas, pues estos son estimados de Forbes basados en reportes de prensa y en los balances financieros de algunos equipos a los cuales ellos han podido tener acceso, pero lo que pretendo ilustrar es que una temporada a puerta cerrada puede alterar de forma brusca todo el sistema financiero instalado en la liga, no sólo en las ganancias y perdidas sino hasta en sus reglas de balance competitivo.

De nuevo, estas cifras no son oficiales ni vienen de una fuente directa de MLB o de algunos de los clubes, por lo que deben ser tomadas con prudencia. Es un simple ejercicio que me permití realizar para mostrar algunos efectos sobre las finanzas de la liga y sus 30 clubes si finalmente, el 100% de los juegos es realizado a puertas cerradas.

Pero los invito a revisar las cifras y a comunicarse con nosotros si tienen alguna consideración, duda o cuestionamiento sobre los números presentados.

Y recuerden, amigos, seguirnos a través de twitter: @MQ27Outs para conocer más datos como este y para seguir hablando del deporte que nos une.

Repaso a los salarios retenidos de MLB para 2020

La mayoría de los 30 equipos de Grandes Ligas tienen dentro de sus respectivas nóminas una porción de dinero que debe ser pagada a jugadores que ya no son parte de la organización o que están fuera de su Roster de 40, esto se conoce como «Salarios Retenidos».

Por supuesto que esta no es la situación ideal pues a ninguna franquicia le gusta pagar por un jugador que no esté usando, o peor aún, por un pelotero que podría jugar en su contra. Sin embargo esto es necesario en muchas ocasiones, o bien, para que una organización pueda desprenderse de un porcentaje importante del contrato de un pelotero que ya no entra en sus planes; o para abrir cupos en su roster a jugadores que ofrecerán una mayor contribución real al equipo; o por causa del retiro forzado de un pelotero a quien aún le queda dinero garantizado en su contrato.

Aquí veremos cuáles equipos tienen el mayor monto de este tipo atado a sus balances en 2020, haremos un recuento de algunos de estos contratos, por qué llegaron a esta situación y cuál sería el efecto de una posible cancelación de temporada sobre estos compromisos financieros.

Para efectos del articulo, el salario retenido lo dividimos en 4 tipos. El primer tipo será el de aquellos salarios que continúan siendo pagados a jugadores con contratos garantizados y que fueron dados de baja por el equipo («Released»). El segundo tipo será el de los peloteros que fueron cambiados a otras organizaciones y como parte del acuerdo, el equipo de origen cubre una porción de ese contrato («Cambiado»). El tercero, es de aquellos jugadores con contratos garantizados de Ligas Mayores que fueron retirados del Roster de 40, posteriormente no fueron reclamados en waivers y por lo tanto se mantienen jugando en las ligas menores del club («Ligas Menores»). Y el cuarto serán aquellos montos que deberán ser pagados por el club al no haber ejercido la opción de renovación de contrato para un último año («Buyout»).

23 organizaciones de las 30 tienen atados este tipo de salarios en sus nóminas para la próxima temporada siendo que Los Red Sox son el equipo con la mayor cantidad de dinero pagado a jugadores que ya no pertenecen a su Roster activo con $34.5 millones.

Salario Retenidos por equipos 2020. Fuente: Spotrac.com

David Price, quien fue cambiado a los Dodgers junto a Mookie Betts en febrero de este año, tendrá la mitad de su salario pagado por Boston como parte del acuerdo con LA ($16 Millones). El ruinoso contrato del «Big Panda» Sandoval finalmente llega a su fin, luego de que los Red Sox pagaran más de $36 millones entre 2018 y 2019 mientras él jugaba para San Francisco, aún así el equipo debe abonar a la cuenta del venezolano otros $5 millones por no haber optado a la renovación automática de contrato para 2020. El último miembro de este grupo es el cubano Rusney Castillo quien en 2016 fue retirado del roster de 40, puesto en waivers y al no ser tomado por ningún otro equipo fue colocado de nuevo en el Pawtuckett AAA de la organización, mientras recibe un salario anual de $14.27 millones, el segundo más alto para pelotero alguno en ligas menores.

La franquicia Bostoniana tiene casi el 20% de su nómina destinada a salarios retenidos y eso sin contar los salarios de Chris Sale ($20 millones) y Dustin Pedroia ($13.1 millones) quienes estarán en lista de lesionados por todo el 2020; si estos veteranos también son incluidos, el porcentaje de la nómina sin uso sería de casi el 40%.

Salarios Retenidos por Red Sox en 2020. Fuente: Spotrac.com

Por su parte, Seattle es el equipo con el mayor porcentaje de su nómina colocado en este tipo de contratos. Más del 30% de su payroll es dinero «muerto» ($28MM sobre nómina de $91.4MM) producto de una serie de cambios realizados en los últimos dos años por el gerente general Jerry Dipoto durante el nuevo proceso de reconstrucción del equipo.

% de salarios retenido sobre nomina total activa por equipo. Fuente: Spotrac.com

Seattle envió a Robinson Canó a los Mets junto al relevista Edwin Diaz antes del inicio de la 2019 y por su parte recibieron al veterano Jay Bruce, al lanzador Anthony Swarzak y a otro par de prospectos. Para no tener que asumir todos los $24 millones anuales que ganaría Canó desde 2019 hasta 2023, ambos equipos acordaron que se harían responsables por una porción del resto del contrato. Seattle pagaría unos $4MM anuales y los otros $20MM serían pagados por los Metropolitanos. A mitad de 2019, Dipoto repitiría la operación pero ahora involucrando al propio Jay Bruce a quien envió a Philadelphia, asumiendo $12.25 millones de los $14MM que recibirá el toletero en 2020.

Otro caso significativo es el de Carlos Santana, quien estuvo en el roster de los Marineros apenas 10 días al ser adquirido desde Philadelphia sólo para ser transferido inmediatamente después a Cleveland. En 2020, Seattle pagará $4MM de los $20.83MM que le corresponden por su contrato de 3 años y $60MM con los Phillies. Por último, el lanzador Mike Leake fue adquirido desde St Louis en 2017, posteriormente enviado a Arizona en 2019 y producto de las acuerdos alcanzados en ambos traspasos, su salario de $15 millones para 2020 es cubierto por los 3 equipos: $8 millones por los Marineros, $4 millones por St Louis y $3 millones por Arizona.

Salarios Retenidos Seattle 2020. Fuente: Spotrac.com

En noviembre de 2019, los Yankees decidieron cortar el acuerdo con Jacoby Ellsbury luego de que el jardinero pasara casi 3 años sin consumir siquiera un turno en Grandes Ligas, por lo que tendrán que pagar los $21 millones de salario que le corresponden en 2020 más el «Buy-out» de $5 millones por descartar la renovación de 2021. Estos $21 millones son el mayor monto retenido a jugador alguno en 2020, y aunque apenas representa el 10% de la pesada nómina de los Neoyorquinos es una cifra considerable si le añadimos también los $22 millones de multa por el Impuesto a lujo que proyectan a pagar.

Top 10 Jugadores con Salarios Retenidos en 2020. Fuente: Spotrac.com

Los Dbacks también tienen una porción considerable de su nómina vistiendo un uniforme diferente al de su equipo de Grandes Ligas. Arizona pagará más de $20MM de los casi $70MM que percibirá Zack Greinke en 2020 y 2021, mientras que los Astros asumirán el resto de su salario más los $62.5 Millones diferidos entre 2022 y 2026. Los otros $17 millones son pagados al toletero cubano Yasmany Tomás, quien vive una situación muy parecida a la de su compatriota Rusney Castillo ya que permanece fuera del roster de 40 desde agosto del año pasado y se encuentra en Ligas Menores recibiendo el mayor salario para cualquier pelotero en todo el sistema.

Sin embargo, y a diferencia de Castillo, el salario promedio anual de Tomás ($11.4MM) sí impacta sobre el Impuesto al Lujo del Balance Competitivo de la novena de Phoenix ya que ha sido parte del roster de 40 hasta en dos oportunidades durante la vigencia del Actual Contrato Colectivo (2017-2021), mientras que Castillo fue retirado del roster de 40 y asignado a ligas menores meses antes de que el nuevo contrato entrara en vigor en 2016 y más nunca regresó. Si Castillo es subido al equipo grande por tan solo un día durante esta campaña, su salario de $14.27MM será tomado en cuenta a la hora de calcular el CBT de la franquicia de Massachusetts, algo que parece muy poco probable.

Otro cubano, el lanzador Yaisel Sierra, firmado por los Dodgers en febrero de 2016 por $30 millones/6 años, también se une al grupo de peloteros que recibirá un salario millonario en 2020 ($6.5 millones) estando en las menores, pues fue colocado en Waivers apenas unos 5 meses después de su firma sin ser reclamado por ninguno de los otros 29 equipos durante ese período. El caso más reciente de este tipo de peloteros es el del venezolano Odubel Herrera, suspendido casi todo 2019 por violencia doméstica y retirado del roster activo de los Phillies antes del inicio del Spring Training 2020, a pesar de que aún deben pagarle más de $20 millones hasta después de la temporada 2022 y $7.5 millones en 2020.

Salario Retenidos de peloteros sacados del roster de 40 y en Ligas Menores.

Cinco peloteros que ya están fuera del beisbol aún recibirán sus cheques en 2020, siendo que dos de ellos figuran en la lista de salarios retenidos en dos equipos distintos.

El más famoso del grupo con salarios retenidos en dos clubes debe ser Prince Fielder, cambiado en el offseason de 2014 desde Detroit a Texas por el camarero Ian Kinsler sólo dos años después de haber firmado un contrato de 9 años y 214 millones de dólares ($24 millones anuales) con los Tigres. Como parte del cambio, los Tigres asumieron $30 millones para cubrir un fragmento del contrato. Sin embargo apenas meses después del cambio, Fielder comenzaría a tener los problemas en el cuello que lo forzaron al retiro (no oficial) en 2016 con todavía $96 millones y 4 años por afrontar. Texas dió de baja al jugador en 2018 pero continúa pagando a través de un seguro médico la mitad del salario anual sobre el cual son responsables ($9 millones de los $18 millones) mientras que los Tigres pagan los otros seis.

El otro jugador que recibe dinero de dos organizaciones diferentes, es el cubano Hector Olivera. Firmado por los Dodgers en 2015 por $62.5MM incluyendo un bono por firma de $28MM, el pelotero nunca pudo cumplir las expectativas creadas desde que salió de la isla y luego de pasar por Atlanta, por una suspensión por violencia doméstica y por San Diego (donde nunca llegó a debutar) el pelotero fue dado de baja menos de un año y medio después de su firma. Los Dodgers aún pagan $4.67MM del Bono y San Diego pagará su último salario de $8.5MM en este 2020.

Peloteros fuera del Beisbol que reciben Salarios retenidos de dos organizaciones diferentes.

David Wright, Troy Tulowitzki e Ian Kinsler son tres exitosos peloteros que se retiraron antes de completar sus respectivos acuerdos.

Wright, no pudo con las lesiones y después de intentar regresar por casi 4 años, decidió retirarse en 2018 con los Mets aún debiéndole $27 millones para 2019 y 2020, sin embargo, la gerencia metropolitana consiguió negociar un acuerdo con la compañía de seguros, así como en el caso de Fielder, para que cubra el 75% del monto adeudado al jugador.

El campocorto Troy Tulowitzki, también fue víctima de múltiples lesiones y fue dejado libre por los Blue Jays después de un complicado 2018 restando aún $38MM de dólares y dos años en su contrato. El jugador hizo un ultimo intento infructuoso por regresar con los Yankees en 2019 y optó por el retiro. Este año recibirá $14MM más $4MM del «Buy-out» del contrato en 2021, lo que representa más del 14% de la nómina de los Azulejos.

Por su parte Ian Kinsler, el otro involucrado en el cambio ya mencionado de Prince Fielder, anunció su retiro antes de la temporada 2020 y trabajará en las oficinas de los Padres, cuando éstos aún le adeudan $4.25MM de su contrato por dos años y $8 millones.

Salarios retenidos de peloteros Retirados en 2020. Fuente: Spotrac.com

Un contrato poco ventajoso para los Marlins fue el del taiwanés Wei-Yin Chen. El lanzador fue dejado libre después de la temporada 2019 debido a las lesiones y bajo rendimiento, cuando la organización aún debe responder por $22 millones de los cuales 10 serán cancelados este año y los otros 12 diferidos para 2021. El dinero retenido de Chen en Miami para 2020 representa el 21% de la nómina total del equipo, la 2da más baja del béisbol ($47.4MM) después de Baltimore.

% del Salario Retenido sobre Nomina total del equipo. Fuente: Spotrac.com

El zurdo venezolano Felipe Vazquez, arrestado en septiembre de 2019 por presunto asalto sexual a una menor, aparece entre aquellos peloteros con salarios retenidos aunque sabemos que lo más probable es que no vuelva en el futuro próximo y permanezca en la lista de Restringidos donde no recibiría los 5.75 MM que le corresponderían en 2020.

En caso de una cancelación de la temporada 2020, los equipos no estarían obligados a pagar la totalidad de estos salarios retenidos y los jugadores en roster de 40, lista de lesionados y cedidos opcionalmente a las Ligas Menores, sin importar cuál sea su salario anual para 2020, deberán recibir sólo una fracción de los $170 millones de dólares que fueron repartidos entre los 30 equipos, de acuerdo a los niveles acordados previamente en las negociaciones. Claro que las consecuencias de no jugar pelota en 2020 serán perjudiciales tanto para el presente como el futuro de la liga pero, en éste caso en particular del dinero muerto, puede ser beneficioso para ciertas organizaciones.

Los Marlins, por ejemplo, se encuentran en plena reconstrucción y borrar $10 millones de sus cuentas por pagar será siempre muy bien recibido. O para los Yankees que se ahorrarían no sólo el enorme salario de Ellsbury sino la posible disputa que esto casi con seguridad iría a ocasionar con el Sindicato. Y por supuesto, los Marineros que pasarán de adeudar casi $35 millones de dólares en este tipo de salarios a pagar tan sólo $3.75MM en 2021 por Robinson Canó. Boston y Arizona no tendrían que hacerse cargo de sus últimos compromisos multimillonarios con Rusney Castillo y Yasmani Tomás respectivamente, aunque Dodgers y Phillies no tendrían la misma suerte pues los salarios de Sierra y Herrera aún continuarán bajo su responsabilidad en 2021.

En total, 34 peloteros recibirán dinero de equipos a los cuales ya no pertenecen y el monto en salarios retenidos es de aproximadamente $233 millones de dólares. Esto es alrededor de un 6% del total de nóminas activas que pagarán los 30 equipos en este 2020, siendo un valor apenas inferior al del roster de 40 de los Yankees de Nueva York ($246MM), la mayor nómina de todas las Grandes Ligas.

Salarios Retenidos vs Nomina Total de 30 Equipos MLB. Fuente: Spotrac.

Y, Para ustedes, ¿cuál es el contrato que más les llama la atención de los que fueron presentados? ¿Cuál equipo estará más aliviado por no tener que pagar estos salarios?.

Como siempre, pueden dejar sus comentarios aquí en el post o en la cuenta de twitter @MQ27OUTS. Muchas gracias por leernos y nos seguimos hablando!

Atléticos de Oakland, ¿los más afectados por la pandemia?

Es obvio que una eventual paralización total de la temporada a causa del avance del COVID-19 afectará tanto deportiva como financieramente a la liga, a sus socios comerciales y a todos los 30 equipos que la conforman, sin embargo, hay un equipo que me llama particularmente la atención por las consecuencias que podrían enfrentar si se cancela el campeonato, ese conjunto son los Atléticos de Oakland.

Deportivamente, Oakland es un equipo armado para ganar este año, la base de peloteros que ganó 97 juegos en 2019 se mantiene. Es cierto que perdieron en la Agencia Libre a tres abridores veteranos claves en la clasificación como Brett Anderson, Homer Bailey y Tanner Roark (los últimos dos llegaron antes de la fecha limite de cambios para ayudar al equipo en el arreón final de temporada) pero tendrán una de las rotaciones más sólidas de sus últimos años si las lesiones lo permiten.

Al veterano Mike Fiers, quien lideró el equipo en Innings Lanzados (184.2) y victorias (15), se le unirán los prospectos número 1 y 2 de la Organización, Jesus Luzardo y A.J Puk, quienes luego de algunas lesiones complicadas en sus carreras, pudieron el año pasado realizar impresionantes debuts. También formarán parte del cuerpo de abridores, el dominicano Frankie Montas, suspendido por 80 juegos debido al uso de sustancias prohibidas en medio de un gran 2019 donde registraba 9-2 y 2.70 de Efectividad para el 20 de junio, y Sean Manaea, quien antes de perderse casi todo 2019 por una cirugía de hombro, ya se había consolidado como el As de la rotación. Además podrán contar en caso de emergencia con el líder en ponches del equipo y ganador de 10 encuentros en 2019, el derecho Chris Bassitt. Una rotación de hasta 6 abridores visiblemente superior a la de los Angels aunque sí un tanto inferior a la de la fortalecida rotación de los Rangers y la de los favoritos Astros de Houston.

En el cuerpo de relevistas, Los Atléticos no renovaron a quien fuera su cerrador en las últimas dos campañas, Blake Treinen y éste firmó con los Dodgers; aún así continuarán siendo uno de los mejores bullpen de la Americana. El líder en fWAR entre todos los relevistas de la liga, Liam Hendriks, regresará para 2020, los veteranos Yusmeiro Petit y Joakim Soria, de gran 2019, cumplirán sus últimos años de contrato con el equipo, y otros lanzadores como Lou Trivino, el propio Chris Bassit y Jake Diekman terminan de darle una gran profundidad al cuerpo de relevistas que proyecta a ser el más completo de toda la División.

En cuanto a su lineup, Marcus Semien y Matt Chapman serán de nuevo los estandartes del equipo y se espera que al menos se acerquen a los 30 jonrones y 100 impulsadas que ambos produjeron en 2019, además de brindar la ya acostumbrada defensiva élite de cada año. El Lineup lo completarán, el inicialista Matt Olson, de extraordinario 2019 donde conectó 36 Jonrones con 26 dobles jugando una más que sólida defensa que le valió el Guante de Oro, el líder jonronero de la Liga Americana en 2018, Khris Davis, el Centerfield dominicano de impresionante brazo y poder ocasional, Ramón Laureano y los valiosos pero de bajo perfil, Mark Canha y Stephen Piscotty.

En la Americana, sólo los Twins del récord de cuadrangulares, Yankees, Astros y Red Sox anotaron más carreras que los Atléticos en 2019, sin embargo es su defensa la realmente destacada; en 2019 lideraron colectivamente varias métricas defensiva, Matt Chapman y Matt Olson reeditaron sus Guantes de Oro, mientras que Marcus Semien y el Jardinero Robbie Grossman también fueron nominados a la premiación en sus respectivas posiciones. El equipo terminó con el 5to mejor diferencial de carreras de todas las mayores por delante de equipos como Washington, Cubs, St Louis y Boston.

Diferencial de Carreras Temporada 2020 – Fuente: Baseball Reference

Como ya es costumbre desde que los empresarios Steve Schott y Ken Hoffmann adquirieran al equipo de Walter Haas en el 95, pasando por la venta en 2005 al grupo ahora liderado por John Fisher, la organización se manejó con bastante austeridad. La nómina confeccionada por el Vice-presidente de Operaciones, Billy Beane y su Gerente General David Forst es la sexta más baja de toda la liga ($92.5MM) y la menor de su división, incluso inferior a la de un equipo en abierta reconstrucción como los Marineros de Seattle.

Aún con su bajo payroll, el equipo está configurado para llegar nuevamente a la postemporada en 2020. Varios medios especializados, incluyendo el portal Baseball Prospectus y su sistema de proyección PECOTA, estiman que el número de victorias estaría ubicado entre las 85 y 90 victorias, algunas menos que 2019 (principalmente porque Rangers y Angels se reforzaron de manera importante durante el offseason) pero todavía una cifra que les serviría para estar peleando los puestos del comodín.

Nominas proyectadas Día Inaugural 2020 – Fuente: Cot’s Contracts

Las aspiraciones de playoffs aún están vigentes siempre y cuando se juegue pelota este año, pero ¿qué sucedería si la temporada finalmente es cancelada? ¿Estaría la organización en condiciones de rearmar un equipo competitivo para la temporada 2021? ¿Cómo impactaría financieramente al equipo?

En la ultima valuación anual de Forbes, los Atléticos tuvieron números decepcionantes una vez más. Generaron el segundo peor monto en ingresos netos de la temporada ($225 millones) superando apenas a unos Marlins ($222 millones) que cuentan con el peor acuerdo de TV Regional de toda la liga ($20 millones anuales) y la peor asistencia promedio en sus juegos en casa (10.000 aficionados/juego). Además, el valor de mercado de la organización se mantuvo estable con respecto a 2019 y se ubicó en $1.1 billones (el 5to más bajo de toda la liga), casi un tercio del valor que tienen sus vecinos del «Puente de la Bahia», los Gigantes con $3.1 billones, quienes a pesar de su cercanía geográfica y de ganar 20 juegos menos que Oakland generaron el doble de ingresos ($452 millones) y una ganancia casi 10 veces mayor que la de los A’s ($96 millones vs $10 millones).

Ingresos y Ganancias de Oakland y San Francisco 2019 – Forbes.

Pero ¿cómo puede haber tanta disparidad entre equipos separados por un puente y que prácticamente comparten el mismo mercado?.

La respuesta más simple de esa diferencia parece estar en sus estadios, pero veamos un poco de historia.

En 1981, cuando el presidente y CEO de la compañía Levi’s Strauss, Walter Haas, compra el equipo al excéntrico y controversial propietario Charles Finley, lo hace para evitar que el club sea mudado a Denver. A finales de los 70’s, la asistencia al estadio había descendido a niveles ínfimos (un juego de ronda regular llegó a registrar menos de 700 aficionados) y en la ciudad había desinterés por acompañar a un equipo que de ser ganador de 3 series mundiales entre 1972 y 1974 pasó a ser el hazmerreír de la liga entre 1977 y 1979. Así como el equipo se había deteriorado rápidamente, el estadio y el apoyo de la comunidad también lo hicieron, lo que provocó que el comisionado y el resto de dueños de la Liga Americana estuvieran a favor de un posible traslado del equipo a otra ciudad.

Sin embargo, cuando los Raiders de la NFL, con los cuales compartían estadio, anunciaron su traslado a LA en el año 82, los políticos de la ciudad para evitar quedarse sin ambos equipos profesionales, vetaron la transacción a Denver y exigieron a Finley que sólo vendiera a potenciales dueños locales que se comprometieran a dejar al equipo en Oakland. Así que Finley tuvo que aceptar la oferta de Haas, quien estaba radicado en San Francisco, y así los A’s se mantuvieron jugando en el Oakland «Mausoleum (Mausoleo)» del Condado de Alameda.

Bajo el liderazgo de Haas (1981-1995), se recuperó el estadio y el interés de los fanáticos. Se hicieron reformas en el Coliseum y se elevó la competitividad del equipo, lo que permitió al aficionado asistir nuevamente en forma masiva, incluso logrando en 1990 el récord histórico para la franquicia con más de 2.9 millones de asistentes en el año, y alcanzando 3 series mundiales consecutivas entre 1988 y 1990 comandados por McGwire, Canseco, Rickey Henderson y compañía.

Todo marchaba muy bien hasta que en 1995 ocurrieron dos eventos que mudaron la historia reciente del equipo. Los Raiders regresaban a Oakland y su propietario, Walter Hass fallecía, forzando a la venta del equipo a un grupo de inversionistas de San Francisco liderados por los mencionados Steve Schott y Ken Hoffman.

Con los Raiders regresando, el estadio tuvo que ser remodelado drásticamente para adaptarlo a la experiencia NFL y lo que era un estadio aceptable para ver juegos de pelota pasó a ser un horrible monstruo de concreto, con una capacidad para 60.000 pero que a duras penas llegaba a ocupar el 30% de los asientos, sombrío, con problemas de desagüe y uno de los que menos facilidades (estacionamiento, acceso, visión de juego) le da a los asistentes.

Obviamente que con un parque incómodo y unos nuevos dueños austeros, el público dejó de asistir al Coliseum ni siquiera en años en que peleaban por la postemporada. Y así, tanto Schott desde el año 2001 como los actuales dirigentes desde 2005 han estado intentado crear el apoyo necesario tanto de la ciudad como de entidades privadas para financiar la construcción de un nuevo estadio en el Centro de la Ciudad, o de lo contrario mudar la franquicia a San José o a Las Vegas, aunque han encontrado muchas dificultades para concretar algunas de las opciones.

Los Atléticos dejaron de ser, desde hace mucho tiempo, el favorito de la afición, bien sea por sus múltiples amenazas de dejar la ciudad o por los cambios, a veces injustificados, de los peloteros más populares del club o por el boom de los Warriors como el «equipo de Oakland», por lo que los políticos entendieron que sus votantes habían perdido el interés por el equipo y por tanto la creación de un estadio no era la prioridad.

Pero esta situación cambió con la partida de los otros dos equipos profesionales de la Ciudad, Raiders a Las Vegas y Warriors a San Francisco, dejando solos a los A’s. De esta forma y finalmente en mayo de 2019, la organización logró el apoyo necesario de la comunidad, el consejo municipal y los comisionados del Puerto de Oakland para iniciar la construcción de un nuevo estadio al lado de la Bahia que podría ser inaugurado para después de 2023. Esta aprobación está aún supeditada a estudios ambientales que midan el impacto sobre el puerto y la ciudad, pero el proyecto parece ir por buen camino y ya cuenta con el apoyo de la Alcaldesa de la Ciudad y del gobernador del Estado.

Pero mientras el nuevo estadio no sea construido y el Coliseum continúe siendo su casa, los ingresos serán paupérrimos en comparación con los de sus vecinos Giants.

Durante los primeros 30 años de historia de los Atléticos en California, es decir entre 1968 y 1998, las asistencias anuales de ambos equipos eran bastante similares, siendo incluso que la de los Atleticos fue hasta 10% mayor que la de los Gigantes en el periodo de 1981 a 1999. Sin embargo, en el año 2000, los Giants dejaron el ya deteriorado Candlestick Park e inauguraron uno de los estadios más «beisboleros» de las mayores, el AT&T Park (Oracle Park como se rebautizó recientemente), mientras que los Atléticos no han podido salir del «Mausoleum», y la diferencia de fanáticos en ambos parques sólo ha aumentado. Tanto así que en los años 2018 y 2019, por ejemplo, los Atléticos tuvieron una asistencia promedio de casi 20.000 fans/juego a pesar de lograr 97 victorias en cada temporada mientras que SF tuvo una asistencia promedio al Oracle Park de 36.000 fanáticos aunque lograron apenas 73 y 77 victorias en cada año.

Numero de Asistentes anuales a los juegos en casa de Gigantes y Atleticos. Fuente: Baseball Reference.

El Coliseum genera muy pocos ingresos netos y según Forbes, apenas 38 millones de dólares fueron generados por venta de entradas regulares y premium (cabinas de lujo y abonados) en 2019, estos ingresos sólo superan los logrados por los Marlins ($20 millones), Rays ($31 Millones) y Orioles ($35 Millones), recordando que Marlins y Orioles perdieron más de 105 juegos y los Rays tienen sus propios problemas con su estadio y su fanaticada.

Ingresos por entradas vendidas y Victorias de cada equipo – Fuente: Forbes

Su acuerdo de TV regional tampoco es de los más lucrativos. Pese a que los acuerdos comerciales entre las cableras y los equipos no es información pública, algunos reportes indican que los A’s deben haber firmado por no más de $40 millones anuales con NBC California, lo que los ubica en la segunda mitad de la tabla entre los 30 equipos y bien lejos de acuerdos de otros equipos californianos como los Dodgers ($204M), Angels ($118M) y los propios Giants ($55M).

Además, hay otro problema que afectará visiblemente sus finanzas a partir de la próxima temporada. Desde 2020, no serán más «beneficiarios» del Plan de Repartición de Ingresos (para saber más sobre el plan puedes leer aquí) que les garantizaba entre $25 millones y $40 millones anuales en condiciones normales. La razón es que bajo el contrato colectivo actual, los equipos ubicados en mercado grande (como los Atléticos) están descalificados a recibir los ingresos transferidos hacia los de bajos ingresos. Para Oakland se había hecho una excepción en el CBA, debido a sus dificultades para construir un nuevo estadio por lo que hasta 2019 podían recibir al menos una porción de lo ingresado en la repartición, pero ya a partir de este año y en 2021, la descalificación será total y no recibirán ni un centavo más desde el RSP.

«Sin perjuicio de lo anterior la descalificación de los Atléticos de Oakland del reparto de ganancias se efectuará gradualmente, de la siguiente manera: 25% descalificados en el Año de Reparto de Ganancias 2017; 50% descalificados en el Año de Reparto de Ganancias 2018; 75% descalificados en el Año de Reparto de Ganancias 2019; y completamente descalificados en los Años de Reparto de Ganancias 2020 y 2021.»
Extracto del Contrato Colectivo 2017-2021 – Plan de Reparto de Ganancias

Todo esta combinación de un estadio decaído, un acuerdo de TV regional no muy generoso y la exclusión del Plan de Repartición de ingresos ya dejaban al equipo en pésimas condiciones financieras para la próxima temporada; ahora imaginen con una temporada recortada o incluso cancelada y sin ningún tipo de ingresos, ni siquiera los $38 millones obtenidos por la venta de entradas.

Un reporte del propio Forbes indica que los Bravos, que generaron $382 millones en ingresos en 2019 con ganancias de $90 millones pudieran enfrentar pérdidas de más de $60 millones en 2020 si la temporada es recortada a apenas 80 juegos. Ya para un equipo con flujos de ingresos tan limitados y un margen de ganancia tan estrecho como el de los Atléticos, una temporada de 80 juegos puede ser devastadora para el futuro, sin pensar lo que sería si no hay temporada alguna.

Pero ¿qué significaría esto para la conformación del roster de la temporada 2021?

Para 2021, sólo Khris Davis ($16.75M), el relevista Jake Diekman ($4M) y el Outfielder Stephen Piscotty ($7.5M) tienen sus contratos asegurados, mientras que los peloteros más destacados que permanecerán en pre-arbitraje serán Ramón Laureano, los abridores Jesús Luzardo y AJ Puk, los receptores Austin Allen y Sean Murphy (prospecto #3 de la organización) y el infielder venezolano Franklin Barreto.

El problema estará en retener a los peloteros que obtendrán su agencia libre luego de la campaña 2020. El veterano Mike Fiers acaba su contrato de 2 años/$14M y con casi 36 años en 2021 lo más probable es que no sea renovado por el equipo. Lo mismo ocurre con los valiosisímos miembros del bullpen, Yusmeiro Petit y Joakim Soria , quienes estarán cumpliendo 37 años y a menos que acepten una reducción importante de su salario, también estarán diciendo adiós a la organización.

El cerrador del equipo, Liam Hendriks estará cumpliendo su 6to año de servicio al final de la campaña y visitará la Agencia Libre Irrestricta en 2021 donde es más que probable que Oakland lo pierda ante los peces grandes del mercado. Situación similar tendrán el LF titular y uno de los mejores defensores del equipo, Robbie Grossman y el relevista TJ McFarland, recién adquirido de Waivers desde Arizona.

Sin duda, la pérdida más dolorosa será la de Marcus Semien, tercero en la votación al MVP del 2019 y uno de los mejores campocortos de la liga. Los Atléticos pudieron haber hecho un último esfuerzo para ofrecerle un contrato multianual en el medio de esta 2020, considerando la construcción de un nuevo parque en el horizonte y las mejoras de ingresos que eso podría significar, sin embargo, con esta paralización y las consecuencia económicas ya descritas, luce improbable que eso pueda suceder.

Pero puede que ahí no se detenga el desmantelamiento. Dos de sus mayores estrellas, Matt Chapman y Matt Olson, sobrepasarán los 3 años de servicio en 2021 lo que significará un aumento considerable de salario en su primer año de arbitraje. Al igual que con Semien, los A’s hubieran querido firmar una extensión multianual para ambos jugadores en el medio de la 2020 pero el panorama mudó y sus futuros ahora son inciertos.

Chapman, uno de los mejores tercera bases defensivos de la liga, un bateador bien por encima del promedio, ganador de dos guantes de oro y dos veces top-10 en la votación del MVP en sus dos primeras campañas completas como Grandeliga, podría estar recibiendo un salario no menor a los $10M en apenas su primer año de elegibilidad. Olson, un excelso defensor de la primera con gran poder podría estar recibiendo un monto entre los $7M y $8M. ¿Serán los Atléticos capaz de costear siquiera estos aumentos?.

Es posible que los Atléticos con los aún incuantificables efectos económicos que una cancelación de temporada pueda generar y a la pérdida de varios jugadores claves que conforman la base del equipo, intenten algo que Billy Beane ya intentó varias veces en el pasado; iniciar una nueva reconstrucción y colocar en el mercado a sus principales figuras: Matt Chapman y Matt Olson.

No sería algo tan descabellado negociar a alguno de los dos o a los dos. Ya Beane en 2014 cambió a su principal estrella y también tercera base, Josh Donaldson a Toronto a cambio de varios prospectos entre los cuales la pieza más apreciada era Franklin Barreto, y luego de una temporada donde ganaron 88 juegos y alcanzaron el comodín. Donaldson entraba a su primer año de arbitraje en 2015, así como Chapman en 2021 y de igual forma Beane lo pensó poco para cambiarlo, sabiendo que el equipo ya se deshacía. En su primer año en Toronto, Donaldson ganaría el MVP y los Atleticos conseguirian ganar apenas 68 juegos

Oakland llegaba a 2020 en las condiciones ideales para contender incluso al titulo de División, el proyecto de 5 años de Beane y Forst parecía llegar a su culminación y las piezas parecían estar todas en su lugar al menor costo posible, al estilo de los Atléticos. Los Astros habían perdido a Gerrit Cole y enfrentaban la presión del publico luego del famoso escándalo de señas, mientras que Angels y Rangers no parecían estar listos todavía para la competencia.

Si hay alguien que puede levantar a este equipo una vez más, ese es Billy Beane y quizás los veremos nuevamente en la postemporada más rápido de lo que imaginamos pero es obvio que una cancelación de la temporada sería el peor escenario para una organización con un modesto flujo de ingresos, una ínfima asistencia y limitados acuerdos de TV como los que tiene Oakland. Esperemos los próximos movimientos pero el futuro no luce nada bien en el Condado de Alameda.

Y ¿qué opinan? ¿Qué otro equipo podrá verse en una situación similar en caso de una paralización? ¿Realmente creen que Beane y Forst sean capaces de negociar a los Matts? ¿O habrá alguna posibilidad de que puedan ofrecerles una extensión de contrato en el offseason de 2021 o más adelante?.

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Seattle Mariners: una tragedia de casi dos décadas

El 22 de octubre de 2001, Mariano Rivera retiraba a Mike Cameron con linea al Right Field y los Yankees acababan con la temporada de ensueño de los «Super» Marineros de Seattle de los 116 triunfos en el 5to juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Fue un momento devastador para la franquicia del Estado de Washington pero el futuro era promisorio y todo presagiaba a que una dinastía acababa de llegar para dominar la liga. Sólo que ese instante en el Yankee Stadium fue el último que viviría la organización en una serie de Octubre.

Se suponía que este equipo se cansaría de ganar títulos divisionales, campeonatos de la liga Americana y participaciones en Series Mundiales en los años siguientes. Contaban con el fenómeno del momento, además de Novato del Año y Jugador más valioso, Ichiro Suzuki. Un joven lanzador desconocido como Freddy Garcia se consolidaba como uno de los mejores abridores de la liga. Carlos Guillén comenzaba a mostrar todas las condiciones que proyectaba cuando fue la pieza clave en el cambio (junto con el propio Garcia) que llevó, al hasta la fecha Cy Young y 5 veces All-Star , Randy Johnson a los Astros de Houston. Peloteros como David Bell y Mike Cameron venían de culminar el mejor año de sus carreras y llegaban al pico de su rendimiento a los 28 años de edad. Mientras que los experimentados John Olerud y Brett Boone se juntaron para batear 58 jonrones e impulsar 236 carreras en esa temporada.

Sin embargo, la historia no fue así; y luego de dos años decepcionantes donde, a pesar de ganar una cifra respetable de encuentros, no pudieron superar ni a los Atléticos de la Racha de 20 victorias consecutivas ni a los Angels campeones de la Serie Mundial, el club fue al colapso. Poca inversión, falta de movimientos para reforzar al equipo, pérdida de peloteros claves como el lanzador Aaron Sele o el 3B David Bell, además del notable declive de una de las leyendas del club, Edgar Martinez y el bajo rendimiento de las nuevas incorporaciones impidieron a la franquicia alcanzar de nuevo la postemporada en 2002 o 2003.

Al final de la campaña de 2003, el Gerente General Pat Gillick, quien llegó en el año 2000 y confeccionó al mejor equipo de la historia de la franquicia, decidió renunciar a su cargo y comenzarían los años más oscuros de la historia de la Organización. En 4 años bajo su dirección, los Marineros pasaron de ganar menos de 80 juegos en el 98 y en el 99 a no bajar de las 90 victorias entre 2000 y 2004, y alcanzando las Series de Campeonato en sus dos primeras temporadas.

Gillick fue conocido por ejecutar el cambio que envió a su jugador franquicia, Ken Griffey, Jr. a los Reds por el jardinero Mike Cameron, pero también hay que recordar que perdió a Alex Rodriguez en la agencia libre durante la temporada muerta del 2001, por lo que afrontaba el inicio de su pasantía por Seattle sin los dos principales referentes del equipo. En su lugar, trajo a varios peloteros por encima del promedio a un costo mucho menor de lo que representaban Griffey y Rodriguez. Así llegaron el 2B Bret Boone, al relevista multi-ganador de Series Mundiales, Jeff Nelson y un ex-campeón bate como el inicialista John Olerud.

Durante los años de Gillick (2000 y 2003) ningún equipo obtuvo más triunfos (393), ni siquiera los poderosos Yankees que fueron a tres Series Mundiales ni los Bravos de Atlanta con sus lanzadores futuros salón de la fama. La nomina del equipo fue la 9na de toda la liga y entre los equipos que ganaron más de 350 juegos (88 juegos por año) sólo los Atleticos del «Moneyball» y los Giants de Bonds tuvieron una mejor relación de costo de nómina por victoria ($/victoria), lo que muestra la capacidad de Pat Gillick para evaluar y desarrollar talento, así como su habilidad para confeccionar equipos ganadores, tal como lo hizo durante su etapa con los Blue Jays.

Lo que luego se vivió en la franquicia fue un ejemplo de despropósito de gestión y liderazgo que será recordado por siempre en la historia del Beisbol.

Los años más Oscuros (2004-2008)

A Gillick lo sustituiría Bill Bavasi, quien había sido Gerente General de los Angels entre el 94-99 y se desempeñaba como Director de Formación de Peloteros de los Dodgers, y sólo al llegar quiso hacer sentir su presencia. En el offseason, además de dejar escapar como agente libre a Mike Cameron, que había sido uno de los pilares del equipo, decidió cambiar a Carlos Guillén a Detroit, donde se convertiría en consecuente All-Star, y a mitad de temporada, negoció a Freddy Garcia para los White Sox.

Así Bavasi lograba su primer objetivo, desmantelar todo lo que dejó Gillick para armar su propio equipo, pero en consecuencia, los Marineros sólo ganarían 63 juegos en 2004, la 3era peor cantidad de la franquicia desde que se estrenó en la liga por el año 1977. Una caída de 30 juegos en relación a los dos años previos y de 55 con respecto a la campaña histórica de 2001 que había ocurrido apenas 3 temporadas atrás .

Pero la directiva, representada por Howard Lincoln (CEO de Nintendo America, propietarios del equipo), tenía muchísima confianza en el plan de Bavasi y dio luz verde para realizar grandes desembolsos, incluso mucho mayores que los hechos durante los años ganadores de Gillick.

Por lo que en 2005, logran atar a uno de los Agentes Libres mejor cotizados, Adrian Beltré por 5 años y $64 millones. La Joven estrella dominicana venía de ser segundo en el más valioso de la Nacional con los Dodgers en 2004, luego de batear para .334 con 48Hrs y 121 RBIs a los 25 años de edad. Y añadirían al Slugger Richie Sexson, que venía de conectar casi 40 jonrones por temporada entre 2001-2003, por otros $50 millones y 4 años, para armar una potente pareja en el medio de la alineación.

Sin embargo, Beltré tendría el peor año de su carrera, Bret Boone tuvo un año para el olvido y sería negociado en Julio luego de 6 temporadas magnificas con el conjunto y el resto de la ofensiva se combinó para terminar últimos en la Liga Americana en Average, Carreras Anotadas, OBP y SLG. El equipo apenas mejoró en 6 juegos el desastre de 2004 y terminó con récord de 69-93.

Las inversiones continuaron en 2006 y 2007 y sus principales contrataciones fueron un par de veteranos con éxitos en el pasado como Carl Everett y Jeff Weaver a través de contratos millonarios de 1 año de duración, sin embargo, ninguno funcionó. Everett seria liberado en julio de 2006 cuando bateaba .211 y Weaver terminó la 2007 con efectividad por encima de los 6.00. A pesar de estos movimientos erráticos, el equipo se las ingenió para ganar 88 juegos en 2007, aún lejos de la punta de la División Oeste ocupada por los Angels o del Wild Card que se llevaron los Yankees.

Pero el punto más bajo llegaría en 2008, donde volvieron a recaer y solo pudieron obtener 61 triunfos (su número más bajo de victorias desde el año 82) y lo que llevó al despido de Bavasi en medio de la campaña cuando el equipo acumulaba apenas 25 ganados en 71 encuentros.

Ninguna de las contrataciones de Bavasi funcionó e incluso Adrian Beltré tuvo los peores 5 años de su carrera. El dominicano en ese período apenas bateó para .266 de promedio (.286 de por vida) y no tuvo ni una temporada de +30 Hrs o +100RBIs. Carlos Silva que llegó en ese 2008 por $48 millones tuvo récord de 5-18 con 6.91 de Efectividad durante poco más de un año en Seattle, mientras que Jarrod Washburn perdió casi 15 juegos por temporada entre 2006 y 2008, luego de firmar por $37 millones en 2006. La última gran transacción de la nefasta gerencia de Bavasi fue el cambio donde obtuvo al zurdo Erik Bedard desde Baltimore a cambio del prospecto número 1 del equipo, Adam Jones. Bedard no completó ni 90 innings por temporada en ninguno de los 3 años con el equipo y Jones se convertiría en el capitán y máxima estrella de los Orioles.

Seattle terminaría con 450 derrotas en esos 5 años (casi 200 más que las acumuladas con Gillick), el 4to peor equipo de la liga. Esto a pesar de contar con la octava nómina más elevada, muy por encima de otros conjuntos que participaron en las Series Mundiales de esos años como St.Louis (2004 y 2006), Houston (2005), Detroit (2006), Colorado (2007), Tampa Bay o Philadelphia (2008).

El 2008 fue histórico para la organización al convertirse en el primer equipo en perder más de 100 juegos teniendo una nómina superior a los $100 millones ($118 Millones). De hecho, desde 2000 hasta 2008, mientras que la nómina del equipo fue creciendo anualmente hasta llegar al doble del valor, las victorias fueron disminuyendo año a año .

En el periodo de 5 temporadas que va entre 2004 y 2008, el equipo obtuvo 34 victorias menos que las logradas en las 4 previas bajo el comando de Gillick, fue el único equipo de la liga que obtuvo menos triunfos en el último periodo de 5 años que en el lapso previo de 4.

Zduriencik: Etapa de Reconstrucción?… (2009-2015)

Acaba la peor gestión de la historia reciente del equipo y para tomar el cargo de General Manager, los directivos ponen sus ojos en Jack Zduriencik, uno de los ejecutivos más reconocidos del momento y que acababa de ser premiado como el «ejecutivo del año» en 2008 por su trabajo como Director de Scouting y Asistente a la Gerencia General de los Brewers que llegaron a su primera postemporada en 26 años. Zduriencik, además, era alabado en el beisbol por su capacidad para evaluar, captar y desarrollar talento joven. Algunos de los nombres seleccionados por Zduriencik en el draft durante su periplo en Milwaukee fueron Prince Fielder, Rickie Weeks y Ryan Braun, todos All-Stars y que rindieron frutos para la franquicia. Su perfil parecía ajustarse a lo que requería Seattle: un proyecto a largo plazo con base en jugadores formados en las granjas del equipo y donde los grandes desembolsos no sean la constante como lo fue en años anteriores.

Las cosas comenzaron bien, su registro del 2009 fue alentador. El equipo consiguió 85 victorias y redujeron su nómina en casi $20M de dólares, lo que significó una mejora representativa en su tasa de $/victoria que pasó de $1.9M en 2008 a $1.2M en 2009. Además, se realizaron movimientos que mejoraron visiblemente al equipo como fue la llegada del outfielder Franklin Gutierrez, quien lideró al equipo en WAR en aquella temporada, y del 3B Russell Branyan que conectaría 31 Jonrones en su primer año. Aunque lo más positivo de la campaña fue sin duda, la consolidación de Félix Hernández como superestrella en una temporada en la cual finalizó segundo en la votación del Cy Young. La temporada también marcó el regreso de un ya bastante veterano Ken Griffey Jr. luego de 9 años desde su traspaso a Cincinatti.

Pero, lamentablemente, todo el progreso de 2009 se esfumó con un 2010 para el olvido. Adrian Beltré no renovaría su contrato y su paso por Seattle culminaba sin pena ni gloria. Para suplir su ausencia, Zduriencik iría por los servicios del rapidísimo y habilidoso bateador proveniente de los Angels, Chone Figgins por 4 años y $36M, ésta sería recordada como una de las peores contrataciones de la historia del equipo. Figgins apenas conectó 4 jonrones y empujó 61 carreras en sus 3 temporadas como Marinero y el equipo decidió darlo de baja antes del inicio de su último año de contrato luego de un 2011 y un 2012 desastrosos donde bateó para un «Astronómico» .185 de promedio.

Ademas de Figgins, también adquirirían al ganador del Cy Young, Cliff Lee via cambio desde Philadelphia con la intención de armar una dupla de Aces con Félix Hernández. Ese experimento duró menos de 4 meses pues Lee sería negociado en julio del mismo año a su rival de división y contendiente al titulo, los Rangers de Texas, en medio de una campaña donde la ofensiva terminó con los peores registros ofensivos de toda la liga Americana en Promedio de bateo, Slugging, Imparables y extrabases, y que acabaría con el equipo apenas ganando 61 juegos y con el despido de su manager, Don Wakamatsu.

No todo fue negativo en 2010, su pitcheo continuó con la buena actuación de 2009, terminaron con la tercera mejor efectividad de la Liga Americana y Hernández llegaba al pico de su carrera al ganar su primer Cy Young a sus 24 años de edad. Así que para las siguientes temporadas, los enfoques de la Gerencia deberían estar en reforzar la paupérrima ofensiva y mantener el núcleo de lanzadores.

Pero Zduriencik tenía otra opinión y desarrolló un plan para reducir su nómina a niveles mínimos mientras daba oportunidad a los principales prospectos de la organización. Ichiro Suzuki sería cambiado a los Yankees en 2012 luego de 12 años con el equipo y las más recientes escogencias del draft como Dustin Ackley, Brad Miller, Mike Zunino y Kyle Seager harían su debut durante los próximos 3 años. A estos jóvenes se les sumaban una serie de veteranos que intentaban reimpulsar sus carreras como Corey Hart, Raul Ibanez o Kendrys Morales, con el intento de mejorar los registros de bateo del equipo. Sin embargo, y como fue constante en todos estos años, la ofensiva nunca reaccionó y entre 2009-2013, el equipo terminó con la menor cantidad de carreras anotadas en toda la liga (menos de 3000, apenas 3.64 carreras por juego), además de registrar el más bajo promedio colectivo, el peor Porcentaje de Embasados y el peor Slugging entre todos los 30 equipos; mientras que el pitcheo, por su parte, obtuvo la cuarta menor Efectividad y el segundo mejor WHIP de la Liga Americana en el mismo tramo.

En ese escenario, Las temporadas 11-12-13 terminarían con 67, 75 y 71 victorias respectivamente, peor registro de la división Oeste, aunque con una disminución significativa del payroll y con mucho talento en las granjas a punto de causar un impacto en la liga… O eso al menos era lo que decía Zdurencik.

Para 2014, la directiva estaba dispuesta a flexibilizar el presupuesto y a liberar recursos para aumentar la calidad del equipo pues confiaban en el plan de 5 años de Zdurienik (sí, no les quedó más que confiar también en Zdurienik). Así que con espacio suficiente en nómina, se concreta un movimiento sorprendente y controversial en el offseason de 2014 cuando firman por 10 años y $240 millones al segundo base superestrella, Robinson Canó.

El impacto fue inmediato y el equipo gana 87 juegos, su mejor registro desde 2007 y quedando a un juego por detrás del segundo puesto del Wild Card ocupado por los Atléticos, lo que hubiese significado su primera postemporada desde 2001.

A la mejor rotación de la Liga Americana liderada por Félix, que nuevamente puso números de Cy Young, y por el japonés Hishashi Iwakima, que ganó otros 15 juegos, se le sumó una ofensiva que, sin una actuación asombrosa, dejó de ser la peor en todas las estadisticas de bateo de la Liga Americana. Canó acabó 5to en la votación del MVP, mientras que Kyle Seager se consolidó como futuro jugador franquicia.

Esto reactiva las esperanzas de la organización y lleva a un aumento significativo de sus inversiones para el 2015. La nómina pasa de poco más de $80M en 2014 a colocarse cerca de los $120M. El propio Zduriencik es renovado, Kyle Seager firma un contrato de 7 años y $100M, Félix Hernández pasa a ganar $25M en el tercer año de su contrato y adquieren a uno de los agentes libres más cotizados del Mercado, el dominicano Nelson Cruz por 4 años y $57M para formar junto a Canó una pareja formidable que mejoraría, finalmente, los números ofensivos del equipo.

En el papel era un equipo temible, las páginas especializadas como ESPN o Sports Illustrated lo colocaban el favorito a llevarse el Oeste de la Liga Americana. Pero todo ese optimismo del Spring Training se desvaneció rapidamente y Zduriencik era despedido en medio de otra temporada desastrosa en la que el equipo jugaba para 10 juegos por debajo de .500 y bien lejos de las posiciones de Playoffs.

Así concluyó la etapa de Zduriencik, con el 4to peor récord de la liga en su estadía de casi 7 años en la oficinas de Seattle (505 G y 565 P) y con sólo uno de sus jugadores drafteados, convertido en All- Star, Kyle Seager. Pocos éxitos para el hombre que llegó para fortalecer unas granjas debilitadas y a reconstruir a un equipo en las ruinas. Su gestión se vió marcada por la alta rotación de Managers (hasta 3 managers en 7 temporadas) y por los constantes cambios de estrategias, pasó de tener un enfoque agresivo entre 2009 y 2010, a ser un equipo en reconstrucción entre 2011 y 2013 para luego realizar un intento desorganizado por lograr la ansiada clasificación. Apenas logró 3 victorias anuales más que Bavasi aunque, eso sí, con una nómina menor. Sin duda, otro fracaso estruendoso en las oficinas de Seattle.

¿Una nueva Esperanza? (2016-2019)

Para la temporada 2016, luego de 15 años espantosos, el equipo decide contratar a otro ex-gerente general de los Angels, Jerry Dipoto, para intentar cambiar el curso de las cosas. Para la directiva, Dipoto era el indicado por su alto conocimiento de las herramientas analíticas que, además, combina con su amplia experiencia como pelotero y scout.

Dipoto es un ejecutivo agresivo a la hora de realizar los cambios y a pocos días de tomar el mando, decidió modificar la estructura del equipo. Salió de peloteros que fueron parte importante de los rosters de Zdurienik y adquirió a otros con cierto recorrido en la liga como el Slugger Adam Lind, el lanzador zurdo Wade Miley y el outfielder Leonys Martin. Además, trajo en la agencia libre a Steve Cishek, a Nick Vincent vía cambio y haría debutar al futuro cerrador del equipo, Edwin Diaz para conformar un bullpen tremendo que acabaría con la 5ta mejor efectividad y la 3ra mayor cantidad de salvados de la liga americana.

Robinson Canó tendría un gran 2016, uno de los mejores años de su carrera al batear para .298 con 39HRs y 103RBIs y se combinaría con Nelson Cruz (43) y Kyle Seager (30) para conectar 112 jonrones, más que cualquier otro trio en la liga. Y la ofensiva tendría los mejores registros de los últimos 10 años, terminando 3ros en Carreras Anotadas y 2dos en Jonrones conectados. Sin embargo, Felix Hernandez mostraría los primeros signos de declive y lanzadores como Tajuan Walker y Wade Miley no cumplieron las expectativas. Volverían a quedar cortos a pesar de ganar 86 encuentros pero parecía que el equipo comenzaba a mostrar signos de mejora evidentes

Con el efecto del año anterior, Dipoto decide realizar movimientos aún más audaces y encarece la nómina de cara a la temporada 2017. Trae al Infielder Jean Segura, de gran campaña 2016 y a cambio envía al inconsistente Tajuan Walker y al joven talento dominicano Ketel Marte a Arizona. Pero, realiza un par de movimientos bastante desafortunados: trae a Yovani Gallardo desde los Orioles y a Drew Smily desde Tampa Bay a cambio de dos jóvenes con proyección como Mallex Smith y Ryan Yarbrough. Gallardo acaba la campaña con 10 derrotas y 5.72 de efectividad y Smily no pichó un inning con el equipo al someterse a una cirugía Tommy John a poco de comenzar la temporada.

Al contrario de lo vivido en la época de Zdurienik, la ofensiva produjo pero su pitcheo abridor tuvo un rendimiento irregular y terminó con la 9na peor efectividad de la liga americana. De nuevo, otro récord negativo, otro año sin postemporada.

El 2018 estaría marcado por la suspensión de Robinson Canó por uso de sustancias prohibidas y por las temporadas mediocres de los abridores Felix Hernandez y Mike Leake, a quien los marineros adquirieron desde St Louis en 2017 absorbiendo $36 millones de su contrato durante el último tramo de la pelea por la postemporada. Aunque también hubo actuaciones estelares del jardinero Mitch Haniger (adquirido también en el cambio de Segura), del cerrador Edwin Diaz quien salvó 57 juegos, y nuevamente de Nelson Cruz que conectó 35 o más jonrones en todas sus 4 temporadas con el equipo.

La cantidad de victorias en 2018 sería la mayor desde aquellos años de Gillick (89 triunfos) pero realmente nunca compitieron y acabaron a 14 juegos de Houston en el Oeste y a 8 de los puestos de acceso al comodín. Esta incapacidad para competirle la división a los Astros y Atleticos, hizo que Dipoto decidiera dar un paso atrás e iniciar una nueva reconstrucción con el objetivo de armar un equipo competitivo en los próximos 5 años, fortalecer las granjas y flexibilizar la nómina.

Así Dipoto, en un invierno 2018-2019 bien movido donde realizó hasta 8 cambios, se desprendió de algunos jugadores claves del equipo. James Paxton fue enviado a los Yankees, Canó y Diaz fueron enviados a los Mets, Jean Segura a Philadelphia y Nelson Cruz no seria retenido y se iría libre a Minnesota; ya en el medio de la temporada Mike Leake fue enviado a Arizona. También trajo a Carlos Santana, Anthony Swarzak, Jay Bruce, Edwin Encarnación y Domingo Santana; y ya ninguno continúa con el equipo. El primer año del experimento terminó con 94 derrotas, 21 más que 2018 y marcó el fin de uno de los más grandes jugadores de la franquicia, Felix Hernandez.

En este offseason 2019-2020, Dipoto estuvo bastante tranquilo, no realizó ninguna contratación importante en la agencia libre y apenas hizo un par de cambios menores, así que se espera otra temporada deprimente en el T-Mobile Park en 2020.

Los Marineros son el equipo con la mayor cantidad de tiempo sin jugar un juego de postemporada en toda la liga, el único sin disputar ni siquiera un juego de Serie Mundial en su historia y peor aún, sin ninguna esperanza de que esto cambiará en los próximos años. Ha sido un equipo sin rumbo, con un liderazgo perdido y con poca producción de sus granjas . Las decisiones han sido nefastas y la organización parece vivir en una eterna reconstrucción. Desde 2004, sólo 4 equipos (Miami, Pittsburgh, Baltimore y Kansas City) tienen más derrotas que Seattle con la diferencia de que estas franquicias manejan nóminas muchísimo menores y TODAS han podido jugar algún juego de playoff, incluso han ganado una que otra serie mundial. Otros equipos como Oakland, Tampa Bay, Cleveland, Texas o Atlanta con inversiones inteligentes, cambios acertados y el desarrollo de peloteros en sus granjas acumulan muchos más éxitos que Seattle a pesar de gastar, en algunos casos, la mitad de dinero.

Los años pasan y la tragedia continúa, los fanáticos comienzan a desesperarse y no creen que Dipoto sea el indicado. Veremos qué termina ocurriendo.

La Liga y los peloteros llegan a acuerdos antes de afrontar la temporada 2020

Como ya es conocido, la pandemia del Covid-19 ha llevado a la paralización de varias ligas y eventos deportivos como la NBA, la NHL, los torneos de baloncesto de la NCAA y todos los campeonatos de fútbol europeo. La MLB no quedó exenta de estos efectos y se vió forzada a suspender, primero, el Spring Training y luego a diferir el inicio de la Temporada de MLB que estaba programado para darse este 26 de marzo. Esto ha llevado a los directivos de la Liga y a los representantes del Sindicato de Peloteros (MLBPA) a establecer acuerdos tentativos (falta aprobación definitiva de los dueños) con respecto a varios aspectos económicos que serían afectados por la realización de una temporada recortada o por la eventual cancelación de la misma.

En el plan acordado se incluye un compromiso para jugar la mayor cantidad de juegos posibles, siempre en una cifra no menor a 100, y con la posibilidad de que se juegue parte de la ronda regular en octubre con playoffs en Noviembre. Hay que tener en cuenta que en varias ciudades de los Estados Unidos, la temperatura comienza a bajar significativamente en el ultimo trimestre del año por lo que no se descarta que varios encuentros de la postemporada se desarrollen en estadios neutrales con climas más agradables o con estructuras techadas. Incluso, también se habla de la posibilidad de que el número de equipos clasificados a la postemporada se incremente de 10 a 14 para, por supuesto, compensar la pérdida de ingresos que este retraso pueda causar.

Pero uno de los temas discutidos más polémicos y de mayor impacto económico es el relacionado al «Tiempo de Servicio» de los jugadores. Sobre esto también se llegó a un acuerdo provisional que establece que en caso de que la temporada sea recortada, aquellos peloteros que se mantengan en roster de Grandes Ligas o en Lista de Lesionados durante toda la campaña y sin importar cuantos juegos se realicen, serán otorgados con un año completo de tiempo de servicio. Ahora bien, si la campaña es cancelada, sólo los peloteros que hayan acumulado días de servicio en 2019 podrán sumar días en 2020 a pesar de no disputar ni un solo encuentro y se les adjudicará exactamente la misma cantidad que sumaron en la zafra anterior. Veamos los diferentes escenarios tomando como ejemplo al tercera base de los Blue Jays, Vlad Guerrero Jr, quien sumó 157 días de servicio en su temporada debut en 2019 y que acumularía distintos tiempos de servicio si:

  1. La temporada es cancelada: repetiría los mismos 157 en 2020 y llevaría su tiempo total de servicio a 1 año y 142 días de servicio (1.142).
  2. La temporada es de 100 juegos y se mantiene todo el año arriba: sumaría 172 días completos de Tiempo de Servicio por lo que acumularía 1.157 años.
  3. Es enviado a Ligas Menores en el medio de la temporada y sólo permanece en roster activo por 50 juegos: la cantidad de días que se le otorgará es la mitad del año de servicio: 86 y su tiempo total será de 1.071.

Este mismo ejercicio lo podemos hacer con cualquier jugador que esté entre los 0 y 5 años de servicio. Así vemos que bajo estas condiciones, jugadores como Marcus Semien (5.118 años de servicio), George Springer (5.166), JT Realmuto (5.038), Marcus Stroman (5.148), Trevor Bauer (5.158), James Paxton (5.151) y Mookie Betts (5.070) estarían alcanzando la agencia libre para el offseason de 2021. Con la particularidad de que Realmuto, Paxton, Stroman y Bauer fueron adquiridos vía cambio antes o durante la temporada 2019 por sus actuales equipos con la intención de obtener derechos contractuales sobre ellos en sus años previos a explorar la agencia libre.

Más notorio es el caso del Jardinero Superestrella, Mookie Betts, que llegó al equipo de los Dodgers (junto al Zurdo David Price y $16MM de su contrato) proveniente de Boston a cambio de 3 de los prospectos mejor valorados por la Organización Californiana y que podría convertirse en Agente Libre sin siquiera disputar un encuentro uniformado de Dodger. Un golpe importante para la novena hollywoodense.

Este acuerdo también beneficia a otro grupo de jóvenes estrellas que, sin importar si la temporada es cancelada o no, estarán siendo elegibles para arbitraje por primera vez en su carrera y colocándose en posición de comenzar a ganar salarios millonarios a partir de 2021, entre ellos tenemos a Gleyber Torres, Shohei Ohtani, Juan Soto, Walker Buehler y Matt Chapman.

Aún no está del todo claro, la metodología con la cual serán llevados los procesos de arbitrajes en caso de recorte o cancelación de la campaña. Bajo este sistema, (aquí les dejo el articulo sobre reglas del arbitraje) en la evaluación de los jugadores elegibles es tomado en cuenta, entre otras cosas, los números que el jugador acumule hasta ese punto de su carrera y comparados con las estadísticas de otros pares con el mismo tiempo de servicio y que jueguen en la misma posición. Esta evaluación determinará el salario a devengar por el jugador en la temporada siguiente.

Consideremos el caso del SS venezolano de los Yankees, Gleyber Torres, quien afrontará en 2021 su primer año de elegibilidad a arbitraje. Si la temporada 2020 es cancelada, el jugador será evaluado como un pelotero que contractualmente suma 3 años de servicio pero que en la práctica sólo ha participado en 2. De esta forma, los árbitros compararán los números de jugadores con perfiles similares luego de 3 años de servicio contra los acumulados por Torres hasta ese mismo punto. Sólo que Torres, estadísticamente no tendrá esa última temporada y sus registros pueden verse inferiores a los generados por sus pares, por lo que podría recibir un salario menos lucrativo.

Por otro lado, los dueños también tendrán el derecho a pagar los salarios en una base prorrateada por número de juego jugados, en caso de que finalmente la temporada sea recortada. Es decir, si un jugador tiene un salario de 10 millones de dólares para una temporada completa, en una limitada a 100 recibiría $6.2 millones.

La liga no espera comenzar la temporada hasta el mes de Junio por lo que ya se comprometió en entregar un avance de dinero de $170MM para cubrir parte de los salarios de los meses de abril y mayo a los peloteros que son parte de los rosters de 40. Si en el peor de los casos la temporada es cancelada definitivamente, los jugadores tendrán este monto como único pago a recibir para toda la zafra y se habla de que la forma de distribuir este monto entre los peloteros sería proporcional al valor de los contratos de cada uno de ellos (esto aún no ha sido oficializado).

Las condiciones del acuerdo también implican que en caso de cancelación, los jugadores con contratos multianuales no recibirán ningún dinero extra a estos $170 millones repartidos y tendrán su trato culminado en la fecha prevista. Por ejemplo, digamos que un jugador tiene un acuerdo hasta 2029 por $300 millones con un salario anual de $30MM, en el supuesto de que la campaña no se desarrolle, el jugador no sólo dejará de percibir estos $30 millones de 2020 sino que su contrato igualmente culminará en 2029 y se le deberán $30 millones menos.

Otro punto discutido en la mesa de negociación fue el referido al del Draft de Regla 4 y las firmas internacionales. Aquí la MLB tendrá el derecho de recortar el Draft de 2020 a 5 rondas (es de 40 rondas más las escogencias compensatorias derivadas de las ofertas calificadas) y el de 2021 a hasta 20 rondas. Además, se establece que los escogidos en el draft solo podrán recibir $100 mil de su bono en este año y el restante será diferido para Julio 2021 y Julio 2022. Para el periodo de firmas internacionales de 2020, que va desde el 2 de Julio de cada año hasta junio del año siguiente, la MLB tendrá el poder de moverlo para Enero 2021 hasta Diciembre del mismo año. Esto limitará, por supuesto, el valor total de los bonos que se pagan por estas firmas al reducir el número de jugadores drafteados y también tendrá un impacto en aquellos jugadores no drafteados al establecerse un tope de $20,000 por cada firma a este tipo de jugadores.

Es evidente que una temporada cancelada sería un golpe económico durísimo para todas las partes: los jugadores, los dueños y la liga. Los peloteros dejarían de recibir sus salarios mientras que los dueños y la liga no recibirían los grandes ingresos de los últimos años por derechos de televisión, asistencia al estadio, ventas de souvenir, etc. Sin embargo, este trato intentan paliar los efectos de una eventual paralización total de la temporada. Los equipos quedan liberados de pagar una gran parte de los salarios y a cambio le entregan a los jugadores el valioso «tiempo de servicio» que los aproxima a mayores beneficios económicos en el arbitraje, la agencia libre y el fondo de pensión.

Las verdaderas consecuencias ante una total suspensión aún no han sido cuantificados pero para una industria que año a año ha tenido crecimientos sostenidos en sus ingresos de más del 5% promedio en los últimas 20 campañas, los efectos pueden ser determinantes para un cambio en su política de inversión, gastos y hasta de scouteo y desarrollo de talento para las temporadas venideras. El acuerdo colectivo vigente vence luego de la campaña 2021 y es posible que esta contingencia impacte directamente en las discusiones que se llevarían a cabo a partir del año que viene. Veremos!

Mientras tanto, los fanaticos esperamos a que la temporada se pueda desarrollar, pero la salud es lo primero. Los jugadores no están dispuestos a regresar a los terrenos de juego hasta que la prohibición de organizar eventos con grandes concentraciones sea retirada pues quieren jugar al frente de los fanáticos, lo que dificulta un regreso a los terrenos de juego hasta que la crisis mundial generada por este brote cese completamente.

Ustedes, cómo les parecen estos acuerdos? Creen que habrá temporada? Cómo ven el panorama?. Gracias por leer el post y espero sus comentarios.

No olviden suscribirse al blog y a la cuenta de twitter @MQ27Outs, donde daremos actualizaciones sobres estos acuerdos.

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